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La coalición de izquierda: inventemos algo electoral

Estamos arreglados si el programa y la ilusión de la izquierda es TikTok e inventar algo electoral de la mano de los mismos que, gobernando, han borrado casi ese espacio político

Gabriel Rufián, el pasado jueves, durante el debate sobre el futuro de las izquierdas con Irene Montero y Xavi Domènech en la UPF.GIANLUCA BATTISTA

Hace unos días, en Barcelona, Gabriel Rufián (ERC) e Irene Montero (Podemos) participaron en un acto moderado por el exdiputado en el Congreso Xavier Domènech bajo el título Què s’ha de fer?. No son nuevos estos actos para “conversar acerca del futuro de la izquierda”, de moment...

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Hace unos días, en Barcelona, Gabriel Rufián (ERC) e Irene Montero (Podemos) participaron en un acto moderado por el exdiputado en el Congreso Xavier Domènech bajo el título Què s’ha de fer?. No son nuevos estos actos para “conversar acerca del futuro de la izquierda”, de momento todos liderados por el dirigente de ERC, a quien parece que solo apoya desde su partido Joan Tardà. Como tampoco son nuevas, por desgracia, las propuestas llenas de palabras vacías o lugares comunes que llegan desde la izquierda. No defraudaron: “que la gente tenga vidas dignas”; “interesa un debate de construcción alternativa”; “hay que hacer algo”; “llenar la nevera para que la gente tenga tiempo para pensar”; “hacer equipo merece la pena”… No sé si estas son nuevas del otro día, pero suenan a más de lo mismo: hablar para no decir nada. Es más, si os fijáis bien, esas mismas consignas servirían para un discurso de Vox o del PACMA.

Bueno, sí descubrí una propuesta nueva, o tal vez a mí se me escapó de otras ocasiones: ”Yo prefiero llenar TikToks que bibliotecas. Porque mi hijo mira el TikTok”, aseguró Rufián sin temblarle la voz, y lo dijo justo después de asegurar que “toca disputar la batalla por el poder digital”. Quizás me equivoco, pero, mientras en medio mundo se prohíbe el uso de esa red social a menores, una tiene la sensación de que Rufián apuesta por la ignorancia de sus votantes -¿muera la inteligencia?- para mantenerse en el poder, alejándolos de bibliotecas donde poder leer, informarse y formarse un pensamiento crítico. No es que yo vaya a renegar de la importancia política de las redes sociales, pero parece que va a resultar que ir a las bibliotecas es de fachas…

Por momentos, una ya no sabe, lo confieso, si lo que está viendo es una secuela de La vida de Brian. Aunque, al poco, siguen las frases vacías y una echa de menos la irónica inteligencia de los seis guionistas británicos. “La izquierda tiene que afrontar temas incómodos: orden, seguridad y de inmigración”. “Tenemos que inventar algo electoral para frenar el fascismo”… y dos horas después han acabado el acto sin ser capaces de apuntar ni una mínima propuesta de cara a unas eventuales elecciones. El programa, ni está ni se le espera.

Y el caso es que yo no digo que no haga falta una izquierda fuerte, que la hace, lo que digo es que los que enarbolan el estandarte de la izquierda no se pueden limitar a presentarse tan solo alegando el mantra de que viene el fascismo, ofreciéndose para generar ilusión o defendiendo la idea de un frente político amplio. Eso por no decir que sorprende que la ilusión por un frente unido en España tenga que venir de la mano de los que, como Rufián, nos llamaron ñordos, colonos, forasteros o fachas justo a aquellos que, desde la izquierda, no apoyamos el 1 de octubre, y que ahora den lecciones asegurando “Tú no puedes ser patriota odiando a la mitad de tu patria”. Estamos arreglados si el programa y la ilusión de la izquierda es TikTok e inventar algo electoral de la mano de los mismos que, gobernando, han borrado casi la izquierda.

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