Lo que va de Junqueras a Tarradellas
Negociar con ERC es como ir al dentista. Siempre duele. Y seguirá doliendo mientras mezcle presupuestos autonómicos y soberanía nacional
¿Qué pizca de soberanía nacional para Cataluña puede ganar Esquerra Republicana (ERC) en la negociación con el gobierno de Salvador Illa de los presupuestos de la Generalitat para 2027? En la respuesta que se dé a esta pregunta radica la solución al último embrollo político catalán. O al...
¿Qué pizca de soberanía nacional para Cataluña puede ganar Esquerra Republicana (ERC) en la negociación con el gobierno de Salvador Illa de los presupuestos de la Generalitat para 2027? En la respuesta que se dé a esta pregunta radica la solución al último embrollo político catalán. O al menos así lo aseguró este miércoles el portavoz de ERC en el Parlament, Josep Maria Jové. [Los republicanos] “queremos unos presupuestos para seguir avanzando en soberanía”, dijo textualmente. Eso dijo: soberanía.
Ni estabilidad, ni mejoras sociales, ni responsabilidad, ni previsibilidad, ni aumento de inversiones en infraestructuras o servicios públicos, que es lo que ofrece el Gobierno del PSC en el proyecto de presupuestos pactado con los Comuns que debía votarse mañana en el Parlament. Nada de esto es lo sustancial para ERC. Lo que quiere la izquierda independentista son “avances en soberanía”. En la coyuntura actual, esto se concreta para los republicanos en el traspaso por el Gobierno de España a la Generalitat de la gestión del IRPF, tal como los socialistas se comprometieron al inicio de la legislatura.
Este traspaso está, en el mejor de los casos, congelado hasta que pasen las elecciones autonómicas de Andalucía convocadas para el mes de junio. Después, ya se verá. El gobierno de Illa lleva meses intentando orillar esta cuestión, que al fin y al cabo no está en sus manos sino en las del presidente Pedro Sánchez y su ministra de Hacienda. Pero sin traspaso del IRPF ni garantía suficiente de que lo habrá, los republicanos se niegan a aprobar el prepuesto para 2027. El martes, Illa logró que, al menos, Junqueras alargue la negociación hasta el fin de curso. Y Junqueras se abrió a aceptar fórmulas imaginativas.
El presidente Illa está comprobando una vez más algo que los socialistas e Iniciativa Verds experimentaron ya en las dos legislaturas de gobiernos progresistas entre 2003 y 2010, con los presidentes Pasqual Maragall y José Montilla: negociar con los republicanos es como ir al dentista. Siempre duele. Y seguirá doliendo mientras ERC siga mezclando presupuestos autonómicos y soberanía nacional.
La prórroga es el empate que ambos dirigentes se concedieron porque ninguna de las dos partes quiere que la ausencia de presupuestos aboque a la convocatoria anticipada de elecciones. Esta vez, sin embargo, Junqueras ha tensado mucho la cuerda y ha regresado a la retórica de la década pasada, cuando ERC formaba parte de los gobiernos independentistas y que tan mal resultado les dio. Se resumen en esta idea, formulada por Junqueras días atrás: como tenemos razón, tienen que darnos lo que exigimos.
Olvida Junqueras que fue nada menos que unos de sus antecesores en ERC, Josep Tarradellas, quien sostenía tras regresar de su exilio que la actitud basada en esta idea ha sido unos de los grandes errores históricos de la izquierda catalana. Que nosotros creamos que tenemos razón, decía Tarradellas desde la privilegiada experiencia de gestor de crisis políticas de alcance histórico, no significa que nos vaya a ser reconocida obligatoriamente.
Eso requiere paciencia, negociación, mano izquierda, una coyuntura favorable… Y que la otra parte pueda. Casi nada. A estas alturas hay que estar ciego para no darse cuenta de que a tres meses de unas elecciones en Andalucía el Gobierno de Pedro Sánchez no puede permitirse el lujo de dar otro motivo para que PP y Vox sigan agitando el anticatalanismo que tan rentable les resulta en las urnas más allá del Ebro.