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Sílvia Orriols dice que gobernaría en Cataluña con Junts si aplica el programa de Aliança

“No es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña”, defiende la diputada ‘ultra’ en un acto organizado por Nueva Economía Fórum en Barcelona

Sílvia Orriols, durante su intervención este martes en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, en Barcelona.Toni Albir (EFE)

Sílvia Orriols ha echado la vista al pasado y al futuro en una charla en el hotel Palace de Barcelona organizada por Nueva Economía Fórum, un acto que es un nuevo paso en la normalización de la presencia del partido ultra en la vida pública. Después de presentarse como una madre de cinco hijos de Ripoll (Girona) que llegó a la política un poco por casualidad, conmocionada por los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils de agosto de 2017, ha respondido con agilidad a las preguntas sobre cuál será el papel de Aliança en la política catalana si las urnas confirman las expectativas de crecimiento que le otorgan las encuestas. Orriols se ha mostrado abierta, en esa hipótesis, a pactar con Junts per Catalunya, pero con condiciones. “Si Junts se aviene a aplicar nuestro programa, no tenemos ningún problema”.

La presencia de la líder de Aliança, alcaldesa de Ripoll y diputada en el Parlament es cada vez más frecuente en todo tipo de medios de comunicación, foros y tribunas. Aun así, ha agradecido la invitación para romper el supuesto cordón sanitario que sufre. “Normalmente se me priva de expresar mis opiniones”. No ha sido el caso del desayuno informativo de este martes. Orriols ha hablado con profusión de los temas que más le obsesionan: la independencia de Cataluña y el rechazo a la inmigración.

Orriols ha sostenido que, si cuenta con una “mayoría suficientemente amplia” (no ha concretado cuál) en las próximas elecciones al Parlament (las encuestas sitúan ahora a Aliança como tercera fuerza, empatada con Junts), proclamará la independencia unilateral de Cataluña. Los asistentes le han preguntado qué pasaría el día después. Y la alcaldesa ha pintado un panorama optimista, bastante similar al que los líderes del procés que ella critica ahora dibujaron durante el otoño de 2017. “El Estado español sería incapaz de ocupar militarmente Cataluña” y, además, los catalanes “resistirían” cualquier intento, ha vaticinado Orriols, que buscaría el apoyo de terceros países a la causa para “garantizar la seguridad y financiación durante los primeros meses” y después, sometería a consulta popular la permanencia en la Unión Europea o la OTAN.

De regreso a la cuestión más terrenal de la política diaria, Orriols ha admitido que se siente más cerca de Junts que de Vox o la CUP (“si he de escoger entre las tres...”), pero ha subrayado que Aliança solo buscaría pactos para gobernar Cataluña si puede aplicar su programa electoral. El portavoz de Junts en el Parlament, Salvador Vergés, ha salido al paso de esas declaraciones: “Nuestro objetivo es ganar”, ha dicho en una rueda de prensa en la que ha denunciado el “ruido” de Aliança frente a sus propuestas.

Orriols se ha felicitado por que su formación haya obligado al resto a mover ficha (“estamos condicionando a todo el ámbito político y esa es la mayor victoria de Aliança”) y ha rechazado componendas. “No hemos venido a tener nuestro trocito de pastel, sino a darle la vuelta a la situación”.

Y la “situación”, como la pinta Orriols, es desastrosa. Y lo es en buena medida por culpa del exceso de inmigración, uno de los mantras del partido ultra que ha repetido este martes. Cataluña no puede ser ya un país de acogida porque ha “sobrepasado los límites”. Lo que conviene hacer es “expulsar a todos los que han entrado de forma ilícita, han delinquido y no se sustentan por medios propios”, según la receta de Orriols, no muy distinta de la que ha puesto en marcha el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Preguntada por las actuaciones de la policía migratoria de Trump, ha dicho que no las comparte “al 100%”, pero ha vaticinado que también la Generalitat, si gobierna, deberá “tomar alguna decisión difícil” para asegurar el mantenimiento del Estado del Bienestar que, según su análisis, se ve comprometido por el incremento de la inmigración.

Hace tiempo que Orriols rompió cierto consenso en torno a la inmigración y a su papel en la historia de Cataluña. “No es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña. Mucha gente nunca lo será”, ha afirmado en alusión al colectivo musulmán, al que ha puesto desde siempre en la diana. La alcaldesa ha agitado el fantasma de la sustitución demográfica, la base para que musulmanes “retrógrados impongan costumbres y leyes contrarias al sistema de valores”. Por eso, ha dicho, es necesario fomentar la natalidad autóctona. “Si los jóvenes no tienen descendencia, Cataluña se ha acabado”.

La diputada ha tenido tiempo de hablar de economía, uno de los aspectos que más interés ha suscitado en la audiencia. Se ha mostrado a favor de la energía nuclear (“planteamos alargar la vida útil de las centrales”), en contra del impuesto de sucesiones (“es indecente y ha de ser erradicado”) y ha defendido la imposición de aranceles para proteger a los agricultores.

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