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Aldama carga sin pruebas contra Sánchez: “Si hay una jerarquía, está en el escalafón uno”

El comisionista asegura que llevó al Ministerio de Transportes mordidas en efectivo de hasta 250.000 euros

El empresario Víctor de Aldama este miércoles en su declaración en la sede del Tribunal Supremo, donde tiene lugar el juicio al exministro José Luis Ábalos, a su exasesor Koldo García y al empresario Víctor de Aldama. Foto: Daniel Gonzalez (EFE) | Vídeo: epv

Víctor de Aldama sabía que había expectación por su declaración este miércoles en el Tribunal Supremo. Él y su entorno se habían encargado de generarla desde hace días, avanzando que tenían munición nueva y que iba a apuntar alto. Con todos los ojos puestos sobre él, el empresario se ha sentado sobre las 10.10 en la silla dispuesta para que declaren los acusados y, en cuanto el fiscal Anticorrupción le ha dado pie con la primera pregunta a contar cómo empezó su relación con José Luis Ábalos y Koldo García, se ha lanzado con toda su artillería. En los primeros 25 minutos, ya había involucrado en la trama corrupta a Pedro Sánchez y a María Jesús Montero. “Si hay una jerarquía, y yo obviamente estoy en la banda organizada, criminal, el señor presidente está en el escalafón uno; el señor Ábalos, en el dos; el señor Koldo García, en el tres, y yo, en el cuatro”, ha asegurado. Aldama ha ratificado que varios empresarios pagaron mordidas al exministro y su antiguo asesor y ha asegurado que ambos le dijeron que parte de ese dinero se destinaba a la financiación del PSOE y que el presidente estaba al tanto de ello.

Aldama ha sido el primero de los tres acusados en declarar en el juicio sobre las supuestas irregularidades en el Ministerio de Transportes que se celebra en el Tribunal Supremo. Las defensas de Ábalos y Koldo lo habían pedido así para poder defenderse luego ellos de los hechos que le atribuyera el empresario. Pero el objetivo de la declaración de Aldama este miércoles no eran el exministro y su asesor; sobre ellos y la trama que se juzga ha aportado pocas novedades, aunque sí ha ratificado lo que ha ido desgranando el último año y medio ante los jueces y en entrevistas en prensa y ha ofrecido algunos detalles nuevos, de los que Ábalos y García, cargados con papeles, bolígrafo y libreta, han ido tomando nota. El asesor tomará la palabra a las 10.00 de este jueves para reponder a las acusaciones del empresario; después, será el turno del exministro.

Pero a quien quería señalar este miércoles en el Salón de Plenos del Supremo el comisionista era al PSOE y al Gobierno, sobre todo al presidente, al que ha implicado sin pruebas en la trama desde su origen. El empresario ha empezado contando que conoció a Sánchez a principios de 2019 en el mitin presentación de la candidatura de Pepu Hernández para la alcaldía de Madrid, al que el ministro y su asesor le pidieron que fuera. Se lo presentó Koldo García y, según Aldama, el presidente le dijo: “Muchas gracias. Se todo lo que estás haciendo”. Hasta al fiscal Anticorrupción, que parecía saberse de memoria el guion de lo que iba a contar el acusado, ha levantado la ceja extrañado. “¿Pero usted todavía no había hecho nada, no?”. Hasta ese momento, el comisionista había contado que conoció a Ábalos y Koldo en el verano de 2018, poco después de que ambos llegaran al ministerio, y que, al enterarse de que tenía contactos en México, le pidieron que ayudara a promocionar los intereses de empresas españolas en ese país. Así comenzó una relación que se fue afianzando en los siguientes meses con viajes, comidas y reuniones.

El empresario ha asegurado que él solo buscaba “notoriedad”, pero que Ábalos y Koldo García acabaron metiéndole en una “ruleta” de comisiones y mordidas con empresarios que asegura que se saldó con entre 3,5 y 4 millones entregados al exministro y su asesor entre 2019 y 2022. Fue a la vuelta de un viaje a México cuando, según ha contado, García le dijo que necesitaban “financiación para el partido” y que van a presentarle constructoras que ya trabajaban con el ministerio. Su cometido era hacer de enlace con esos empresarios para que se presten a pagar una comisión en efectivo por cada licitación que se le asigne. “Yo ya entiendo que no es una relación al uso, no me siento del todo cómodo, pero tampoco me siento incomodo. Yo soy empresario y estaba poniendo todos mis contactos encima de la mesa”, ha argumentado.

Mordidas en una mochila

La “fórmula” que le explicó Ábalos, según ha detallado Aldama, era que se sentara con cada constructora y le dijeran a qué licitación querían ir. “Que elijan tres obras. En una, van a ir en baja temeraria; en otra, por debajo de la tabla y en otra, por encima, para que ganen la licitación”. Aldama ha contado que no se pactó un porcentaje de mordida por obra, sino que se iba viendo según el contrato; y que él mismo llevaba ese dinero a la sede del ministerio o a casa de Ábalos. Cuando eran cantidades pequeñas, en sobres; y si eran cifras altas, hasta 250.000 euros en una ocasión, lo metía en una mochila Montblanc con la que entraba y salía de la sede de Transportes sin que nadie le dijera nada.

“Ábalos y Koldo siempre me dijeron que parte del dinero era para el partido. Yo le pregunté a Koldo si el presidente del Gobierno lo sabía y me dijo que todo lo que hacíamos, el presidente lo tenía claro y lo sabía”, ha asegurado el empresario, que ha cifrado en más de 1,8 millones de euros los fondos donados por esta vía al PSOE entre 2019 y 2020.

Aldama ha extendido las donaciones de empresarios para la financiación del PSOE a la Internacional Socialista y ha apuntado de nuevo al presidente del Gobierno con otra supuesta gestión que hizo a petición de Ábalos aprovechando sus contactos en Venezuela. Según ha asegurado, el ministro le dijo que Sánchez estaba “obsesionado” con presidir la Internacional Socialista. “Koldo me dice que necesita financiación y que esa financiación puede venir por dos cupos de petróleo que estaban controlados por [Juan] Guaidó [antiguo presidente interino de Venezuela] a través de Ramos Allup". El empresario se ha arrogado también un papel fundamental en la decisión de Sánchez de reconocer a Guaidó como presidente interino y en el posterior paso atrás que, asegura, se dio después de que el Gobierno de Maduro protestara porque su mediación estaba dinamitando la labor de José Luis Rodríguez Zapatero con el régimen bolivariano.

Todas las menciones a Sánchez durante las cuatro horas que ha durado el interrogatorio del jefe de Anticorrupción las ha ido introduciendo el acusado por propia iniciativa. Luzón no ha nombrado al presidente en ninguna de sus preguntas ni ha repreguntado a Aldama sobre ninguna de sus alusiones al líder del Ejecutivo, pero no le ha cortado. Tampoco ha repreguntado el fiscal cuando el comisionista ha asegurado que la entonces ministra de Hacienda y actual candidata del PSOE a la Junta de Andalucía se involucró directamente para que le concedieran a él el aplazamiento de una deuda (que según Anticorrupción, no se concedió), ni cuando ha implicado a la esposa del presidente, Begoña Gómez, en la compra de una parcela en plena milla de oro de Madrid a la que él aspiraba.

Entre episodio y episodio, el comisionista ha asegurado que Koldo García trataba a Sánchez con mucha familiaridad, le llamaba “Pedro” y hablaban por teléfono con cierta frecuencia. La abogada del antiguo asesor, Leticia de la Hoz, lo ha cuestionado durante su turno de preguntas, en el que se han vivido momentos de tensión, con la letrada subiendo el tono y Aldama mostrándose más nervioso que durante el interrogatorio del fiscal. “A Koldo le han intervenido 27 teléfonos y en ninguna de las agendas está el presidente de Gobierno. No hay un solo registro de llamada de Koldo al presidente en toda la causa”, ha afirmado De la Hoz, que ha visto en esas manifestaciones del empresario una puerta para minar su credibilidad. Aldama se ha revuelto en su silla: “Pues entonces Koldo me estaba tomando el pelo. Yo he visto a Koldo llamando al presidente”.

Pago “fijo” de 10.000 euros al mes

Al margen del dinero de las constructoras a cambio del amaño de obra pública, que se investiga en la Audiencia Nacional y no se juzga en este caso, el comisionista ha asegurado que él y Koldo pactaron en 2019 que una entrega de 10.000 euros mensuales en efectivo, que eran los “gastos fijos” que, según el asesor, tenía el ministro. “Los 10.000 eran como un regalo, un presente, algo de buena fe, no contaban dentro del computo general [de mordidas]”, ha asegurado.

El empresario ha declarado que empezó a pagar esa cantidad en octubre de 2019 y que a Ábalos dejó de pagarle poco después de que le cesaran, en el verano de 2021, aunque siguió abonándole el mismo dinero al asesor hasta septiembre de 2022 porque mantenía su influencia. No obstante, ha contado que hubo un momento en el que su relación con el asesor se estropeó y empezó a entregarle el dinero directamente a Joseba García, el hermano de Koldo, para evitar verlo a él. Ese dinero salía de sus empresas, como otros “regalos” que hizo a Ábalos y Koldo para ganarse su confianza. “Yo estaba haciendo favores, sembrando”, ha explicado. “Pero hay un momento en que ellos me piden más y les digo ‘si yo os doy me tenéis que dar”.

El fiscal Luzón le ha preguntado de dónde sacaba él todo ese efectivo y Aldama ha asegurado que, sobre todo, de las constructoras, aunque también hizo retiradas de metálico de las cuentas de sus propias empresas. Con todo, como los pagos de las constructoras dependían de cuándo fueran saliendo los procesos de licitación, él y Koldo buscaron otras opciones de para “darle tranquilidad” al ministro, y ambos acordaron que Aldama pusiera como “garantía” un piso de su propiedad en el Paseo de la Castellana. “La idea es que, en caso de que yo no cumpla, el señor Ábalos se quede con el piso”, ha explicado Aldama.

A preguntas de la Fiscalía, el empresario se ha referido también a las otras viviendas que la trama puso supuestamente a disposición del exdirigente socialista y su entorno. Aldama ha asegurado que el piso en el que vivió Jésica Rodríguez, la entonces pareja de Ábalos, fue una prebenda más a petición de Koldo García, aunque no lo pagaba él sino su “socio” Alberto Escolano porque él no quería implicarse en una relación extramatrimonial.

También ha aludido a la casa que pagó el empresario Claudio Rivas en la costa de Cádiz para que la disfrutara el ministro por las gestiones que le había prometido para que le concedieran una licencia de operador de hidrocarburos. La licencia no llegaba, al ministro le cesaron y los empresarios dejaron de pagar la casa. El comisionista ha desvinculado en cambio una casa en Marbella en la que también se hospedaron Ábalos y su familia del rescate de Air Europa, al que lo vincula Anticorrupción.

Los contratos de mascarillas que dieron origen al caso Koldo y que centran la causa que está juzgando el Supremo apenas han ocupado media hora de las ocho que ha estado declarando Aldama. El empresario ha defendido que esa adjudicación fue legal, aunque ha admitido que él aprovechó la información privilegiada que tenía por su cercanía al ministro para conocer de antemano que se iban a adjudicar esos contratos y asociarse con una empresa capaz de conseguir traer el material sanitario de China. Según Aldama, él obtuvo 5,5 millones de euros de ese negocio, pero no dio una cantidad específica a Ábalos y García. “Era un todo”, ha afirmado para explicar los pagos que les hizo durante tres años.

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