Los 1.600 vecinos de Grazalema regresan a sus casas 11 días después de la colmatación de su acuífero. “Es un día de alivio y alegría”
El regreso se ha autorizado la mañana de este lunes tras el informe del CSIC que certifica que la zona es segura
Los 1.600 vecinos de Grazalema regresarán este lunes a sus casas, 11 días después de que la colmatación del acuífero sobre el que se asienta el pueblo gaditano les obligase a marcharse. El regreso se ha materializado después de que la noche de este pasado domingo los científicos del CSIC emitiesen un informe de sus análisis sobre el terreno que confirmaban que la zona es segura. Ha sido el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, quien ha anunciado en X que “los vecinos de 1.342 viviendas, de las 1.619 registradas, podrán regresar a sus hogares”. En total son 259 los residentes cuyas casas no están en condiciones para volver a habitarlas.
Es el alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, el que se ha encargado de comunicárselo a sus vecinos. Los que tienen coche podrán desplazarse a partir del mediodía y se están organizando sistemas de transporte para los que no puedan hacerlo por sus propios medios, según ha informado el regidor en sus redes sociales. La Junta acompañará a las personas vulnerables o a quienes tengan necesidades especiales.
Juan Baena, responsable de una innovadora planta de pellets hechos con lana de oveja, ha pasado estos días de desalojo muy cerca de su casa, en la Ribera del Gaidóvar. Allí recaló junto a su familia gracias a la solidaridad de un amigo que vive en esa zona, un paraje idílico que está en una de las pocas carreteras acceso abiertas —de las cinco existentes— tras los destrozos del temporal. “Hemos podido estar cerca, que siempre está bien, a unos kilómetros de Grazalema; algún día que otro hemos dado un paseo hasta Puerto Chico, desde donde se ve Grazalema”, explica el ingeniero de profesión.
Este lunes, han esperado a la tarde para iniciar el regreso a su casa, ubicada en el barrio alto, en una zona no afectada por el espacio de exclusión. “Estamos muy, muy contentos. Han sido muchos días de incertidumbre y hoy ya, de nervios y espera inquieta, además de alivio y alegría”, acierta a valorar el vecino.
De acuerdo con la imagen difundida por el consejero, la zona restringida se articula en torno a la calle Piedras. Es una parte del pueblo que discurre en paralelo a la cara más pegada a la ladera de la montaña. En esa avenida y su entorno es donde se encuentra el mayor número de casas afectadas por los afloramientos del acuífero. En principio, los dueños de esas viviendas pueden regresar también al pueblo siempre que dispongan de alojamientos alternativos, algo que no parece que vaya a suponer un problema, porque Turismo de Grazalema está gestionando con sus casas la reubicación para los vecinos afectados.
Grazalema es uno de los municipios serranos con mayor turismo de la zona. A eso se suma que es uno pueblo que rozó a finales del siglo XIX una población de unos 5.000 habitantes. Ambos elementos hace que la localidad tenga un amplio caserío dedicado a viviendas de alquiler turístico y a segundas residencias. Igualmente, el Ayuntamiento ha habilitado un teléfono para que quienes viven en las zonas de exclusión y no tengan donde alojarse puedan solicitar ayuda.
Tras un desalojo de apenas dos horas y media hace 11 días, los 1.600 vecinos quedaron distribuidos principalmente entre Ronda (unos 550 grazalemeños) y Zahara de la Sierra (300 vecinos), además de un rosario de localidades cercanas entre Cádiz y Málaga como El Gastor, Montecorto, El Bosque o Prado del Rey. En las dos primeras localidades, los afectados se han distribuido entre casas de familiares, hoteles y apartamentos de alquiler, la mayoría cedidos gratuitamente. En ambas, también se han habilitado un pabellón y una sala multiusos, respectivamente, que durante todos estos días han servido como punto de referencia de los vecinos, que acudían a almorzar y cenar, recoger comida, hacer gestiones o realizar actividades con las que intentar mantener la mente ocupada.
Los 1.600 vecinos abandonaron el pueblo la tarde del pasado jueves 5 de febrero, después de que los suelos, enchufes, cuadros de luces o sanitarios de parte de las casas comenzasen a expulsar agua apenas un día antes. Resultó ser una señal de que el acuífero kárstico sobre el que se asienta la localidad desde hace más de 800 años había rebasado su nivel freático habitual, hasta provocar esas emanaciones de agua. El edificio del Ayuntamiento, ubicado en el barrio bajo, fue uno de los primeros afectados. Luego, el fenómeno se replicó en más casas de esa zona y obligó a desalojar, después de que los hidrogeólogos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME, integrado dentro del CSIC) recomendasen la evacuación por los riesgos en la circulación de los vecinos, suministro eléctrico o colapsos puntuales. Los técnicos cuantificaron que hubo casas que registraron un caudal de emanación de 100 metros por segundo.
El agua comenzó a remitir de las casas un día después del desalojo. Era una posibilidad contemplada por los expertos, que partían de la base de que este tipo de acuíferos de piedra caliza expulsan el agua con relativa velocidad. Sin embargo, durante estos días, un equipo de más de 40 científicos han analizado tanto ese acuífero como los terrenos de diversos municipios de la Sierra de Cádiz y Málaga, después de que las intensas lluvias provocadas por el tren de borrascas provocasen graves daños y desprendimientos en ambas ciudades. Los últimos estudios de campo en Grazalema, con georradares y sondeos, se elaboraron a finales de la semana pasada y de ellos ha emanado el informe que ha permitido el regreso de los vecinos.
Ya durante la jornada de este pasado domingo, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, y el alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, informaron a los vecinos congregados en el pabellón El Fuerte de Ronda que el realojo iba a ser inminente y por fases. El regidor trabajaba ya entonces con la hipótesis de que el regreso se completase en pocas horas. “La solidaridad será ahora interna”, explicó este domingo a EL PAÍS el alcalde. García se refería a que, igual que estos días han podido estar alojados en hoteles, casas y apartamentos cedidos gratuitamente en Ronda y Zahara, ahora tocaba hacerlo en segundas residencias o casas rurales de Grazalema no afectadas por las emanaciones del acuífero.
En la provincia de Cádiz quedan aún unos 500 vecinos desalojados o incomunicados en las zonas rurales de Jerez, según estimaciones de su Ayuntamiento a última hora de este domingo. El rastro de destrucción del tren de borrascas que ha azotado la provincia durante los meses de enero y febrero se cuenta por unos 1.200 millones de euros, según calcula la Junta de Andalucía. Más de una veintena de carreteras provinciales, autonómicas y nacionales han sufrido daños y solo en las primeras la Diputación de Cádiz calcula que gastará en reparaciones unos 20 millones y tardará más de dos años. Con todo, el caso más grave y paradigmático de lo ocurrido se encuentra en Grazalema, pueblo donde más llueve de España, y que ha fulminado su récord histórico: casi 4.500 litros por metro cuadrado registrados en lo que va de año hidrológico —que va de octubre a octubre—, lejos del máximo alcanzado entre 2012 y 2013.
La vuelta a Grazalema se ha producido en el mismo día en el que los menores residentes temporalmente en Zahara y Ronda volvían a la actividad presencial escolar en centros de ambas localidades. En el caso de Zahara, su incorporación se aplazó hasta ese día debido a los problemas de suministro de agua que sufre el pueblo por la rotura de la tubería que les suministra agua potable desde un manantial cercano. No era la única intendencia que ha tenido que resolver Grazalema en la diáspora, que durante estos días tuvo que habilitar el funcionamiento de su Ayuntamiento con actividad presencial en el pabellón de Ronda y trabajo telemático de sus funcionarios en los respectivos puntos donde habían sido evacuados, con la ayuda tecnológica de la Diputación de Cádiz, que les suministró equipos informáticos y acceso a servidores seguros.
Aunque la vuelta se ha realizado con garantías, el trabajo de los científicos está lejos de terminar. Tras actuar en la emergencia y la recolección de datos, los expertos del CSIC tienen previsto elaborar más informes y estudios con todos los datos recogidos. De ahí se desprenderá una serie de recomendaciones claves para que el problema con el acuífero de Grazalema se vuelva a repetir. Además, los expertos vaticinan que un fenómeno tan extraño como el ocurrido en el pueblo dará lugar a diversos estudios y tesis paralelos en los próximos meses y años.