Espeleólogos de Baleares recurren a Europa para frenar la contaminación de una joya subterránea protegida
La cueva del Pas de Vallgornera, de gran valor natural y científico, lleva años amenazada por las filtraciones de aguas fecales de las viviendas de una urbanización de lujo construida justo encima
El 26 de abril de 1968, mientras unos obreros trabajaban en la construcción de un pozo negro en el hotel Es Pas, al sur de la isla de Mallorca, perforaron sin saberlo el techo de la sala de entrada de la que hoy es una de las cuevas subterráneas más importantes de España. La cueva del Pas de Vallgornera, situada en el término municipal de Llucmajor, fue descubierta por casualidad y, durante el proceso de exploración que se ha prolongado durante décadas, se ha conseguido cartografiar más de 80 kilómetros de galerías. Uno de los tesoros de ...
El 26 de abril de 1968, mientras unos obreros trabajaban en la construcción de un pozo negro en el hotel Es Pas, al sur de la isla de Mallorca, perforaron sin saberlo el techo de la sala de entrada de la que hoy es una de las cuevas subterráneas más importantes de España. La cueva del Pas de Vallgornera, situada en el término municipal de Llucmajor, fue descubierta por casualidad y, durante el proceso de exploración que se ha prolongado durante décadas, se ha conseguido cartografiar más de 80 kilómetros de galerías. Uno de los tesoros de la espeleología nacional que se ve amenazado por la reiterada contaminación de aguas residuales procedente de las viviendas de la urbanización que se construyó justo encima y que lleva 40 años funcionando sin un sistema de alcantarillado.
La Federación balear de Espeleología ha denunciado ante la comisión de Medio Ambiente de la Unión Europea la situación que atraviesa este importante enclave subterráneo, catalogado como Zona de Especial Conservación (ZEC) dentro de la Red Natura 2000, lo que garantiza que su conservación sea prioritaria frente a cualquier actividad que ponga en riesgo su integridad. “Es una de las cuevas más bonitas del mundo, pero una parte está bajo la urbanización Es Pas, donde las casas tienen fosas sépticas y pozos absorbentes donde tiran las aguas fecales” explica Guiem Mulet, portavoz de la Federación Balear de Espeleología. Las galerías de la cueva están distribuidas en tres niveles, el más bajo a unos seis metros por debajo del nivel del mar, y hasta allí llega el impacto del vertido de las aguas residuales de las viviendas de la urbanización.
El grupo de exploración subacuática de la federación detectó ya en 2012 la presencia de colonias de organismos saprófagos, que obtienen su alimentación de detritos y materia orgánica en descomposición, que se localizaron en zonas donde las aguas subterráneas interactúan con los vertidos provenientes de la urbanización. Los espeleólogos han seguido haciendo controles de las zonas colonizadas para diagnosticar su expansión hasta que en febrero del año pasado la consejería de Agricultura, Pesca y Medio Natural dejó de autorizar entradas en la cueva tras un incidente en el que se destruyeron los espeleotemas de una de las galerías. Sin embargo, y a pesar de la clausura, la consejería de Agricultura, Pesca y Medio Natural autorizó el paso a la cueva a agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil para recoger muestras de agua.
El pasado enero la consejería publicó las conclusiones del análisis de las muestras indicando que el agua de la cueva “no presenta síntomas de contaminación por aguas fecales” y apuntó que las trazas detectadas se consideran contaminación “de origen animal” por organismos presentes en la cueva o lixiviados de la superficie. Mulet pone en duda las conclusiones porque sostiene que para que los resultados arrojen un positivo por contaminación se necesitaría una masa de aguas residuales enorme. “La cueva es inmensa y está metida dentro de un acuífero aún más grande. Si dentro de una masa de agua tan grande como el mar tiras restos fecales, en la playa las analíticas salen sin rastros de contaminación. Algo parecido ocurre aquí” subraya, al tiempo que lamenta que la inacción acumulada por parte de las administraciones pone en riesgo “un patrimonio natural protegido” e incumple las normativas de conservación medioambiental bajo el paraguas de la Red Natura 2000.
Años de reclamaciones
Los vecinos de la urbanización llevan años reclamando las mejoras. Es Pas comenzó a construirse en la superficie de la cueva en el año 1985 en medio del frenesí expansionista en zonas de costa y actualmente cuenta con algo más de un millar de vecinos. Las escasas viviendas que se pueden encontrar actualmente a la venta en la zona no bajan de los 600.000 euros en los principales portales inmobiliarios de las islas, donde abundan los chalés con piscina. “Desde hace dos décadas instamos al ayuntamiento a hacer el alcantarillado, siempre dicen que lo quieren hacer, pero no lo hacen” lamenta Antoni Contestí, portavoz de la asociación para el alcantarillado de Es Pas. Tampoco las otras dos urbanizaciones aledañas, Cala Pi y Vallgornera, cuentan con alcantarillado porque en los años 80 se permitía la construcción de fosas sépticas para evacuar las aguas fecales. El ayuntamiento alega que elaboró un proyecto para la construcción de un sistema de saneamiento que diera servicio a estos tres núcleos con el objetivo de que fuera subvencionado con fondos europeos, aunque finalmente fueron denegados. Los vecinos afirman que hay empresas de alcantarillado que han presentado proyectos para ejecutar las obras “que ni siquiera se han mirado”.
Tras años de preocupación por la situación estaban dispuestos a llevar a cabo las obras por su cuenta, pero chocaron con la legislación. “El único que lo puede hacer es el ayuntamiento y por no quererlo hacer tenemos esta problemática, con la cueva en posible peligro por el riesgo de las aguas fecales”. Otro de los problemas para los propietarios de algunos solares es la imposibilidad de ejecutar nuevas construcciones o de hacer modificaciones en las existentes porque las regulaciones urbanísticas lo impiden en zonas sin red de saneamiento. Mientras tanto, los vecinos siguen pagando todos los impuestos, como el resto de las viviendas del municipio, a pesar de tener menos servicios. El ayuntamiento de Llucmajor ha iniciado un nuevo intento de solventar la situación y aprobó en el pleno del pasado mes de octubre destinar un remanente de 1.2 millones de euros a la redacción del proyecto de alcantarillado para las tres urbanizaciones, que ya ha iniciado su tramitación. “Es un proyecto complejo” dicen fuentes municipales, que recuerdan que la protección de la cueva y su entorno depende del gobierno balear.
La Federación balear de Espeleología está dispuesta a llegar hasta el final para la conservación de esta maravilla subterránea y no descartan solicitar judicialmente la desclasificación de la urbanización si no se garantiza la protección de la cueva. “A esta cueva ha venido gente de todo el mundo, se hacía una visita de seis personas cada mes y había una lista de espera de dos años” rememora Mulet, que incide en que Vallgornera es muy importante a nivel geológica, ecológica y paleontológica por el amplio abanico de formaciones que atesora. “Aún quedan muchas zonas que no han sido exploradas y mucho nos tememos que, si no nos vuelven a dejar entrar para seguir los estudios, encontraremos alguna sala con zonas de contaminación irreversible”.