Las emisiones de deuda alcanzarán un nuevo récord este año en los países de la OCDE
El organismo alerta sobre el impacto de la IA en los mercados corporativos y reconoce que la crisis en Oriente Próximo puede generar más presiones
Los mercados globales de la deuda han aguantado el tipo en estos años de turbulencias, pero no se sabe cómo responderán a las tensiones que vienen: se encaminan hacia nuevos máximos y hay múltiples nubarrones en el horizonte. Este año, las emisiones de deuda soberana y corporativa alcanzarán un récord de 29 billones de dólares en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un 17% más que en 2024, según el último informe de deuda global que ha publicado este miércoles el organismo. Entre los principales propulsores del incremento están las crecientes presiones sobre el gasto público, como la defensa o el envejecimiento, el aumento en los costes de financiación y la expansión de la inteligencia artificial (IA), un fenómeno que el organismo llama a vigilar por su potencial efecto desestabilizador en los mercados.
“Los mercados mundiales de deuda han mantenido su resiliencia a pesar de que el endeudamiento ha alcanzado máximos históricos, pero los costes del servicio de la deuda van en aumento y las necesidades de financiación relacionadas con la IA crecen con fuerza”, ha resumido este miércoles el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, en la presentación del documento, cuyo titular es ya de por sí un aviso a navegantes: Mantener la Resiliencia del Mercado de Deuda Bajo una Creciente Presión.
Además, las tensiones geopolíticas y comerciales amenazan con intensificar el frenazo de la economía mundial. Carmine Di Noia, director de asuntos financieros y empresariales de la institución multilateral, ha reconocido durante la presentación del estudio que la actualidad en Oriente Próximo podría “meter presión”, sobre todo si desencadenara un nuevo golpe inflacionario. Sin embargo, ha matizado que es pronto para sacar conclusiones y ha insistido en que los mercados de deuda han mostrado una fuerte capacidad para absorber shocks en estos últimos años. Sobre lo que no hay dudas es que los compromisos van al alza, tanto en el sector público como en el privado. “No hay señales de desaceleración”, ha zanjado.
La deuda pública del bloque escalará del 83% al 85% del PIB este año, el nivel más alto desde los picos alcanzados en 2021 por la emergencia sanitaria, con unas emisiones récord (18 billones), sin poder contar con el efecto bálsamo de la inflación y con las necesidades de refinanciación como principal impulsor de la subida. Las emisiones corporativas, por su parte, alcanzaron el año pasado su nivel más elevado, 13,7 billones de dólares, y la deuda en circulación se situó en 59,5 billones de dólares, con la perspectiva de que siga creciendo por el auge de la IA.
Estos crecientes compromisos se asoman en un momento de encarecimiento en los costes de financiación —el gasto en intereses está en el 3,3% del PIB, cerca del máximo de los últimos diez años (3,4%)— y de un cambio en la base inversora. Aunque los bancos centrales siguen siendo relevantes, su participación se va reduciendo tanto en los mercados soberanos como corporativos en beneficio de otros actores que son capaces de ofrecer liquidez, como los fondos de inversión, pero que a la vez son más “sensibles a los precios”. Ese giro, alerta la institución multilateral, eleva la vulnerabilidad ante eventuales shocks y el riesgo de volatilidad.
Impacto de la IA
Las firmas tecnológicas y sus ingentes inversiones en IA merecen un capítulo aparte, puesto que la financiación que precisan tendrá un impacto “significativo” en los mercados corporativos. Las nueve mayores compañías del sector, principalmente estadounidenses, financiaron en conjunto 122.000 millones de dólares en los mercados de bonos el año pasado, importe equivalente a casi la mitad de toda la deuda emitida por empresas tecnológicas a nivel mundial. Y sus números seguirán engordando. De acuerdo con las proyecciones de la OCDE, esos nueve gigantes necesitarán una inversión de 4,1 billones de dólares hasta 2030, una cifra que supera en más de un tercio el gasto total en capital de la totalidad de empresas no financieras de Estados Unidos en 2025. Aunque solo financiaran la mitad de estas necesidades en los mercados de bonos, acabarían concentrando el 15% del promedio histórico de emisiones corporativas globales cada año.
De cumplirse los pronósticos, las big tech se convertirían en actores dominantes en los mercados de la deuda, con el riesgo de que estos empiecen a comportarse más como mercados de acciones. “Dada la incertidumbre sobre la vida útil de los centros de datos, infraestructura clave de la IA, y la naturaleza de su valor como colateral, parece existir una convergencia incluso en el tipo de riesgos financiados por los mercados de acciones y de deuda”, alerta el documento.
En resumen, aunque los mercados de deuda han mostrado fortaleza y aguante, “su resiliencia no está garantizada”, ha subrayado Di Noia. Por ello, el organismo recomienda reforzar la disciplina fiscal y mejorar la eficiencia del gasto público, todo ello soportado por una política monetaria creíble.