Opinión

La incertidumbre mece al mercado

La elevada volatilidad y las fuertes caídas de las Bolsas que han dominado los mercados globales estos días dejan un sabor amargo para cerrar el año y bastantes interrogantes para el próximo curso. 2018 ya se antojaba que podía ser complicado porque el entorno de abundancia de liquidez y bajos tipos de interés estaba quedando atrás. De hecho, a poco de comenzar el año asistimos a un episodio de fuertes caídas y volatilidad. Y pronto aparecieron los primeros damnificados: los mercados emergentes, que sufrieron fuertes turbulencias, algunos incluso crisis, tras las subidas de tipos de la Reserva...

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La elevada volatilidad y las fuertes caídas de las Bolsas que han dominado los mercados globales estos días dejan un sabor amargo para cerrar el año y bastantes interrogantes para el próximo curso. 2018 ya se antojaba que podía ser complicado porque el entorno de abundancia de liquidez y bajos tipos de interés estaba quedando atrás. De hecho, a poco de comenzar el año asistimos a un episodio de fuertes caídas y volatilidad. Y pronto aparecieron los primeros damnificados: los mercados emergentes, que sufrieron fuertes turbulencias, algunos incluso crisis, tras las subidas de tipos de la Reserva Federal y la apreciación del dólar.

Las tensiones se han ido extendiendo a las economías desarrolladas, consecuencia de aspectos de corte más político y geopolítico, entre los que hay que destacar la guerra comercial abierta por

EE UU con sus principales socios comerciales —desde México y Canadá, pasando por Europa y, por supuesto, China—. La escalada proteccionista ha sobrevolado los mercados todo el año y, sin duda, ha estado pesando negativamente en el sentimiento de los inversores.

En Europa, la incertidumbre asociada a las tensiones entre el Gobierno italiano y las autoridades europeas —una especie de déjà vu de la crisis de deuda—, y la caótica negociación del Brexit —apenas unos meses antes de que se produzca la desconexión del Reino Unido de la Unión Europea— han resultado en caídas sostenidas de las Bolsas, refugio en la deuda alemana y depreciación del euro. Por no hablar de las cuantiosas salidas de capitales de Europa, que se vienen produciendo desde la pasada primavera.

En la parte final del año, EE UU, que parecía inmune al ajuste, ha terminado experimentando su propia corrección. El entorno era ya de cautela: los analistas empezaban a cuestionarse la sostenibilidad del ciclo expansivo estadounidense, a evaluar el riesgo de recesión y a preocuparse por la evolución de algunos segmentos de mercado (deuda corporativa) que dan señales de alerta. Pero el detonante ha sido la incertidumbre de política económica desatada por la Administración estadounidense en varios frentes (cierre del Gobierno, declaraciones del Secretario del Tesoro y críticas a la Reserva Federal).

Este repaso sirve de guía para entender la incertidumbre que seguirá acechando a los mercados y que no es buena compañera de viaje: suele preceder las desaceleraciones. Primero, qué pasará con la guerra comercial, en particular el tema de propiedad intelectual con China y el sector del automóvil con Europa. Segundo, cuánto se desacelerará el crecimiento mundial, especialmente en

EE UU. Tercero, cómo se resuelva el atolladero del Brexit. Y cuarto, y más crítico a corto plazo, cómo acaba este episodio de corrección de los mercados. No hay margen para errores de política económica.

Sonsoles Castillo, de BBVA Research

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