Reportaje:

Los maestros, auténticos héroes

El premio Nobel José Saramago elogió ayer en la UPC "el coraje cotidiano" de los profesores

Ni brillantes científicos ni personajes con grandes proyectos para la humanidad. José Saramago, premio Nobel de Literatura en 1998, lo tiene claro: "Los verdaderos héroes de nuestro tiempo son los maestros". Saramago, que participó ayer en la Conferencia Internacional de Educación Superior que celebra la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) en Barcelona, elogió la figura del anónimo profesor de primaria y secundaria que acude diariamente a la escuela para formar a niños y jóvenes. "Se necesita coraje para enfrentarse cada día con conflictos y problemas diferentes, pero ellos vuelven y vue...

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Ni brillantes científicos ni personajes con grandes proyectos para la humanidad. José Saramago, premio Nobel de Literatura en 1998, lo tiene claro: "Los verdaderos héroes de nuestro tiempo son los maestros". Saramago, que participó ayer en la Conferencia Internacional de Educación Superior que celebra la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) en Barcelona, elogió la figura del anónimo profesor de primaria y secundaria que acude diariamente a la escuela para formar a niños y jóvenes. "Se necesita coraje para enfrentarse cada día con conflictos y problemas diferentes, pero ellos vuelven y vuelven", explicó. Ante un auditorio de más de 200 expertos universitarios de 50 países, el escritor portugués -que reconoció que él nunca fue a la universidad, y que su ignorancia en materia académica "es abismal"- subrayó que la primera educación es la más importante, y que debe ser la familia, que parece "haber abandonado esta tarea", la fuente de la educación. Para Saramago, la escuela "no tiene la capacidad, ni los medios ni el tiempo necesario" para formar cívicamente a las nuevas generaciones, y sólo los puede instruir. En la conferencia de la UPC, que finaliza hoy, también participaron otros tres galardonados con el premio Nobel: Werner Arber (Medicina, 1978), Vernon L. Smith (Economía, 2002) y Wole Soyinka (Literatura, 1986).

Mientras Smith abogó por potenciar los estudios como un medio para solucionar problemas reales, Arber subrayó la necesidad de transformar la universidad en centros de estudios y experimentación multidisciplinares. Por su parte, Woyinka señaló que la universidad debe apostar por la reflexión y el cuestionamiento de lo establecido. Para el escritor nigeriano, además, deben ponerse en marcha nuevas estrategias para que los estudiantes conozcan otras culturas y valores y erradicar los dogmatismos y la xenofobia.

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