Cartas al director

La tregua

El anuncio de tregua anunciado por ETA ha suscitado reacciones de todo tipo; desde los que brindan con champaña a los que defienden que el problema no estará solucionado hasta que no estén en la cárcel todos los terroristas. Desde mi punto de vista, ni lo uno ni lo otro. La noticia de la tregua no es otra cosa que el punto de partida para ponerse a trabajar.El terrorismo etarra provoca varios problemas: las familias de las víctimas que quedan destrozadas, policías desquiciados por las tensiones que padecen, inseguridad de los ciudadanos, empresarios secuestrados o extorsionados que huyen del P...

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El anuncio de tregua anunciado por ETA ha suscitado reacciones de todo tipo; desde los que brindan con champaña a los que defienden que el problema no estará solucionado hasta que no estén en la cárcel todos los terroristas. Desde mi punto de vista, ni lo uno ni lo otro. La noticia de la tregua no es otra cosa que el punto de partida para ponerse a trabajar.El terrorismo etarra provoca varios problemas: las familias de las víctimas que quedan destrozadas, policías desquiciados por las tensiones que padecen, inseguridad de los ciudadanos, empresarios secuestrados o extorsionados que huyen del País Vasco. Pero, por encima de todos ellos, tenemos el problema del político asesinado por el tiro en la nuca, el del policía reventado por el coche bomba, el de Irene Villa, el de los niños de Hipercor..., el problema de los muertos.

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Si el alto el fuego sirve para solucionar este problema, bienvenido sea. Sé que hay muchos obstáculos que salvar, muchos rencores que olvidar, sé que debe ser muy difícil mirar a los ojos a quien hasta ayer podía ser nuestro asesino, darle la mano o compartir la barra de un bar con quien podía acabar con la vida de algún ser querido. Pero si, a partir de ahora, no volvemos a hablar de atentados, merece la pena.

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Es la hora de que los políticos alcancen una solución definitiva. No se trata de claudicar, sino de defender firmemente la legalidad vigente en España, pero sin dejar escapar esta oportunidad que se nos brinda. Todos los esfuerzos serán bien empleados si por fin ha llegado la hora de la paz.-

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