Tribuna:DESPEDIDA A UN LEGENDARIO JUGADOR

Siempre estamos contigo, Juan

Cuando llegué al Real Madrid, Juan llevaba años ya en él. Era un jugador importante. Una persona que nos recibió como si fuéramos nosotros los que lleváramos tiempos ya en el primer equipo. Mucha gente podrá pensar que ahora es fácil decirlo, pero puedo asegurar que era un señor, y que ayudaba bastante a aquellos jugadores que acababan de subir, sobre todo si desembarcaban desde el Castilla.Al poco tiempo me di cuenta de que Juan era, lo que yo llamaba un "defensor de pleitos pobres". Siempre pendiente de que los veteranos no abusaran de los jóvenes, y sobre todo, de aquellos que no jug...

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte

Cuando llegué al Real Madrid, Juan llevaba años ya en él. Era un jugador importante. Una persona que nos recibió como si fuéramos nosotros los que lleváramos tiempos ya en el primer equipo. Mucha gente podrá pensar que ahora es fácil decirlo, pero puedo asegurar que era un señor, y que ayudaba bastante a aquellos jugadores que acababan de subir, sobre todo si desembarcaban desde el Castilla.Al poco tiempo me di cuenta de que Juan era, lo que yo llamaba un "defensor de pleitos pobres". Siempre pendiente de que los veteranos no abusaran de los jóvenes, y sobre todo, de aquellos que no jugaban mucho.

En el terreno de juego era muy temperamental. Su corazón latía rápido. Sus ideas pasaban por su cabeza aún más veloces. A veces más rápido de lo que necesitaba para poder analizarlas. Por eso cometía errores que no correspondían con su experiencia. Pero tenía algo importantísimo: era el primero en darse cuenta que había cometido un fallo, el primero en pedir perdón. Al lado de todo esto, se podía ver a un genio del fútbol. Hacía cosas dentro del campo que nadie más que él podía hacer, fintas que ninguno había hecho antes, regates sorprendentes, pases recién inventados. Era un adelantado, en cada partido nos sorprendía con algo nuevo, cada vez más arriesgado.

Más información

Su forma de ser fuera del terreno de juego era la de una persona con un corazón grandísimo. Siempre prendiente de que a sus amigos no les faltara nada que él pudiera darles. Alguno que sabía esto, se aprovechó desmedidamente de él. Por delante de nosotros pasaban amigos suyos que enseguida desaparecían, no sin causarle bastante daño. Sin embargo, otros siempre han estado a su lado. Son los que han intentado que el Real Madrid no se olvidara de hacerle el tan merecido homenaje. El homenaje a una persona que por encima de todo era madridista. Lo llevaba dentro de su gran corazón, pues en él había sitio para su familia, para sus amigos, para sus compañeros, para sus rivales y también para su equipo: el Real Madrid. Juan, te recordamos cada día. Siempre estarás con nosotros.

Archivado En