Cartas al director

Manuel Campo se ha ido

La reaparición de las dos misioneras españolas secuestradas en Filipinas nos ha llenado a todos de alegría por el feliz resultado de los acontecimientos. El seguimiento de la noticia y el tratamiento que se le ha dado en los medios de comunicación social ha sido excelente, y ello ha con tribuido en gran medida a la so lución del problema.No podemos decir lo, mismo de la desaparición del religioso marianista Manuel Campo Ruiz, acaecida en Brasil el pasado (lía 18 de diciembre, pues su repercusión en los medios de difusión ha sido prácticamente nula. El motivo de uno y otro tratamiento informati...

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La reaparición de las dos misioneras españolas secuestradas en Filipinas nos ha llenado a todos de alegría por el feliz resultado de los acontecimientos. El seguimiento de la noticia y el tratamiento que se le ha dado en los medios de comunicación social ha sido excelente, y ello ha con tribuido en gran medida a la so lución del problema.No podemos decir lo, mismo de la desaparición del religioso marianista Manuel Campo Ruiz, acaecida en Brasil el pasado (lía 18 de diciembre, pues su repercusión en los medios de difusión ha sido prácticamente nula. El motivo de uno y otro tratamiento informativo lo desconocemos por completo, y nos duele que haya sido así en nuestro caso.

Manuel Campo fue a visitar el día mencionado a un preso español en el presidio Helio Gomes de Río de Janeiro; llevaba 3.000 dólares para financiar los gastos del abogado que se encargaba del caso. Al entrar en la prisión dejó en depósito esa suma para recogerla a la salida. Firmó el libro de entrada a las 12.30 y el de salida a las 16.30. Desde entonces no se ha sabido nada de él.

Todos los que hemos tenido la suerte de conocerlo sabemos que Manolo era un santo que, como Cristo, ha pasado por la vida haciendo el bien. El hecho de su desaparición, sin que exista constancia de su muerte, nos llena de la más profunda congoja. Por ello, sus amigos lamentamos que la prensa no haya sabido es tar a la altura que la circunstancia requería. De haberlo estado, tal vez ahora sabríamos algo más-

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