El eclipse más esperado del siglo

El Sol desapareció ayer del cielo durante siete minutos en una larga franja del globo terráqueo. El fenómeno, que comenzó en torno a las 19.30 (hora peninsular española) en las islas Hawai, pudo ser visto posteriormente en amplias zonas de Centroamérica por unos 300 millones de personas, aunque se calcula que hasta 3.000 millones lo observaron retransmitido en directo por televisión.Miles de turistas desplazados a Hawai y México, astrónomos con sus equipos preparados y los habitantes de la zona más poblada del mundo jamás atravesada por un eclipse estuvieron ayer pendientes del...

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El Sol desapareció ayer del cielo durante siete minutos en una larga franja del globo terráqueo. El fenómeno, que comenzó en torno a las 19.30 (hora peninsular española) en las islas Hawai, pudo ser visto posteriormente en amplias zonas de Centroamérica por unos 300 millones de personas, aunque se calcula que hasta 3.000 millones lo observaron retransmitido en directo por televisión.Miles de turistas desplazados a Hawai y México, astrónomos con sus equipos preparados y los habitantes de la zona más poblada del mundo jamás atravesada por un eclipse estuvieron ayer pendientes del beso de la sombra de la Luna.

La policía y los servicios sanitarios de México y Hawai estuvieron en alerta máxima, los Parlamentos de El Salvador, Guatemala y Panamá detuvieron sus sesiones, cesó la actividad en puertos y aeropuertos, muchos trabajadores tuvieron medio día libre y las escuelas cerraron. En España pudo seguirse en directo por la primera cadena de TVE.

El eclipse más espectacular del siglo, provocado por el paso de la Luna por delante del Sol, dio lugar a todo tipo de reacciones, desde las supersticiosas de las zonas campesinas de México hasta las comerciales propias de una sociedad como la norteamericana.

Quienes ayer estuvieron en la trayectoria del eclipse tuvieron oportunidad de observar un fenómeno único en el sistema solar. De los nueve planetas, sólo la Tierra tiene un satélite natural cuyo tamaño y distancia respecto al Sol permite que se produzca lo que unos denominan "interesante coincidencia", y otros, milagro.

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