Nápoles enterró el mito neofascista

Derrota de varios pesos pesados en las elecciones italianas

Los resultados de las elecciones en Italia, celebradas el domingo y lunes pasados, han servido para que se desplome en Nápoles el mito de los neofascistas del Movimiento Social Italiano (MSI), de Giorgio Almirante -que controlaba el 20,9% de los votos, condicionando a todos los posibles gobiernos municipales-, y se aleja definitivamente del horizonte el sueño comunista, que fue sólo flor de un día en esta ciudad.

En Nápoles se ha votado no sólo para renovar el Parlamento, sino también para elegir el nuevo Gobierno de la ciudad. Y por vez primera desde hace 12 años existe hoy la posibili...

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Los resultados de las elecciones en Italia, celebradas el domingo y lunes pasados, han servido para que se desplome en Nápoles el mito de los neofascistas del Movimiento Social Italiano (MSI), de Giorgio Almirante -que controlaba el 20,9% de los votos, condicionando a todos los posibles gobiernos municipales-, y se aleja definitivamente del horizonte el sueño comunista, que fue sólo flor de un día en esta ciudad.

En Nápoles se ha votado no sólo para renovar el Parlamento, sino también para elegir el nuevo Gobierno de la ciudad. Y por vez primera desde hace 12 años existe hoy la posibilidad, al menos numérica, de una auténtica mayoría política.En Nápoles, el Partido Comunista Italiano (PCI) ha perdido el 4% de sus votos. Como a nivel nacional, los grandes vencedores han sido la Democracia Cristiana, que ha subido seis puntos y vuelve, tras muphos años, a ser el primer partido de la ciudad, y el Partido Socialista Italiano, que con el 15,3% de los votos -cinco puntos más que antes- se convierte en el tercer partido de Nápoles. Democristianos y socialistas podrían, juntos, gobernar Nápoles.

También la ciudad partenopea se está volviendo más europea, deshaciéndose de sus mitos y de sus sueños para seguir al resto del país en la senda del reformismo.

A escala nacional se empiezan a analizar los resultados de las elecciones generales. A Bettino Craxi, líder socialista, el triunfador, no le ha gustado que el diario La Repubblica le haya identificado con un gallo. "Yo no soy un pollo", ha respondido seco e irritado. Y afirma que ahora es necesario dar al país un Gobierno a la altura de las circunstancias.Los que en estos momentos están más revueltos son los eminentes trombati (suspendidos), como se llama a los que no han resultado elegidos. Mientras entran en la Cámara de Diputados la actriz porno Cicciolina, el cómico Paolo Villagio y el futbolista Gianni Rivera, y en el Senado el famosísimo cantante Domenico Modugno, se han quedado fuera artistas como Uto Ughi, el primer violinista del país, o Cesare Musatti, padre de la psícología italiana, y Mario Soldati, uno de los más célebres novelistas italianos. Pero quizá lo que está provocando más comentarios es que los electores han suspendido a personalidades de la política que desde hace años ocupaban las primeras páginas, como el ex ministro liberal Valerio Zanone o el también ex ministro social demócrata Pietro Longo. Ha caído también Frariz Grande Stevens, el famoso abogado del abogado, es decir, de Gianni Agnelli y familia.

Y los venecianos, donde los verdes han obtenido su mayor triunfo electoral con un 6% de votos, han castigado al dogo Bruno Visentini, republicano, ex ministro de Finanzas, una especie de rey de la Laguna, presidente de la Fundación Cini.

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