Muere Moncho Monsalve, referente del baloncesto español
Fue jugador del Real Madrid, con el que ganó tres Copas de Europa, y de la selección, entrenador y un hombre apasionado de la canasta
El baloncesto español ha despedido este martes, puesto en pie, a Moncho Monsalve, un referente de la canasta por su trayectoria como jugador y como entrenador, y por su estudio y amor por el juego, fallecido a los 81 años. “Un grandísimo de nuestro baloncesto durante más de 50 años, un hombre apasionado”, le recordaba el entrenador del Real Madrid, Sergio Scariolo, y revivía cómo Moncho le llamaba durante cada concentración cuando el italiano era seleccionador nacional para preguntarle por el equipo y el juego. Continuaba manteniendo el corazón y la mirada afilados para desgranar el deporte que fue su vida.
La gloria de corto la alcanzó durante cuatro temporadas como pívot del Real Madrid y nueve títulos para abrillantar el palmarés: tres Ligas (1964,1965 y 1966), tres Copas (1965,1966, 1967) y sobre todo tres Copas de Europa (1964, 1965 y 1967) que comenzaron a escribir la leyenda blanca. Tras un paso por el Kas Vitoria, una lesión de rodilla le obligó a retirarse muy pronto, con 26 años y 61 encuentros disputados con la selección española (estuvo en tres Eurobaskets). Ya entonces estudiaba el curso de entrenador en Barcelona con la mente saltando al futuro. Los banquillos le esperaban para dar continuidad a todo lo que había dejado a medias en el camino. Caja de Ronda (83-84), Clesa Ferrol (85-86), Grupo IFA (88-89), CAI Zaragoza (89-90), Zumos Júver Murcia (90-91 y 92-93), Granada (91-92), Fórum Valladolid (93-94) y Cantabria Lobos (2001-02) completaron una secuencia de 177 partidos en la ACB.
Inquieto, siempre estudioso del baloncesto más allá de las fronteras de su país e incluso de Europa, Monsalve dirigió a las selecciones de Suiza, Túnez Marruecos, República Dominicana y Brasil (ganó el torneo de las Américas de 2009). En 2024 ingresó en el Salón de la Fama del Baloncesto Español y entonces recordó, en una entrevista en el diario As, que todo empezó cuando fue descubierto, gracias a la Operación Altura de la Federación para jóvenes talentos, durante unos San Fermines de 1962. “Éramos tres chicos. Uno de Béjar que lo dejó enseguida, uno de Alsasua que jugó en la zona de Pamplona pero lo dejó. Y yo me vine a Madrid, a la calle Infantas. Allí compartí edificio con el Dúo Dinámico. Y de un día para otro, aparecen Miguel Hernández y Pedro Ferrándiz y me dicen que me quieren fichar para el Real Madrid. No tenía ni 18 años. Yo era muy bueno en atletismo, un personaje de cierto nivel en aquella época. Pero llegó esta historia del baloncesto y aquí acabó todo”.
O mejor dicho, empezó todo, primero como jugador, luego como técnico, siempre como un hombre de baloncesto de los pies a la cabeza. “No he sido un gran entrenador de gran nivel, pero sí he tenido dos grandes cosas: la metodología de la enseñanza y la técnica de entrenamiento”, recordaba en el diario AS. “Lo que yo quería hacer con los jugadores, desde el principio de mi carrera, era un cuadro con palabras. Los entrenadores usan una pizarra donde explican los movimientos, las jugadas… Eso, en mi mundo loco, lo quería hacer sólo con palabras. Que ellos entendieran lo que yo pensaba. Seguramente no estaba en posesión de la verdad”.