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Palabra de míster

La historia tras las frases geniales de los entrenadores más carismáticos

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La historia tras las frases geniales
de los entrenadores más carismáticos

En las 90 temporadas de la serie más larga de la historia, la del fútbol español, hay una figura un tanto solitaria que lleva la batuta sobre las vidas y el destino de los protagonistas que hacen vibrar a los espectadores: el entrenador. Al igual que los guionistas en el cine, los entrenadores son esos genios detrás de la cámara que se rompen la cabeza tratando de encajar un rompecabezas que siempre debe desembocar en un final feliz o, al menos, emocionante. Como se suele decir en la gran pantalla, no hay buena película sin un buen guion. Pese a que en el fútbol la historia nunca está cerrada, y siempre hay lugar para la improvisación, estos 15 técnicos entraron en la historia gracias a su habilidad por encontrar la fórmula exacta para hacer vibrar a los aficionados y recompensarlos con los mejores giros que un míster puede encontrar: trofeos y victorias. Descubre los secretos tras las frases geniales de los entrenadores más carismáticos que han pasado por LaLiga Santander.

Helenio Herrera, 359 partidos en LaLiga Santander

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Una de las frases más famosas del fútbol salió de ElDerbi de Madrid de 1951. Ese duelo de la quinta jornada, que acabó con victoria del Atlético de Madrid por 3-2, estuvo marcado por la lesión de un defensa blanco que obligó al Real Madrid a jugar con diez hombres toda la segunda parte en una época en la que no había sustituciones. Helenio Herrera, hábil estratega tanto en la pizarra como con el micrófono, salió al paso para evitar que la circunstancia pudiera servir de excusa al rival: “La baja de Hon no le ha perjudicado al Madrid. Yo creo, incluso, que le ha favorecido. Al Atlético no le van los encuentros de mucho dominio”, dijo tras el partido el míster colchonero.

Esas declaraciones pasaron a la historia transformadas en una máxima que nunca llegó a pronunciar, tal y como él mismo contó años más tarde al periodista Alfredo Relaño. “Eso de que se juega mejor con diez que con once es otra tontería. [Los periodistas] lo convirtieron en que, según yo, se jugaba mejor con diez que con once. ¿Cómo voy a decir eso yo? Si pensara eso, sacaría diez cada domingo, no once”.

Johan Cruyff, 300 partidos en LaLiga Santander

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Cuando Johan Cruyff regresó a Barcelona, esta vez como entrenador a finales de los ochenta, hizo del rondo, un ejercicio aparentemente anodino, la piedra angular de su proyecto. “Yo venía de la Real Sociedad, donde solo lo hacíamos de pachanga, y aquí fue la primera herramienta de trabajo. Éramos capaces de una intensidad inigualable”, recordaba en El Periódico José Mari Bakero, integrante de una plantilla que se convertiría en el Dream Team no solo por los inventos del holandés —la defensa de tres o la ausencia de un nueve puro, por ejemplo— sino sobre todo por un principio innegociable: dominar el partido a través de la posesión.

El jugador que se escondía detrás de los árboles cuando le hacían correr por el bosque, según cuenta en su autobiografía, fue, como técnico, el que convenció a los suyos para amar incondicionalmente al balón. En esos corrillos donde lo único que se castiga es un pase incorrecto, el míster participaba como uno más para enseñar a sus pupilos lo difícil que era hacer un fútbol sencillo. “Si tocas de primera juegas muy bien. Si tocas dos veces la pelota, bien. Si la tocas tres, mal”, solía decir en su particular castellano.

Javier Clemente, 511 partidos en LaLiga Santander

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Somos una banda, pero bien organizada fue el titular de la primera entrevista que dio Javier Clemente al incorporarse al RCD Espanyol de Barcelona, en 1986, que venía acompañado de un subtítulo más estimulante: “Los jugadores no tienen ni idea de lo que pueden llegar a hacer”. Tras salir del equipo de su vida, un Athletic Club con el que alzó dos títulos ligueros y una Copa del Rey, el técnico vasco quiso inculcar la misma mentalidad ganadora en un plantel de menos caché. Y a base de un juego directo, sin florituras, lo logró: llevó a los pericos a su primera final de la Copa de la UEFA y a un tercer puesto liguero que sigue siendo su mejor clasificación en la historia.

A pesar de las críticas a un estilo que algunos consideraron excesivamente aguerrido, nada ni nadie ha convencido a Clemente de reconsiderar una propuesta futbolística que ha defendido en ocho banquillos de LaLiga Santander. “Algunos decían, con sorna, que practicábamos un juego galáctico porque el balón siempre estaba en las estrellas. Vaya chorrada. Jugábamos con las armas con las que podíamos sacar mejor partido. El entrenador que promete espectáculo, va jodido, porque se trata de algo que no está en sus manos”, argumentó en Palabra de entrenador, del periodista Orfeo Suárez, sobre su etapa en Barcelona.

Luis Aragonés, 757 partidos en LaLiga Santander

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El colchonero más ilustre de todos los tiempos tenía un espíritu ganador que llevó de bandera, primero como jugador y después como entrenador, y que inmortalizó en una ya famosa rueda de prensa de la temporada 2002/2003: “Ganar, ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar; y ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar; y ganar, y ganar, y ganar... ¿Quieres que siga? Eso es el fútbol”, soltó con su habitual franqueza a los periodistas, poco después de devolver al Atlético de Madrid a la máxima categoría.

Ganar, como modo de vida y como filosofía sobre el verde. Así de sencilla y meridiana era la sabiduría de El Sabio de Hortaleza, que salido de un humilde barrio de Madrid se convirtió en el míster con más partidos en LaLiga Santander a base de arengas como la que sigue: “Pregunto, ¿lo han entendido? ¿Sí? Pues esto, esto [decía golpeando la pizarra], no vale para nada. Lo que vale es que ustedes son mejores. Son el Atlético de Madrid y hay 50.000 [hinchas] que van a morir por ustedes. Por ellos, por la camiseta, por su orgullo, hay que salir y decir en el campo que solo hay un campeón y va de rojo y blanco”, dijo antes de una final de la Copa del Rey que, por supuesto, acabaría ganando.

Javier Irureta, 612 partidos en LaLiga Santander

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Javier Irureta aprendió de Luis Aragonés lo que significa ser entrenador. Fue en 1974, el día en el que su entonces compañero cambió el chándal por la corbata para hacerse cargo del Atlético de Madrid. “Llegó con una carpeta, cuando en la vida había visto a Luis con unos papeles, y nos habló de usted a todos los que habíamos salido por ahí con él”, relató al periodista Orfeo Suárez en Palabra de entrenador.

Con la lección estudiada, Irureta entendió que gobernar un vestuario requería de una jerarquía. Algo que no se consigue a gritos. “Siempre fui partidario del diálogo. Hay que ganar a través de la interpretación, no de la testiculina”. Con fama de hombre reflexivo, pese al famoso rifirrafe con el brasileño Djalminha, la fórmula le funcionó tan bien que se convirtió, con 612 partidos, en el segundo técnico que más veces ha dirigido a un equipo de LaLiga Santander tras su maestro, con 757. Desde una habitación del hotel María Pita, donde vivió siete años, llevó al RC Deportivo de La Coruña a su único título liguero en el 2000 con una filosofía de clara reminiscencia aragonesiana: “El único estilo que hay es el de ganar”, aseguró en 2006 el técnico hoy retirado.

Bobby Robson, 38 partidos en LaLiga Santander

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Si en algún momento Bobby Robson pudo sentirse incomprendido es probable que fuera al término de la temporada en la que dirigió al FC Barcelona. Llegó en verano de 1996, ganó la Supercopa de España, la Copa del Rey y la ya extinta Recopa de Europa y un año después fue relevado.

El inglés cargó todo el curso con el peso de inaugurar la era post-Cruyff. Ante las críticas por un juego que no era todo lo vistoso que esperaba el Camp Nou, el míster afiló esa ironía tan británica en unas ruedas de prensa a las que acudía con José Mourinho, el ayudante que hacía las veces de traductor y que acabaría en el banquillo del Real Madrid. “Debe ser la primera vez que un entrenador se tiene que marchar después de tres títulos. Si es así, he hecho historia", dijo antes de su último partido este técnico que sería ordenado caballero por la reina de Inglaterra en 2002, pero que tardaría bastante tiempo más en encontrar el reconocimiento en Barcelona, convertido en una especie Van Gogh de los banquillos.

Pep Guardiola, 152 partidos en LaLiga Santander

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A las puertas del partido que convirtió al FC Barcelona en el primer equipo que levantó seis títulos en un año, Pep Guardiola se acordó de la final de la Copa de Europa de 1992. Esa noche, con el 10 a la espalda, él y sus compañeros salieron al césped de Wembley encomendados por Johan Cruyff a salir y disfrutar. Una fórmula que quiso repetir en 2009 a su manera con los Messi, Puyol, Alves y compañía, los protagonistas de una de las mayores hegemonías en la historia de LaLiga Santander, para rebajar la presión de un duelo de la Copa Mundial de Clubes en el que el precio de la derrota era mínimo frente a la gloria eterna a la que conducía la victoria.

Pese a no conceder entrevistas, las palabras del técnico catalán se convirtieron en una especie de doctrina que trascendió al fútbol para inspirar numerosos libros de gestión y casos de estudio para directivos. Guardiola, convencido y gran convencedor de una idea de juego donde “no hay nada más peligroso que no arriesgarse” y donde “la mejor manera de defender bien es atacar bien”, demostró que la palabra puede ser un vehículo para conectar con una afición rendida a su liderazgo y llevar a un grupo de futbolistas a conquistar tres títulos ligueros en cuatro temporadas.

Manuel Preciado, 134 partidos en LaLiga Santander

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Manuel Preciado fue tan querido en el mundo del fútbol que incluso llegó a hacer amistad con sus enemigos. “Tenía todo aquello que me gusta de las personas y de los deportistas: carácter, transparencia y valor”, reconoció José Mourinho en 2012 tras la muerte a los 54 años del entrenador cántabro, que tiempo atrás le había llamado “canalla”.

Autor de cinco ascensos en su carrera, dos de ellos a la máxima categoría, Preciado se hizo grande dirigiendo a equipos modestos. Pero sobre todo fue un ejemplo de optimismo ante una vida que le arrebató prematuramente a su mujer y a su hijo adolescente, volcando toda su vitalidad hacia una profesión que decía que le daba la vida y en la que no dudó en mostrarse cálido y auténtico. “Mi relación con los futbolistas no es buena, sino excelente. Son la extensión de mi familia. Seguro que me ven más a mí que a sus padres. Cuando escucho que un técnico no puede ser amigo de sus jugadores, me pongo de mal humor. Es una barbaridad. Si puedo generar una amistad, no dudo un momento”, explicaba en una entrevista en EL PAÍS en 2011.

Vujadin Boskov, 142 partidos en LaLiga Santander

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Aunque Vujadin Boskov no pudo ver cumplida su vocación como profesor de Geografía e Historia, nunca renunció a sentar cátedra en otra profesión, la de entrenador. De hecho, Boskov, ganador de un título liguero y dos coperos con el Real Madrid de finales de los setenta, ha pasado a la historia del deporte rey por una serie de máximas que por obvias que parecieran siempre encerraban algo de verdad profunda. “Fútbol es fútbol”, “el fútbol es imprevisible porque todos partidos empiezan cero a cero” o “prefiero perder un partido por nueve goles que nueve partidos por un gol”, fueron algunas de sus frases más famosas.

Nacido en la extinta Yugoslavia, en los convulsos años treinta del siglo pasado, este míster que también tuvo una discreta carrera como jugador en Suiza e Italia no se pudo resistir a dejar una última perla en su última entrevista publicada en vida en España, que apareció en 2010 en EL PAÍS. “El fútbol es bello porque es sencillo”.

David Vidal, 76 partidos en LaLiga Santander

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Más que un equipo, lo primero que trató de salvar David Vidal fue a un futbolista, el Mágico González. En su estreno como técnico, en las filas del Cádiz CF, coincidió con un crack que tenía las “cualidades naturales para ser el mejor futbolista del mundo”, pero que también era difícil de dominar. “Era talento puro, con una técnica depurada, pero el fútbol es estrategia, técnica, preparación física. Él solo quería jugar en ataque, regatear y tirar a gol”, recordaba en EL PAÍS en 2012 el míster que se hizo famoso por su recurrente aparición en la sección Lo que el ojo no ve de El Día Después, el programa de Movistar+.

Ese caso que quiso enderezar durante varias temporadas fue quizá un signo de lo que sería su carrera. Desde los noventa ha entrenado a 15 equipos en cinco categorías diferentes, muchas veces intentando evitar descensos que parecían irremediables. Su última aventura terminó el pasado octubre. De mutuo acuerdo con el club, el gallego se desvinculó del Racing Murcia, equipo al que la temporada pasada logró ascender a la Tercera División. “Soy un entrenador especial”, se definió hace poco en una entrevista en El Mundo.

Radomir Antic, 409 partidos en LaLiga Santander

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Para explicar el histórico doblete que consiguió con el Atlético de Madrid en 1996, Radomic Antic podría haber escogido la puntería de Pantic en las jugadas de estrategia, la posición adelantada de la defensa y del meta Molina o la verticalidad de Caminero y Simeone, pero aludió a un motivo que, a priori, parece más anodino. “¡Las tapitas de los viernes! Ese día teníamos convivencia, tomar una tortillita, una cervecita, conocernos mucho más... Empezamos a hablar de familia, y todos nos implicamos en un proyecto. Cada uno se sentía integrado en el grupo, parte de algo”, contó a posteriori el serbio, fallecido el pasado abril.

Antic sigue siendo el único preparador de la historia que ha entrenado a los equipos con más presupuesto del fútbol español: Real Madrid, Atlético de Madrid y FC Barcelona. En los tres, defiende, consiguió apagar los fuegos deportivos con los que se encontró. “Ha sido mi vida. Coger equipos al borde del desastre y dejarlos en mejor situación. Pero ¿por qué? Porque nunca tuve un representante”, aseguró en una entrevista con JotDown.

Arsenio Iglesias, 363 partidos en LaLiga Santander

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Arsenio Iglesias fue uno de los pocos en advertir que esa primavera de la euforia, la de 1994 en A Coruña, podía terminar en tragedia. El técnico del Superdépor de los Fran, Bebeto y Mauro Silva, “un filósofo rural que ocultaba su astucia bajo el disfraz de hombre del campo”, según lo definió el periodista Xosé Hermida en EL PAÍS, hizo de su “poso de fatalismo atávico” una especie de escudo ante la posibilidad de perder en la jornada 38 un liderato que habían ocupado desde la 14. Quizá por eso también se convirtió en uno de los únicos en encontrar consuelo en la noche en la que el título liguero se les escapó al fallar un penalti en el último minuto de la última jornada: “A veces oyes esas frases manidas: ‘A mí me gusta ganar hasta en los entrenamientos’. Al que le guste perder es tonto. Pero en toda disputa hay ganadores y perdedores”.

Iglesias también ganó. Logró dos ascensos a la máxima categoría, alzó una Copa del Rey e incluso llegó a sentarse en el banquillo del Real Madrid. Pero toda victoria la tomó con la misma prudencia con la que había caído, como la otra cara de la moneda del deporte. “En el fondo, [el fútbol] continúa siendo un juego de niños", reflexionó en El fútbol de El Brujo.

John Benjamin Toshack, 480 partidos en LaLiga Santander

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Pese a hablar un castellano con un fuerte acento británico, el galés John Benjamin Toshack se encontraba cómodo departiendo en las ruedas de prensa. En ese espacio que convirtió en otro pequeño campo de batalla adjunto al verde, soltaba tacos y refranes, replicaba a otros entrenadores y nunca, nunca se dejó cuestionar por nadie ni una de las decisiones que tomó en el Real Madrid, la Real Sociedad, el Real Murcia o el RC Deportivo de La Coruña.

Esa seña de identidad lo llevó a consagrarse como el segundo entrenador extranjero con más partidos en LaLiga Santander, con 480 encuentros, solo por detrás de los 488 de Ferdinand Daučík, pero también lo condenó en ciertas ocasiones. “Es más fácil ver un cerdo volando sobre el Bernabéu a que yo rectifique”, dijo al término de un partido contra el Rayo Vallecano, en 1999, para tener que abandonar el club poco después.

Gregorio Manzano, 411 partidos en LaLiga Santander

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En un tiempo en el que el fútbol seguía mayoritariamente apelando a la garra, Gregorio Manzano tuvo la valentía de atender a la importancia de la mente. Licenciado en Psicología y Magisterio, este preparador se anticipó al actual triunfo de los coachs emocionales incorporando en los años dos mil nuevas técnicas de motivación que iban desde repartir petos con mensajes de autoestima rotulados, hacer sesiones de grupo para visualizar la victoria antes de los partidos o repartir tests escritos para averiguar el grado de ambición de la plantilla.

“Es fundamental que los egos individuales no estén por encima del interés general. El éxito final de un equipo está fundamentado en una buena cohesión interna del grupo”, explicó en una reciente entrevista en Público El Profesor, cuyos métodos no solo le sirvieron para convencer en el Real Valladolid, donde debutó en la élite tras escalar poco a poco desde Regional, sino también para convertirse en uno de los 16 entrenadores que suman más de 400 partidos en la cima del fútbol español.

Vicente del Bosque, 153 partidos en LaLiga Santander

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Hay algunos que siguen oponiendo resistencia a la tentación de caer en ideas maquiavélicas, cuando la urgencia de resultados favorables justifica cualquier medio. Uno de ellos es Vicente del Bosque, que por mucho que haya sido un técnico campeón de la Copa Mundo, de LaLiga Santander y de la Copa de Europa siente que su deber no es solo el de vencer sino también el de convencer en la victoria. “Es cierto, y lo he repetido varias veces, que no todo reside en la victoria, que hay que acompañarla de una conducta edificante [...] Un club es una idea, una filosofía, una manera de ser, de jugar y de saber comportarse. Para ganar no basta con tener buenos jugadores”, explicaba en Palabra de entrenador.

“Paciente irrompible”, en palabras del escritor y cineasta David Trueba, y hombre “apacible, atento y discreto”, según otro escritor, el vallisoletano Gustavo Martín Garzo, Del Bosque volvió a poner de moda esos códigos antiguos, la caballerosidad, la humildad o el respeto, que el fútbol, cree el míster, haría bien en conservar. “Eso no puede extinguirse nunca, es como las buenas maneras en todos los órdenes de la vida. Son valores intemporales; el conocimiento, la capacidad, el esfuerzo… deben ir acompañados de humanidad”, dijo en JotDown cuando aún dirigía la selección española.

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