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Siete sueños que nacieron de un tuit y que el fútbol hizo realidad

Decenas de historias de superación, lucha y emoción llegan cada día a las redes sociales de los clubes de LaLiga. Los jugadores y sus logros inspiran a miles de aficionados alrededor del mundo a perseguir sus objetivos, a combatir una enfermedad, a triunfar a pesar de sus limitaciones. Te presentamos algunas de las historias del año

Blanca Poza arenga al equipo del Leganés antes del partido contra el Villarreal.
Blanca Poza arenga al equipo del Leganés antes del partido contra el Villarreal.

“Primera sesión de quimio de mi mami, se ha llevado la camiseta del @CDLeganes porque si ellos pueden ganar al Madrid en el Bernabéu ella puede ganar esto por goleada”, tuiteó Blanca Fernández al amanecer el 26 de enero de 2018. Lo acompañó del hashtag #LosSueñosSeCumplen. No era nueva. “En Leganés los sueños se cumplen” era el lema que 35 horas antes había tuiteado el equipo pepinero, dirigido entonces por Asier Garitano, tras eliminar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu en los cuartos de final de la Copa del Rey. Esa gesta y ese lema habían inspirado a Blanca Poza, madre de la tuitera y aficionada del Lega, en su lucha contra un cáncer de mama. El asunto no terminó allí.

Su historia se viralizó en las redes sociales. Miles de usuarios le enviaron mensajes de apoyo y compartieron casos similares. Blanca acudió días después invitada al palco de Butarque y conoció a los jugadores del Leganés. Y regresó esta temporada, el día del partido contra el Villarreal. El capitán pepinero, Rubén Pérez, le pidió que bajara al vestuario a lanzar la tradicional arenga que el equipo realiza antes de cada encuentro. 

“Vosotros habéis sido mi inspiración. Cada vez que salís al campo no estáis solos. Con vosotros está la ilusión de mucha gente que necesita aliento y ganas de agarrarse a la vida. Hoy estoy aquí pero no estoy sola, represento a todos los enfermos de cáncer. Sé que muchos estarán viéndoos y empujarán con su aliento para marcar un gol. Y cada gol que metáis será un gol que le marcamos al puto bicho. Así que hoy vais a salir al campo, ¿eh? ¡Y vais a ganar!”, leyó Blanca en el medio del vestuario. Y cerró con contundencia, antes de los aplausos de jugadores y cuerpo técnico: “Mi grito de guerra es: ‘Si el Lega puede, yo puedo’. Así que hoy y siempre: ¡el Lega puede!”.

"En realidad, con este ejemplo, Blanca nos ha inspirado mucho más a nosotros que nosotros a ella”, asegura Daniel Abanda, director de Marketing y Comunicación del Leganés y responsable del auge de las redes sociales pepineras. “Te dabas cuenta de qué era lo importante en la vida”, afirma. Los tuits compartiendo el vídeo de Blanca tienen miles de interacciones. “Lo volcamos en redes y creo que ayudamos a difundir esa humanidad que hay en cada una de las personas que tiene este problema”, explica Abanda. Desde Segunda B, el Leganés se centra en un objetivo: los vecinos de la ciudad. “Queremos que se sientan orgullosos del equipo y bajo esa premisa hemos diseñado todo: precios, abonos, descuentos”, subraya. “Pero debemos acompañarlos con cercanía y con una presencia real, con una sensibilidad alta para identificar circunstancias de colectivos o de una persona en condiciones adversas”, destaca Abanda.

Para el Atlético y para Manu no hay obstáculos

A los clubes de LaLiga llegan miles de historias como estas. Abanda tiene claro la importancia de ellas: “Si no las cuentas, no cuentan. Hay que hacer mucho trabajo para identificarlas y que la gente entienda que el fútbol es algo más que ganar un partido”.

El Leganés no está solo. Son muchos los clubes que han optado por acercarse a sus comunidades locales y globales a través de estas historias, explica Alfredo Bermejo, director de Estrategia Digital de LaLiga: “Esta vinculación afectiva con los clubes, con el deporte y con LaLiga se basa en sentimientos muy arraigados y muy profundos que independientemente del paso del tiempo y de cuáles sean los canales por los que se transmiten, van a seguir estando ahí”. Con sus hazañas deportivas, los equipos buscan inspirar a sus aficiones. Y a todo el mundo.

El Atlético de Madrid emocionó a muchos con la historia de Manu Oppenheimer, un niño argentino que perdió las dos piernas y una mano tras ser operado a los 18 meses por una afección a causa de bacteria llamada meningococemia. Como en la mayoría de los casos, la historia comienza con un vídeo viral en las redes en el que el niño entrena y supera obstáculos con una camiseta rojiblanca con el dorsal de Antoine Griezmann. Así fue como el delantero francés y el Atlético conocieron a Manu y decidieron invitarlo al Wanda Metropolitano.

Desde el club afirman que los sorprendió lo impregnado que estaba el sentimiento Atlético en la piel de Manu. "Nos pareció increíble cómo conocía la filosofía del club y cómo la había hecho suya en su día a día en Buenos Aires. La importancia de poner pasión y corazón cada día en lo que haces, esforzarte para seguir adelante, creer siempre en que si se trabaja, se puede... Manu es un ejemplo de superación. Cuando lo conocimos en realidad el regalo nos lo hizo él. Es un gran ejemplo para todos", afirman desde el equipo de Nuevos Medios del Atlético de Madrid. "Hay muchas historias que no trascienden a los medios de comunicación. Los jugadores del equipo responden a muchas de ellas de forma privada", señalan.

Muchas maneras de sentir (y de ver) al Barça

El caso de José Richard Gallego también recorrió el mundo. Este colombiano de 36 años padece el síndrome de Usher, una enfermedad que lo dejó ciego y sordo. Pero, a pesar de esa condición, puede sentir el fútbol a su manera. Gallego y su intérprete guía, César Daza, crearon un sistema de signos que le permite seguir cualquier encuentro. Una tabla hace de terreno de juego y, con sus dedos, Gallego puede vivir las acciones del partido.

Los más curioso de este paraje es que proceden de ambientes futbolísticos rivales. Daza es aficionado del Santa Fe de Bogotá, uno de los grandes de la capital colombiana. Había dejado de ir al estadio por la violencia en el fútbol de su país. Hace poco más de dos años conoció a José en una iglesia y forjaron una amistad. Daza volvió a un estadio para ayudar a su amigo a vivir un partido, pero esta vez a ver a Millonarios, equipo de José y... ¡archirrival de su Santa Fe! El periódico colombiano El Espectador reconoció a ambos el año pasado en sus premios del deporte con el galardón al juego limpio. A través de una iniciativa de LaLiga, que conoció la historia gracias a Julián Gómez Ceballos, su delegado en Colombia, José pudo acudir al Barcelona-Girona del pasado febrero y conocer a sus compatriotas Yerri Mina (exdefensa culé) y Andrés Mojica (lateral del Girona).

Estas historias están repartidas por todo el mundo. "Las plataformas sociales permiten lanzar mensajes y generar formas de comunicación globales, pero a escala local. Cómo lo consumen y cómo afecta a la vida de las personas es totalmente diferente en Argentina, Colombia, China, Indonesia o Brasil", explica Alfredo Bermejo.

Las sonrisas del Betis que "no tienen precio"

Paula, de 14 años, tiene esclerosis lateral amiotrófica. Hasta la primera semana de diciembre, era el tercer caso infantil en España y el único en Andalucía. Paula es aficionada del Betis y su sueño era conocer el Benito Villamarín. Su historia llegó al club a través del área social, que no dudó en cumplir su deseo. El 2 de diciembre, Paula acudió al partido del Betis contra el Villarreal, conoció a los jugadores y compartió un rato con Marc Bartra (defensa del equipo) y con el entrenador, Quique Setién. "Esa sonrisa no tiene precio. Puedes mirar la tabla, ver los resultados, mirar los balances del club y todo es muy bonito. Pero ver la sonrisa de Paula y su alegría, y ser capaces de mitigar su sufrimiento no tiene ningún tipo de precio", asegura José Antonio Peinado, coordinador de contenidos digitales verdiblanco. "Estas historias ponen de relieve lo que realmente es importante", afirma.

Para Peinado, ser un vehículo social y de emociones para humanizar el fútbol es parte del ADN bético. "Muchas veces se nos trata con una dimensión superior y parece que pertenecemos a otra escala", lamenta. Y cree que estos casos pueden tener un efecto multiplicador: "El mundo en el que desafortunadamente se mueven las redes sociales está acostumbrado a la crispación. Estas historias sirven para concienciar en que mantenemos batallas insignificantes cuando hay personas que luchan cada día por superar una enfermedad y por cumplir un sueño". En el Betis sorprende que sea "tan poco" lo que pide la gente que se acerca al Área Social: "Solo quieren una firma, una foto, ver de cerca a un jugador".

El Málaga y "los que ven con el corazón"

Entre las voces que relatan los partidos del Málaga en La Rosaleda se alza la de Juan Antonio Zamora, el narrador invidente. Con un pinganillo y con audios de WhatsApp, Juan Antonio recopila información y crea su propia narración. "Contar el fútbol es desde siempre mi mayor pasión", explica en un vídeorreportaje titulado Sentido Blanquiazul que el club le hizo en su canal oficial de YouTube. En el vídeo, el Málaga lleva a Juan Antonio por todo el estadio, por los vestuarios, por el banquillo. Recorre el césped, descubre las ubicaciones de los jugadores, las distancias entre los postes y hasta el largo del césped. El narrador más famoso del Málaga cree que un gol es "una onda que se expande por todo el estadio y por cada casa de los aficionados de nuestro club. No hace falta verlo".

El equipo de redes del club, liderado por Víctor Berbel, encontró la historia gracias al programa de televisión El Día Después. "Es cierto que al final nosotros nos conocemos todos. La Rosaleda somos 30.000 personas y a los personajes más concretos los vas identificando"explica Berbel. "Juan Antonio es un aficionado ilustre ahora. La gente lo para por la calle", dice el director de redes del club. Él y todo su equipo tienen claro que son "los responsables de individualizar las voces de la afición". "No todo en el fútbol es dinero, el club es uno de los valores importantes de nuestra ciudad y todas nuestras acciones las enfocamos en nuestra afición", concluye.

"¿Quién dijo que los sueños conocen de edades?"

Gema Torres estaba decidida. Iba a cumplir el sueño de su abuelo Marcos Torres. A los 90 años, este toledano miembro de la peña madrileña del Athletic de Bilbao deseaba conocer a los jugadores del equipo vasco. Para sorprenderlo, Gema recurrió a Twitter. Compartió en la red social la historia de su abuelo y su mensaje fue retuiteado más de 26.000 veces. Su mensaje era claro: "¿Me ayudáis a cumplir el sueño de mi abuelo? Solo tenéis que Rt (retuitear) y mencionar a @AthleticClub". Así, gracias a la afición, que se encargó de viralizar el pedido, el equipo de redes del club conoció el deseo de Marcos. El Athletic no compartió la historia en sus canales, pero Gema anunció a todos los desconocidos que la habían ayudado que el club ya había contactado con ella. Y compartió la evolución de la historia: su abuelo conoció a la plantilla del Athletic y vivió la victoria de su equipo ante el Leganés por 2-0 en marzo.

De Cádiz a Lugo, por una pasión

Casi 1.000 kilómetros separan Cádiz de Lugo. El pasado enero el equipo gallego recorrió esta distancia para visitar los gaditanos en el Ramón Carranza. Solo había un seguidor del CD Lugo en la grada destinada a la afición visitante. Era José Rodríguez, un sevillano que se desplazó hasta allí para vivir el encuentro de su equipo. Su historia también recorrió las redes sociales y se hizo mediática. El Progreso, el diario local de Lugo, destacó su presencia al lado de la crónica del partido: "El mundo del fútbol se rinde ante el héroe del CD Lugo en Cádiz", tituló. Una semana después, el club lucense decidió invitarlo a su estadio para ver un partido. Las redes sociales del club se encargaron de difundir el vídeo de Rodríguez cruzando España hasta llegar al Anxo Carro. 

"Tradicionalmente, el fútbol llegaba a los espectadores a través de la televisión. Hoy, las plataformas permiten interpelar directamente al aficionado", dice Bermejo, de LaLiga. "El fútbol está lleno de historias, porque no es solo fútbol. Lo que necesitamos hacer es encontrarlas y adaptarlas a la narrativa de cada público", concluye. Y conseguir así que la emoción del deporte no se quede solo en las redes del estadio y viaje también por las redes sociales. Su magia crece. El Leganés pudo resumirlo en cuatro palabras: Los sueños se cumplen.

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