Desafíos pendientes en educación parvularia
Los déficits de cobertura, la escasez de educadoras y las brechas de financiamiento son obstáculos que impiden aprovechar uno de los espacios más decisivos de la política educativa

A poco menos de dos meses de que finalice el Gobierno del presidente Gabriel Boric, resulta necesario hacer un balance no solo de los avances alcanzados, sino también de los desafíos que permanecen abiertos. En materia educativa, uno de los ámbitos donde las deudas siguen siendo evidentes es la educación parvularia.
Durante este Gobierno, se implementó la denominada Ley de Modernización de la Educación Parvularia, la cual, en la práctica, corresponde a una ley corta que postergó hasta el 2034 el reconocimiento oficial de los jardines infantiles. Se estableció un registro de los establecimientos parvularios y sus sostenedores sin abordar los orígenes del retraso de este, como la burocracia excesiva y la falta de capacidades y personal de los jardines. Sus efectos prácticos aún son limitados, y termina retrasando la implementación de estándares mínimos de calidad que debieran ser prioritarios cuando se trata de la primera infancia.
Más allá del marco institucional, los desafíos estructurales del nivel parvulario siguen siendo profundos. El primero de ellos es la baja cobertura. Pese a que existe amplio consenso en la evidencia respecto de que la educación parvularia es el nivel educativo con mayor rentabilidad social y que es clave en el desarrollo futuro de los niños y niñas, continúa siendo el que presenta las tasas de asistencia más bajas. Según datos del Censo 2024, un 48% de los niños en edad de asistir a educación parvularia no lo hace. Esta cifra no solo es alarmante, sino que revela una contradicción persistente entre el discurso público y las prioridades efectivas de la política educacional del Gobierno, que han estado enfocadas en educación superior.
Un segundo desafío es la creciente dificultad para atraer y retener talento en las carreras de pedagogía en educación inicial. En el proceso de admisión 2026 vía PAES, la selección de Pedagogía en Educación de Párvulos cayó un 25,7% respecto del año anterior. Esta tendencia se suma a un déficit estructural que alcanza a 6.500 educadoras proyectadas para 2025, junto con el abandono de más de 6.000 profesionales del sistema en los últimos cinco años. Sin educadoras y sin los incentivos suficientes, cualquier esfuerzo por expandir cobertura o mejorar calidad queda seriamente comprometido.
En tercer lugar, persisten brechas significativas en el financiamiento del nivel. En 2024, los establecimientos de la Junta VTF (programa vía transferencia de fondos) recibieron, en promedio, un 41,6% menos de recursos por alumno que los jardines de Integra, y un 44,2% menos que aquellos administrados directamente por Junji, considerando las transferencias corrientes del Estado (Acción Educar, 2024). Esta situación resulta especialmente problemática si se considera que los jardines VTF concentran una mayor matrícula y atienden a población altamente vulnerable, pero lo hacen con menos recursos. Con un sistema de provisión de educación parvularia que se apoya sobre una institucionalidad fragmentada, es difícil que estos establecimientos puedan ofrecer condiciones de calidad equivalentes y responder adecuadamente a las necesidades de los niños.
Asistir a educación parvularia tiene efectos positivos y persistentes sobre el desarrollo cognitivo y socioemocional de los niños, mejora las trayectorias escolares tempranas y reduce la probabilidad de repitencia y deserción. Precisamente por eso, los déficits de cobertura, la escasez de educadoras y las brechas de financiamiento descritas no son problemas menores, sino obstáculos que impiden aprovechar uno de los espacios más decisivos de la política educativa. Mientras estas brechas sigan sin resolverse, y la prioridad de la agenda educativa sea otra, el potencial de la educación inicial continuará desaprovechándose. Más que nuevos diagnósticos, lo que queda pendiente es una política decidida que sitúe efectivamente a la primera infancia en el centro de las prioridades educativas del país.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































