El discurso de Milei contra “la casta” choca con los escándalos de corrupción de su Gobierno
Las denuncias y las investigaciones judiciales sobre presuntas irregularidades en la Administración argentina jaquean las promesas de renovación política del presidente ultra


La guerra contra “la casta política” y “la moral como política de Estado” son los estandartes discursivos que llevaron a Javier Milei a la Casa Rosada y legitimaron su programa de ajuste y desregulación económica de Argentina. Pero, a casi dos años y medio de gestión, las banderas que el presidente ultra sigue haciendo flamear aparecen mancilladas por múltiples denuncias de corrupción que le involucran tanto a él mismo como a su entorno más cercano, asimilando a su Gobierno con la denostada casta. La gran mayoría de los sondeos de opinión pública coinciden en que, durante el primer cuatrimestre de este año, se expandió la imagen negativa de Milei en todo el país y aumentó también la preocupación social por la corrupción, junto a un creciente malestar por los problemas económicos: la inflación persiste; los salarios no alcanzan.
“El Gobierno está ante la posibilidad de que se generalice una conexión muy peligrosa”, sostiene el politólogo Facundo Cruz. “El riesgo es que el grueso de la ciudadanía sienta que hizo un gran sacrificio estos dos años, que ajustó su economía familiar sin conseguir por ahora mejoras directas, mientras los que supuestamente venían a cambiar las prácticas de la política se enriquecieron, empezaron a adquirir propiedades y tienen dinero no declarado”, describe.
La consultora brasileña Atlas Intel, que en 2023 pronosticó el triunfo de Milei, viene registrando una pronunciada caída en la aprobación social del mandatario: desde fines de 2025, ya perdió más de 10 puntos. Su último sondeo, que entre el 24 y el 28 de abril encuestó a 4.844 adultos de todo el país, concluyó que la desaprobación del desempeño de Milei llega al 63%, su peor evaluación desde que asumió. Del mismo modo, la aprobación cae al 35,5%, la más baja de su mandato. ¿Cuáles son los problemas más importantes para Argentina en la actualidad? La respuesta más elegida, en el 50,3% de los casos, es la corrupción. Luego aparece el desempleo (38,5%), seguido por los altos precios y la inflación (35,9%).
La sucesión de escándalos que ha golpeado a la Administración ultra durante las últimas semanas tiene como protagonista más saliente a Manuel Adorni, una de las principales figuras del Gobierno. El jefe de Gabinete de ministros es investigado por la justicia por presunto enriquecimiento ilícito, por la adquisición de propiedades y un nivel de gastos que no se condiría con sus ingresos. Mientras Adorni es ratificado en su cargo por Milei, el lunes pasado fue despedido el secretario de Coordinación de Infraestructura, Carlos Frugoni, tras difundirse que tiene propiedades y sociedades comerciales en Estados Unidos sin declarar. Por un delito similar, la Fiscalía pidió indagar al titular de la Agencia de recaudación impositiva (ARCA), Andrés Vázquez.

También en abril se presentaron denuncias por posibles irregularidades e incompatibilidades en la concesión de millonarios créditos hipotecarios de la banca pública a altos funcionarios y legisladores oficialistas. A esa lista de casos se añaden avances en las pesquisas judiciales de dos causas muy sensibles para Milei. Por un lado, en la posible estafa con una criptomoneda que él mismo impulsó, $Libra. Y, por otro lado, en el expediente que investiga una red de sobornos en la compra de medicamentos para la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), un caso que cuenta entre los funcionarios procesados a Diego Spagnuolo, extitular de Andis y exabogado personal del presidente, y en el que aparece mencionada la hermana del mandatario, Karina Milei.
La consultora Management & Fit indagó en particular sobre el impacto de los casos de corrupción, en un estudio que abarcó a 2.600 personas del 13 al 27 de abril. El 59,4% aseguró que los casos $Libra y Adorni disminuyen su confianza en el Gobierno. Para el 28%, no la afecta. El efecto es menor, pero igualmente marcado, entre los votantes de Milei: 4 de cada 10 dijeron haber perdido confianza en el Ejecutivo. La directora de la consultora, Lara Goyburu, explica que, según sus sondeos, el 77% de los encuestados indica que sus principales problemas son de índole económica. Se trata de una percepción que atraviesa transversalmente a toda la sociedad y que incluye cuestiones como los aumentos de precios y tarifas, la desocupación y la pobreza. “En nuestras investigaciones”, dice la politóloga, “vemos que la gente plantea ‘el esfuerzo lo estoy haciendo yo solo, porque la casta no lo está haciendo’. Los actos de corrupción se perciben sobre el cimiento de una situación económica que ya es muy compleja”. Para Goyburu, el Gobierno de Milei estaba “muy sostenido en la expectativa de un futuro mejor. Y tanto estos casos como la situación económica están lastimando esas expectativas”.
El índice de confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Di Tella (UTDT), junto con la consultora Poliarquía, acumula en lo que va de 2026 cuatro meses de caídas consecutivas. En una escala de 0 a 5, el ICG de abril descendió un 12% mensual y llegó a 2,02 puntos, el valor más bajo para Milei. Desde fines del año pasado, la contracción acumulada es del 17,9%. “El Gobierno está perdiendo un aspecto diferencial, que era su discurso anticasta, la promesa de que venía a hacer algo distinto”, observa Juan Negri, director de la carrera de Ciencia Política en la UTDT. “Es evidente que los escándalos de corrupción lo están afectando”, agrega, pero destaca que, rumbo a los comicios presidenciales de 2027, la posibilidad de una reelección para Milei va a estar más condicionada por los resultados de su gestión económica. “Si logra reactivar la economía, en momentos de expansión y consumo la sociedad argentina suele poner un manto de piedad sobre la corrupción”, advierte Negri.
Otra cuestión central para la todavía lejana disputa electoral es si alguna fuerza política logrará captar los votos desencantados con Milei. “El peronismo es el principal espacio político opositor que puede capitalizar el descontento contra el Gobierno, pero hoy no lo está consiguiendo”, dice Cruz. “El Gobierno perdió en estos meses alrededor de 10 puntos de apoyo y el peronismo ganó 4 o 5 puntos. Todo eso que no capturó se dispersa entre otras figuras o bien entre los indecisos”. El presidente ultra conserva un núcleo duro de apoyos, que los analistas mensuran en torno a un tercio del electorado. Si el triunfo en las elecciones de medio término, en octubre pasado, parecía dejar despejado el camino de Milei hacia un segundo mandato, el escenario actual parece dominado por la incertidumbre.







































