Soñar, iluminar y acompañar
Ustedes, los lectores, son nuestro faro y son también quienes nos guían, trabajando con nosotros, codo con codo, por esa sociedad que merecemos
Este diario nació y vive como un faro: una guía para navegantes osados, una forma de estar en el mundo enfrentando lo que está oculto y batallando contra las sombras, el odio y la intolerancia.
EL PAÍS es también una utopía que —con la tozudez idealista y pragmática que nos define— nos esforzamos cada día en construir: una sociedad más igualitaria y más justa, un mundo mejor. Y, por suerte, al otro lado están ustedes, los mejores lectores que podríamos tener.
Algunos dirán que nuestro trabajo es informar, iluminar, acompañar y, quizá, hacerles soñar; pero no: ustedes son nuestro faro y son también quienes nos guían, nos iluminan, nos acompañan y nos retan; trabajando con nosotros, codo con codo, por esa sociedad que merecemos.
Hace unos meses nos atrevimos a preguntar a nuestros suscriptores por qué elegían EL PAÍS y cómo es su relación con nosotros, y ha sido impresionante leerlos, desde tantos lugares distintos, en circunstancias tan diferentes.
Alfonso nos encontró de adolescente y nos agradece que el periódico le enseñara a pensar, a cuestionar y a entender que “la realidad era mucho más ancha y diversa de lo que nos habían contado”. Para él, seguimos siendo “ese refugio de sensatez y apertura” que descubrió “con asombro”, cuando solo era un niño de 14 años.
Daria, militar rusa, vino a España para no participar en una guerra y, sin saber el idioma, encontró que podía “pertenecer” gracias a EL PAÍS: “Me ayudó a reconstruirme: a entender, a aprender, a orientarme. A no sentirme sola. A empezar de nuevo”.
Sonia, con 30 años y una sabiduría eterna, se encuentra en las palabras de Muñoz Molina: “En la lectura solo hay felicidad. Eso significa para mí este periódico: un reducto de reflexión profunda en el que la dicha de aprender (y, por tanto, de amar mejor al semejante) está siempre asegurada”.
Aída, de la misma edad, nos descubrió por una maestra y guarda una portada de Babelia en la que se reconoce como “hija del hormigón”.
Hernán, desde Chile, nos cuenta que encontró en nosotros “un periodismo atento a los cambios de poder que se disputan las grandes potencias y, en especial, al rol que está jugando Estados Unidos en su influencia en Latinoamérica y el mundo”.
“El mundo” está muy presente en sus cartas porque a ustedes les importa lo mismo que a nosotros: todo.
Lo dice Javier, desde México, a quien le servimos “la información económica, política y cultural, con un enfoque que permite tomarle el pulso a lo que sucede y será tendencia a nivel mundial”. También se repite en sus mensajes ese verbo tan olvidado últimamente: pensar.
La primera campaña de EL PAÍS, en 1976, cuando éramos todavía una sociedad en blanco y negro, rezaba: “EL PAÍS es para ponerse a pensar”. Y nos pusimos. A pensar, a imaginar, a hacer. Después de 40 años de dictadura en los que ni siquiera soñar estaba permitido.
Francisco cuenta que EL PAÍS transformó su vida en una inusitada fuente de ideas, emociones y sueños. “Fue una invitación a compartir y celebrar la cultura, la ciencia y el conocimiento”. Y nos reconoce una actitud inequívoca y valiente en defensa de la democracia.
Una actitud que es ya una forma de vivir, también de respirar y de trabajar. Porque la defensa de todas las democracias nos necesita y nos exige. Y, a la vez, seguiremos abriendo cada día esa ventana tan nuestra: al optimismo y a la belleza, al arte, a la cultura y a todo lo bueno que es capaz de crear el ser humano.
Este PAÍS suyo se lee, se ve y se escucha. Este PAÍS se vive. Y, allá donde estén ustedes, geográfica, virtual o anímicamente, van a encontrarnos siempre: escuchando, desvelando, pensando, contando, haciendo.
Construyendo… con ustedes.
Antes de terminar, les voy a contar lo que es para mí EL PAÍS: soñar, iluminar, acompañar y llegar. Llegar a la luz y defenderla —siempre juntos— de las sombras.
Qué responsabilidad y qué privilegio.
Pilar Gil es vicepresidenta de Prisa y consejera delegada de EL PAÍS.