¿Rectificará el ministro?
El ministro de Educación, Daniel Rojas, justifica su idea de eliminar los exámenes estandarizados de fin de bachillerato señalando que en países como Alemania, Francia, Estados Unidos o Canadá dichos exámenes no existen. Eso es mentira
De Daniel Rojas, ministro de Educación, me hablaron muy bien hace cuatro años, cuando él era uno de los principales asesores del entonces candidato Gustavo Petro a la hora de redactar su plan de gobierno. Me dijeron que se trataba de un tipo juicioso y analítico. Me dijeron que muchos esta...
De Daniel Rojas, ministro de Educación, me hablaron muy bien hace cuatro años, cuando él era uno de los principales asesores del entonces candidato Gustavo Petro a la hora de redactar su plan de gobierno. Me dijeron que se trataba de un tipo juicioso y analítico. Me dijeron que muchos estaban sorprendidos de que él, siendo tan joven, tuviera un particular ingenio para comprender los problemas del país y por la misma ruta imaginar soluciones. Me dijeron, en fin, que con Daniel Rojas el futuro de la izquierda estaba asegurado.
Lo que no me dijeron es que Daniel Rojas es capaz de mentir de forma grosera y vulgar para defender ideas indefendibles. Pequeño detalle.
En un país normal, la entrevista del viernes pasado en 6AM-W de Caracol sería suficiente motivo para que un ministro de Educación —sí, educación— renunciara a su cargo para no manchar la dignidad de este. Pero para infortunio de Colombia y fortuna de Rojas el nuestro no es un país normal. Así que el ministro Daniel puede estar tranquilo. Puede seguir siendo el máximo rector del sector dedicado a formar a los colombianos hilando mentiras. Nada pasará porque él se pondrá furioso, maltratará a aquellos que con razón intenten corregirlo y, gracias al mágico teflón de Petro, seguirá siendo el hombre más importante de todo el sistema educativo siendo un farsante.
Entremos en materia. ¿O será mejor decir: entremos en mentiras? Porque lo que hizo el ministro al cierre de la semana anterior es una antología de la falacia. Primero, cuando para justificar su idea de eliminar los exámenes estandarizados de fin de bachillerato, que es requisito además para entrar a las universidades, señaló que en países como Alemania, Francia, Estados Unidos o Canadá dichos exámenes no existen. ¡MENTIRA!
En Francia se llama Baccalauréat, en Alemania le dicen con cariño Abitur, en los Estados Unidos existe un examen estándar que se llama SAT y que para colmos también es el que normalmente exigen las universidades para iniciar el proceso de admisión en Canadá. Si usted no hizo el examen del Baccalauréat, nunca entrará a una universidad francesa si hizo allí sus estudios escolares. Pasa lo mismo en Alemania con el Abitur. Pero el ministro, quien debería ser la persona más informada de su ramo, desconoce esos detalles básicos y prefiere inventar.
Exactamente lo mismo pasó cuando en la entrevista le contaron que su ‘genial’ idea de eliminar los exámenes la tuvo Mao Tse Tung en 1966 y con el mismo argumento del ministro, según el cual los exámenes son un método de selección burgués. A renglón seguido, le contaron al ministro Rojas que en 1977, muerto Mao, los volvieron a instaurar. ¡Pobre ministro! En su extraña y falaz respuesta dijo que en China no había exámenes estandarizados y que eso le constaba tras su reciente viaje a ese país.
Pues tendrá que volver para que le hablen del Gaokao, uno de los exámenes estandarizados más difíciles del planeta. Para que le expliquen el ‘Bōluàn Fǎnzhèng’, expresión utilizada para aquellas ideas caóticas de Mao que tuvieron que ser corregidas tras su muerte. Eso sí, no hay necesidad de que le repitan la explicación sobre la gestión de la información a nivel gubernamental. Esa sí la entendió bien: hay que crear una realidad alternativa. Con lo de los exámenes estandarizados sacó 100/100.