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¿Reiremos los últimos cuando acabe ‘Hacks’?

A qué nos agarraremos los amantes de la tele a partir del próximo 28 de mayo, tras el final de la mejor comedia de los últimos años, es algo que no quiero ni pensar

Hannah Einbinder y Jean Smart, en la quinta temporada de la serie 'Hacks'.

A un capítulo de que acabe la brillante segunda temporada de The Pitt, arranca la última remesa de ...

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A un capítulo de que acabe la brillante segunda temporada de The Pitt, arranca la última remesa de Hacks. Menos mal que HBO Max sabe administrarnos la droga para evitarnos el mono. Ahora bien, a qué nos agarraremos los amantes de la tele a partir del próximo 28 de mayo, tras el final de la mejor comedia de los últimos años, es algo que no quiero ni pensar. Ya cruzaremos ese charco cuando llegue.

Diez episodios quedan. Nueve, si ya han visto, como yo, el estrenado el pasado viernes. Deborah Vance ha vuelto de Singapur en compañía de Ava y dispuesta a trazar un plan para sortear la condena al ostracismo en forma de obligación contractual impuesta por la cadena para la que trabajaba. ¿Se acuerdan de lo que le ocurrió a Jimmy Kimmel meses después de que Hacks contara la expulsión de Deborah de su propio programa? Para más inri, recordemos que el propio Kimmel hacía un cameo en la temporada. En una serie que empezó cebando, a través de sus protagonistas, una hipotética guerra generacional con más ahínco que alguna columnista de este periódico, que la relación entre Deborah y Ava haya abandonado la rivalidad alocada —que tantas risas nos ha proporcionado— para instalarse en territorio común es una victoria equiparable a que Deborah haya dejado de temer la cancelación del público para sufrir una que sí tiene la potestad de acabar con tu carrera: la de los dueños del negocio. ¿A dónde van los 10 capítulos? Sus creadores adelantan que será una temporada alegre y luminosa.

¿Qué haremos cuando termine? Espero escribir para contárselo. Como no me terminan de convencer los reencuentros televisivos (el último, el de Malcolm), confío en que si llego a la vejez y la vida me lleva a perder ciertas facultades mentales, algún alma caritativa me haga con Hacks —y con otras tantas— el Good Bye, Lenin! que le hacían a la abuela de unos amigos cuya serie favorita había sido Cristal. La buena mujer había vibrado de tal modo con la telenovela venezolana que algún viernes por la noche, para darle una alegría, uno de sus hijos le soltaba una mentira piadosa: “¡Mamá, por petición popular, ha vuelto Cristal!”. Entonces, sin que la señora se diera cuenta, le ponía un episodio antiguo en VHS. Ella, frente a la tele, solo podía musitar: “Normal que haya vuelto, si es que es magnífica. La gente lo reclama”.

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