‘Alex Hugo’ y ‘Asesinatos en la montaña’: los Alpes al poder
No queda un asesinato sin resolver en tan idílico entorno alpino para tranquilidad de los lugareños y, suponemos, de los propios telespectadores
Imagínese que usted es un inspector de policía en la complicada e intensa Marsella, la misma en la que Depardieu trataba de intentar controlar. Naturalmente, tanta intensidad criminal fatiga, por lo que el inspector Alex Hugo decide pedir el traslado a un pequeño y ficticio pueblo en los Alpes del Sur, tranquilo y encantador…, pero ¿qué sería de una serie policíaca en la que todo fuera tranquilo y encantador? “Pas possible”, dirían los creadores de la misma. Por lo tanto, nada más llegar el inspector Alex, ahora policía rural, aparece el primer cadáver. ¡Hola, trabajo habitual!, ¡Adiós, retiro...
Imagínese que usted es un inspector de policía en la complicada e intensa Marsella, la misma en la que Depardieu trataba de intentar controlar. Naturalmente, tanta intensidad criminal fatiga, por lo que el inspector Alex Hugo decide pedir el traslado a un pequeño y ficticio pueblo en los Alpes del Sur, tranquilo y encantador…, pero ¿qué sería de una serie policíaca en la que todo fuera tranquilo y encantador? “Pas possible”, dirían los creadores de la misma. Por lo tanto, nada más llegar el inspector Alex, ahora policía rural, aparece el primer cadáver. ¡Hola, trabajo habitual!, ¡Adiós, retiro placentero! La vida, que es un asco.
Claro que, si no es concebible una serie de policías sin asesinatos, también resulta inconcebible que el protagonista no resuelva el caso. Alex Hugo (Cosmo) no es la excepción, ayudado, eso sí, por el jefe de la policía local, el veterano comisario Angelo Batalla, interpretado por un muy curtido Lionnel Astier, con cerca de medio siglo de oficio a sus espaldas.
Añádanle a los indispensables crímenes unos paisajes espectaculares que nuestro protagonista recorrerá sin cesar, animado por su segunda vocación más importante, la de incansable senderista, y el resultado es una serie entretenida sin alcanzar la calidad de The Wire, Los Soprano, más cercana, Les Lyonnais. Nadie ni nada es perfecto.
Y si de naturaleza impresionante hablamos, resulta ineludible mencionar Asesinatos en la montaña, la serie alemana que también exhibe Cosmo y que se rodó en Berchtesgaden, una localidad cercana a Austria bajo la sombra del monte Watzmann, el tercero más alto de Alemania, y, todo hay que decirlo, en una región elegida por los nacionalsocialistas para descanso y solaz de sus líderes, Hitler incluido, para maquinar sus crueles atrocidades.
Dejando aparte las más oscuras páginas de la historia alemana del pasado siglo, la serie encaja en lo que podríamos llamar “policíacas de guante blanco”, es decir, sin regodearse en las escenas violentas, con apenas planos sangrientos y con una pareja de comisarios de talante y métodos casi opuestos pero complementarios: Benedikt Beissl, el más veterano y encantado de asumir y respetar las vestimentas y hábitos bávaros, y Jerry Paulsen, más moderno y amante de la bicicleta y de Johanna, la hija mayor de Beissl. Distintos, sí, pero eficaces. No queda un asesinato sin resolver en tan idílico entorno alpino para tranquilidad de los lugareños y, suponemos, de los propios telespectadores.