Lo último en tatuajes es hacérselo en grupo (y en una fiesta de moda, mejor)

Bienvenidos a la era de los tatuadores ‘celebritiy’: a Jon Boy y Dr. Woo se los rifan las estrellas (y las marcas de moda que los contratan para tatuar en sus eventos).

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Primero fueron las protagonistas de Pretty Little Liars, después Selena Gomez y varios de los intérpretes de Por 13 Razones, –la serie del momento con segunda temporada confirmada–, y ahora los que han apostado por perpetuar la tendencia de los tatuajes reducidos a la mínima expresión son Bella Thorne y uno de sus compañeros de reparto en Famous in Love (disponible en HBO España), el enésimo proyecto que pretende recuperar el espíritu de Gossip Girl.

Mientras Ashley Benson, Lucy Hale, Troian Belisario y Shay Mitchell (...

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Primero fueron las protagonistas de Pretty Little Liars, después Selena Gomez y varios de los intérpretes de Por 13 Razones, –la serie del momento con segunda temporada confirmada–, y ahora los que han apostado por perpetuar la tendencia de los tatuajes reducidos a la mínima expresión son Bella Thorne y uno de sus compañeros de reparto en Famous in Love (disponible en HBO España), el enésimo proyecto que pretende recuperar el espíritu de Gossip Girl.

Mientras Ashley Benson, Lucy Hale, Troian Belisario y Shay Mitchell (Pequeñas Mentirosas) se animaron con la inicial de sus respectivos personajes inscrita con tinta en la parte interior del dedo índice al finalizar la serie; Gomez, Alisha Bae (Jessica en la serie) y Tommy Dorfman (Ryan) de Por 13 razones se grababan hace unas semanas un punto y aparte en la parte exterior de la muñeca. Un símbolo en memoria no solamente del personaje de ficción del que todo el mundo sigue hablando, Hannah Baker, sino de Amy Bleuel, la impulsora del movimiento en apoyo de las enfermedades mentales y la prevención del acoso escolar y el suicidio adolescente, Project Semicolon. Bleuel se quitó la vida días antes de que se estrenara Por trece razones y de que Selena y sus chicos decidieran rendirle homenaje con esta pequeñísima marca cargada de gran valor simbólico.

Un gesto simbólico que nada tiene que ver con lo de Thorne, quien apostaba estos días por un minúscula cara sonriente que se hacía a altas horas de la mañana en una celebración privada. Esta nueva práctica, la de tatuarse entre amigos mientras se asiste a una fiesta, es precisamente una moda que se está convirtiendo en un auténtico fenómeno. Justamente el artífice de su primer tatuaje –en enero le grababa un número 93 en el brazo– es Jon Boy, especialista en ese finísimo trazo hecho con una sola aguja que ahora está tan en boga. Él es, –junto a su homólogo en la Costa Oeste, Dr.Woo–, el tatuador oficial de los mejores guateques de moda. Donde ya no solo se alterna y se reciben obsequios cortesía de la casa sino de los que se sale marcado de por vida. Los suyos son dos nombres que no les dirán nada a los neófitos en el arte del tattoo pero para entendernos son algo así como la Linda Evangelista de los dibujantes de piel, en versión minimalista. Por aquello de que ni el uno ni el otro desenfundan sus pistolas single-needle por menos de cien euros más propina, aunque lo que te vayan a hacer sea un imperceptible signo ortográfico que les lleve algo así como menos de un minuto. Grabador de confianza de Chiara Ferragni -la misma que hasta el verano pasado solamente se ponía en manos de Woo…- , así como de su ya oficialísimo “raviolo”, y con cuyos servicios a domicilio ya cuenta en su casa de West Hollywood, Jonathan Valena, que así es como se llama Boy, cuyo trazo ha pasado este año por las páginas del New York Times y de Vogue, tiene su estudio fijado en el Greenwich Village de Nueva York. Allí, en el West 4 Tattoo situado entre la 163 W y la 4th St es donde suele recibir habitualmente a sus clientes bajo rigurosa cita previa de varios meses, además de, sin previo aviso, a amigas como Rihanna, Cara Delevingne, Bella Hadid (a la que le perfiló unas alas nada más finalizar el último desfile de Victoria’s Secret), Hailey Baldwin (que se tatuó la palabra “Pray” en las manos a petición de Kendall Jenner) o Sofia Richie (a la que precisamente repasó momentos antes de empezar la gala del Met).

Cuando su agenda se lo permite y no está invitado a alguna velada patrocinada por Gucci, firma que viste con devoción –ha declarado abiertamente que está deseando “meterle mano” a Alessandro Michele, al que conoció hace no mucho en la Gran Manzana–, se dedica a tatuar a invitados en eventos organizados por Coach, o Nike, para la que estuvo tatuando en exclusiva logos de la marca a cuenta de las celebraciones organizadas por el aniversario de las Air Max el pasado mes de marzo. También a blogueras e instagramers en las jornadas que monta habitualmente Revolve alrededor de festivales como el de Coachella. Kendall Jenner fue la primera celebridad a la que rotuló permanentemente: le punzó un pequeño punto en el dedo. Una insignificante mancha cuya repercusión le hizo cambiar definitivamente su vocación de pastor por la de tatuador de prescriptores de estilo.

Algo parecido le pasó en su momento a Dr.Woo, el hasta ahora pupilo del master de las celebrities, Mark Mahoney, alma mater del icónico Shamrock Social Club de Sunset Boulevard. Allí se tatuaron las Pequeñas Mentirosas y Selena Gomez y es el mismo que “desvirgó” hace unas semanas a Brooklyn Beckham a petición de su buen amigo David.  Brian Woo es artífice de tantísimos retratos, citas, frases y mensajes aguijoneados sobre piernas, espaldas, hombros y torsos de actores -Johnny Depp o Brad Pitt-, cantantes -Lady Gaga o Lana del Rey- y artistas de lo más variopintos. El tatuador cuenta con más de un millón de seguidores en Instagram y se pasa largas temporadas haciendo bolos por Asia. Hace un tiempo dejó el estudio de su mentor para trasladarse al cercano y recientemente renovado Hotel Roosevelt. Allí tiene ahora instalado su nuevo centro de operaciones. Un lugar mucho más propio para recibir a esos parroquianos cool a los que no les importa esperar pacientemente a que abra sus citas a uno o dos meses vista y así contar con una de sus preciosistas y cotizadas ilustraciones tintadas.

Tanto Dr. Woo o JonBoy como  son el claro ejemplo de que los tatuadores son los nuevos diseñadores de culto: todo el mundo quiere hacerse con algo suyo –si es exclusivo y personalizado, mejor, y nada más único que un tatuaje– y su radio de acción creativo abarca varios campos a la vez. Ambos han servido como reclamo a templos de la moda como Colette, donde Woo presentó el año pasado su edición limitada de gafas para Thierry Lasry, mientras Boy hacía lo propio con una colección cápsula para GRLFRND Denim. Además, si este último está a punto de lanzar su propia colaboración con la firma italiana Koio a propósito de una serie de zapatillas deportivas, Woo tiene incluso su propia línea de sillas ideada junto a la marca de muebles Modernica.

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