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Fragancias para regalar e invocar felicidad

La perfumería busca reconfortar recuperando aromas conocidos, apelando a la nostalgia de la infancia o a un pasado bucólico.

Vuelven los clásicos: actualizados o literales. Desde la izda., L’ Air du Temps de NINA RICCI (84,50 €), un perfume que en 1948 se convirtió en el primer néctar floral especiado y esta primavera regresa en una versión más cremosa, con un frasco intervenido por Antoinette Poisson; Black Opium Zebra Collector de YVES SAINT LAURENT (95,40 €), la última adquisición de la familia más contemporánea de Opium; Tuberosa 1974 de CHLOÉ (185 €, 150 ml), el relanzamiento de la primera fragancia que la casa imaginó en los años setenta, con Karl Lagerfeld, una oda al nardo aterciopelado; Plume Blanche de LALIQUE (280 €), un jugo que nace de una ilustración de René Lalique para uno de los poemarios de Robert de Montesquiou, de 1901; Mitsouko de GUERLAIN (125 €) se convirtió en 1919 en la primera composición de la historia de la perfumería en usar la nota de melocotón, toma su nombre de la heroína de La batalla, de Claude Farrère; y Aire de LOEWE (68 €, 50 ml), el superventas de 1985 moderniza su frasco, como todas las creaciones de la firma, siguiendo las pautas de Jonathan Anderson.Antártica / realización: Ana Regina García

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