Rajoy apremia a ser presidente el 29 de julio o a ir a otras elecciones

El PP descarta una negociación durante el verano para una tercera sesión de investidura en agosto o en septiembre a la espera del Congreso del PSOE

Rajoy, este viernes en Varsovia, saluda al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en presencia del presidente polaco, Andrzej Duda. RADEK PIETRUSZKA (EFE)

Mariano Rajoy trabaja con la previsión de ser elegido en una segunda votación de investidura el 29 de julio o en caso contrario optará porque el bloqueo político se aclare en unas terceras elecciones generales, que se celebrarían a finales de noviembre. Lo que Rajoy no contempla es embarcarse en una negociación farragosa para intentar otra hipotética investidura ni a mediados de agosto ni después del verano, ya en septiembre, ...

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Mariano Rajoy trabaja con la previsión de ser elegido en una segunda votación de investidura el 29 de julio o en caso contrario optará porque el bloqueo político se aclare en unas terceras elecciones generales, que se celebrarían a finales de noviembre. Lo que Rajoy no contempla es embarcarse en una negociación farragosa para intentar otra hipotética investidura ni a mediados de agosto ni después del verano, ya en septiembre, y tras esperar a que el panorama del PSOE se aclare en el congreso de ese partido, según fuentes del PP y de La Moncloa. Los populares aún confían en la abstención del PSOE.

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El PP baraja como primera opción que el PSOE facilitará al final la investidura de Rajoy con su abstención el 29 de julio tras votar negativamente la primera sesión del día 27, según el calendario ya asumido por casi todos los partidos, el Gobierno y fuentes parlamentarias. No es una especulación política. Es la conclusión fruto de los múltiples encuentros y charlas informales que distintos portavoces populares han mantenido tras el 26-J con sus interlocutores socialistas. Esas deducciones, entre las que se tiene también en cuenta la escenografía de estos días con el debate interno en el PSOE entre sus dirigentes territoriales y figuras históricas sobre la oportunidad de esa abstención, han sido trasladadas a Rajoy.

El presidente en funciones ha comunicado a un grupo restringido de sus colaboradores que no está dispuesto a participar en “la teatralización de la política” o el juego sufrido en los meses perdidos de la anterior legislatura aunque sí concede y ha visto con buenos ojos la estrategia de suavizar el tono y los ataques en estos momentos hacia Pedro Sánchez en particular y el PSOE en general.

Rajoy no ha tenido ningún tipo de contacto directo con Sánchez en este periodo y aguarda con interés la reunión que mantendrán esta próxima semana, aún sin cerrar. Para el líder del PP y su partido esa conversación resultará más trascendental que la cita convocada este sábado del comité federal socialista, del que no esperan novedades. Rajoy quiere sondear en persona a Sánchez sobre sus intenciones en la investidura de la última semana de julio porque ya descarta totalmente un gobierno o acuerdo para la gran coalición o incluso para toda la legislatura.

El líder popular se conforma con un pacto de mínimos que le permita arrancar el mandato, cerrar los primeros presupuestos (2017), cuadrar el techo de gasto de las Administraciones que hay que mandar antes de que termine agosto a la Unión Europea y una cierta lealtad institucional para sacar adelante luego algunas leyes o reformas básicas con negociaciones puntuales. Es en ese escenario en el que entraría a jugar también un papel Ciudadanos, como socio de estabilidad y con los que se verá el martes.

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Aunque Rajoy sostiene en público que convocar unas terceras elecciones generales en menos de un año sería un “disparate de extraordinarias proporciones” que nadie entendería también defiende la urgencia de tener un Gobierno ya para atender los compromisos pendientes y superar esta etapa de 200 días en funciones sin ninguna ley. El miércoles, en el Congreso, cuando acudió a acreditarse, ya alertó de que no sería de “recibo” pasar “todo el verano otra vez perdiendo el tiempo” y agregó un frase premonitoria de sus verdaderas intenciones ante la continuidad del bloqueo político: “No sé qué vamos a arreglar en agosto que no podamos arreglar este mes de julio”.

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