Este complejo mundo de ideas sencillas
Hay crímenes que caerán en la indiferencia y la impunidad. Basta echar un vistazo a Cisjordania
Algunas de las cosas que pasan no se explican con complicadas teorías ni grandes premisas. No hace falta rebuscar en tratados internacionales ni darle demasiadas vueltas, porque esas cosas son de una desnudez que asusta. Se entienden a pesar de los voceros que dicen que nosotros no podemos comprenderlas, que no las comprenderemos jamás. Pero nosotros las sabemos: claro que las sabemos.
El otro día, mientras el mundo miraba a Irán y al Líbano y a Israel,...
Algunas de las cosas que pasan no se explican con complicadas teorías ni grandes premisas. No hace falta rebuscar en tratados internacionales ni darle demasiadas vueltas, porque esas cosas son de una desnudez que asusta. Se entienden a pesar de los voceros que dicen que nosotros no podemos comprenderlas, que no las comprenderemos jamás. Pero nosotros las sabemos: claro que las sabemos.
El otro día, mientras el mundo miraba a Irán y al Líbano y a Israel, soldados del ejército israelí mataron a tiros a cuatro miembros de una familia palestina, al norte del territorio ocupado de Cisjordania. Abrieron fuego contra el vehículo en el que viajaban la madre, el padre y dos niños de cinco y seis años, que murieron en el ataque. Otros dos hijos de la pareja, de 8 y 11 años, salieron con vida después de ver muertos a sus hermanos y a sus padres.
Los periodistas de EL PAÍS Antonio Pita y Trinidad Deiros Bronte hablaron con los dos niños supervivientes y el mayor de ellos, Jaled, les contó cómo los soldados lo sacaron del coche tirándole del pelo, “antes de pegarle y burlarse de él. Cuando les pidió ir a orinar, abrieron ampliamente las puertas del coche y le hicieron pasar por allí de forma que viese otra vez los cadáveres de sus padres y hermanos”. Dice Jaled: “Después de acabar con mi familia, se rieron de mí. Los soldados me sacaron a rastras, me tiraron al suelo y saltaron sobre mi espalda”. El ejército ha dicho lo que suele en casos como este: que lo investigará. De la mayoría de esas investigaciones nunca se sabe nada más.
Algunas de las cosas que pasan no necesitan de explicaciones sofisticadas, porque se resumen en ideas sencillas y antiguas, tan vigentes. Se resumen en el odio y en la crueldad; en la certeza de que hay crímenes que caerán en la indiferencia y, más aún, en la impunidad. Escribió Josep Ramoneda que el mal era el abuso de poder. Pensé que el mal era otra cosa: el fanatismo, capaz de negar a los demás su condición humana. Puede que sea una combinación de ambas pero, sea cual sea su definición exacta, se distingue bien a las claras, suceda donde suceda.