Ir al contenido

Gana Vox, otra vez

La fallida estrategia del Partido Popular refuerza aún más a la ultraderecha en las elecciones anticipadas de Aragón

La ultraderecha se confirmó este domingo como la fuerza política con más potencial electoral en España al duplicar sus escaños en las elecciones autonómicas adelantadas en Aragón. Por segunda vez consecutiva tras las elecciones de Extremadura, Vox emerge como el gran beneficiado de una derechización del electorado, pero también de una estrategia fallida del Partido Popular, que con sendos adelantos electorales le ha regalado a su principal rival en la derecha no solo dos resultados magníficos, sino una creciente legitimación como partido de gobierno.

Las elecciones fueron convocadas por el presidente Jorge Azcón supuestamente para depender menos de Vox, que dificultaba la negociación de los presupuestos. El resultado es que Vox suma 40.000 votos y pasa de 7 a 14 escaños. El PP de Azcón baja dos (26) y el PSOE obtiene un penoso resultado (18). Entre el regionalismo, la Chunta obtuvo un gran éxito (6 diputados). Pero la novedad es que PP y PSOE ya no pueden decir que ellos formen el cuerpo central del electorado: Vox está ya en esa categoría.

Aragón ofrece así una repetición del escenario en Extremadura. Pero aquella ocasión se podía entender como una prueba del PP para medirse con Vox en nombre de la gobernabilidad. Jorge Azcón, sin embargo, disolvió las Cortes de Aragón y convocó a las urnas cuando ya había visto esa dinámica. Por eso es necesario que explique a los aragoneses, y especialmente a los votantes del PP, para qué convocó estas elecciones. Es inevitable pensar que para el PP era más importante señalar una derrota del PSOE para dar sensación de final de ciclo a nivel nacional que la estabilidad de Aragón. Jorge Azcón, y sobre todo los aragoneses, tendrán que lidiar ahora con los efectos de esa estrategia.

Las explicaciones a sus votantes también son imprescindibles en el PSOE tras una nueva derrota que confirma un ciclo histórico de debilidad socialista en el poder territorial. El resultado es más preocupante aún que en Extremadura, donde concurrieron sin más programa que la supervivencia de un candidato imputado. En Aragón, la candidata Pilar Alegría venía de disfrutar una exposición pública privilegiada como ministra portavoz del Gobierno central. Además, es muy conocida en la región y había ganado unas elecciones a la alcaldía de Zaragoza. Su fracaso es un mal augurio para los ministros que Pedro Sánchez se ha empeñado en poner al frente de varias federaciones. El proyecto socialdemócrata para las comunidades autónomas se ha confundido con el del Gobierno central. La apelación genérica para frenar a la ultraderecha es evidente que no funciona en las elecciones autonómicas. La pérdida de poder territorial del PSOE con Sánchez es fuerte y la estrategia de subordinar los territorios a los intereses del Gobierno ha empezado mal sus primeras pruebas en las urnas. Este domingo quedó claro que pertenecer al Gobierno de Sánchez no es un activo electoral.

En julio de 2024, Vox abandonó por sorpresa los Gobiernos de coalición que había formado un año antes con el PP en Aragón, Extremadura, Murcia, la Comunidad Valenciana y Castilla y León. Desde entonces, el PP no logra ni gobernar con estabilidad esas comunidades, ni dar con la tecla que desactive el ascenso de Vox. En Aragón ha inaugurado además un nuevo capítulo en la normalización de la ultraderecha al copiar no solo su discurso, sino también su gamberrismo, con el uso de agitadores digitales. Y Vox sigue subiendo. A base de convocatorias electorales fallidas, pactos de gobierno humillantes y plagios, el PP no solo está ayudando a crecer a Vox, lo está haciendo inevitable.

Archivado En