La semana en que los ‘therians’ coparon la atención de México
Las personas que se identifican con animales pasan del revuelo en redes a una convocatoria fallida en Ciudad Universitaria donde los curiosos eran mayoría
Las búsquedas de “qué es un therian” o “qué significa” aumentaron un 500% tan solo en la última semana en México, según Google Trends. Hasta hace unos días, las personas que se identifican espiritual o psicológicamente con animales —llamadas therians— no estaban en la conversación. Han sido las imágenes en las redes sociales y su amplia difusión lo que ha hecho que el tema mantenga la atención. Pasó igual en América Latina, con una fuerte presencia en Argentina y finalmente aterrizó en México. En menos de cuatro días, la curiosidad en el país ha llevado a una ola de memes, pasando por una propuesta de ley en Nuevo León, hasta llegar este viernes a un evento convocado en la universidad más grande del país, al que solo acudieron decenas de medios de comunicación y apenas un par de personas identificándose con el fenómeno.
La cita para la supuesta convivencia y carrera therian era a las dos de la tarde. El sol pegaba fuerte sobre “las islas” en el corazón de Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México. Entre estudiantes, una batucada, personas ejercitándose y un centro de acopio de alimentos y medicinas para Cuba, había una concentración de cientos de personas y reporteros confundidos: “¿Dónde están los therians?”
En medio de la aglomeración, un joven se colocó una máscara improvisada con una hoja de papel. Llegó otro par con orejas de conejo o zorro sobre la cabeza, pero todos dijeron no asumirse como therians, sino que asistían “por solidaridad”. Tras más de una hora, finalmente apareció Jesús Alberto, que no ha querido compartir su apellido, y dice identificarse espiritualmente como un perro. Tiene 25 años, es comerciante y acudió al evento por invitación de un amigo. Hace dos semanas que se enteró del fenómeno y desde entonces se ha sentido parte. “Creo que es más fácil encontrar cariño como otra especie que como humano. Hoy me siento tranquilo, relajado y feliz”, asegura. Un joven más, que tampoco se identificó, dijo ante los medios: “El gusto por los perros y la falta de cariño en casa me llevaron a tomar esta decisión. Se siente muy genial ser therian”.
Suni es una joven cosplayer —como se conoce al acto de caracterizarse como personajes de anime, videojuegos o películas— y va vestida con orejas de lobo, como el personaje de Loona de la serie Helluva Boss. Aclara que no es therian, pero ha ido al evento para apoyar, pues ha sido víctima de acoso desde hace años por su manera de vestir. “Me molestaron mucho en la secundaria, conozco esa marginación. La mayoría de los therians son jóvenes y quiero que se sientan comprendidos”, asegura. El rechazo que describe ha estado presente en el evento de este viernes, cuando un joven que dijo ser therian ha tenido que huir del lugar respaldado por sus amigos en medio de insultos como “patéenlo” o “aquí hay croquetas”.
Para Juan Martín Pérez, coordinador de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) y fundador de Tejiendo Redes Infancia, el fenómeno therian no puede entenderse fuera del espacio digital donde nace y se amplifica. “Ningún tema que se vuelve viral es fortuito”, advierte. “Siempre hay un contexto y alguien que lo impulsa”. A su juicio, el algoritmo de las plataformas, que retiene la atención mediante contenidos de alta intensidad emocional, explica la expansión en momentos como este.
La existencia de los therian no es nueva, explica Pérez. Existen registros en foros como 4chan o Reddit desde la década de los noventa, y hay investigación académica desde 2013. Pérez García pide diferenciar este fenómeno de otros cercanos, como el “furry fandom”, vinculado a dinámicas de seguidores de sagas o eventos temáticos. Algunos estudios, apunta, sugieren que en ciertos perfiles neurodiversos —como personas dentro del espectro autista— estos espacios pueden ofrecer sentido de pertenencia, estructura e identidad. “Ser therian no es un trastorno psiquiátrico”, asegura.
El especialista identifica un “pánico moral” en torno al tema. “Es muy fácil rastrear cuentas recientes en TikTok o Instagram —creadas en 2023 o 2024— que han decidido sostener deliberadamente este asunto, muchas veces desde la burla o el odio”. Las propias personas therian, explica, han aclarado que no creen que vayan a transformarse físicamente en animales. “Son personas funcionales, con vida cotidiana, que encuentran en esto una dimensión identitaria”. Para Pérez García, la adolescencia y la juventud son etapas históricamente marcadas por la exploración de identidad y pertenencia. Las redes sociales y los algoritmos no crean esa necesidad, pero sí la amplifican. “Para algunos será algo temporal, para otros, una expresión que permanezca”, dice.
El fenómeno, agrega, también abre una discusión más amplia sobre la transparencia de los algoritmos. “Por ello, se estudia cómo se lanzan y amplifican hechos virales: quién los origina, quién los replica y cómo se proyectan. No se trata de caer en teorías de conspiración, pero sí de reconocer que los sistemas no son neutrales”, apunta. Para algunos jóvenes, recalca, la tensión con el mundo adulto puede convertir estas expresiones en una forma de provocación.