Prohibido ir a clase con velo y o rezar en calles y parques: Quebec redobla su apuesta por la laicidad
El Gobierno de la provincia canadiense recurrirá a una cláusula derogatoria para blindarla de impugnaciones judiciales
Jean-François Roberge, ministro de Inmigración, Lengua Francesa e Integración de Quebec, apareció a principios de esta semana en un video promocional difundido ampliamente en redes sociales. En las imágenes, Roberge escribía de su puño y letra el siguiente mensaje: “Así es como vivimos en Quebec”. Se trataba de una forma de preparar el terreno para el anuncio que finalmente se ha dado este jueves. La Coalición Futuro de Quebec, partido del primer ministro François Legault, presentó un proyecto de ley para reforzar las políticas de laicidad en esta provincia canadiense.
En rueda de prensa, el ministro Roberge señaló que el proyecto se inscribe “en un enfoque de respeto de los derechos individuales, pero también de los derechos colectivos”. Roberge agregó: “En Canadá, las demás provincias no han tomado esta decisión hasta la fecha, no han optado por adoptar un modelo como el nuestro. Es legítimo que elijan su modelo, al igual que es legítimo que la nación quebequesa afirme una vez más y adopte una visión diferente”.
En junio de 2019, Quebec aprobó una ley que prohíbe a empleados del Estado en posición de autoridad -tales como docentes, policías y jueces- portar símbolos religiosos en el ejercicio de sus funciones. El documento también estipuló que los funcionarios deben laborar con el rostro descubierto, al igual que todo ciudadano que solicite servicios públicos a modo de verificar su identidad o por razones de seguridad. La iniciativa presentada este jueves amplía el alcance de estas restricciones.
El proyecto indica que tanto alumnos como personal docente y administrativo de todos los niveles educativos tendrán prohibido presentarse con el rostro cubierto. Anteriormente la disposición se aplicaba sólo para primarias y secundarias, pero el nuevo documento suma a guarderías y universidades. No obstante, la iniciativa presentada por el ministro Roberge tiene contemplada una cláusula de derechos adquiridos para los trabajadores del sector educativo que puedan verse afectados. Otro punto revela que habrá un “fin gradual del financiamiento público acordado a las escuelas privadas religiosas que seleccionen a alumnos y empleados en función de su pertenencia religiosa o que transmitan contenidos religiosos en horarios de enseñanza”.
La propuesta establece igualmente que quedan prohibidos las salas acondicionadas para el rezo dentro de instituciones públicas; también que no podrán servirse alimentos que obedezcan a preceptos religiosos -como el caso de la comida halal o kosher- en dichos centros. La iniciativa señala igualmente que estará prohibido rezar en calles y parques, salvo autorización de los Gobiernos municipales.
Pese a que el proyecto de ley debe someterse a debate entre los diputados, el partido de François Legault cuenta con mayoría parlamentaria, así que su aprobación es cuestión de tiempo. Asimismo, el Gobierno quebequés hará uso de la cláusula derogatoria para esquivar los recursos judiciales que pueda enfrentar la normativa por lo estipulado en la Carta canadiense de derechos y libertades.
El Foro musulmán canadiense indicó en un comunicado que el proyecto “representa un retroceso importante en los derechos y libertades fundamentales garantizados a todos los quebequeses”, subrayando que las medidas de la iniciativa van a afectar “de forma desproporcionada a mujeres, jóvenes y estudiantes”. Por su parte, Quebec Solidario, partido de izquierda con representación en la Asamblea provincial, criticó la iniciativa, manifestando que es posible abordar el tema de la laicidad en las instituciones sin recurrir a prohibiciones en la vestimenta y otros símbolos religiosos de las personas.
El Gobierno de François Legault se ha distinguido por priorizar un discurso conservador y nacionalista, aunque sin plantear la separación de Canadá. En este sentido, el tema de la identidad quebequesa ha cobrado un espacio considerable dentro de sus propuestas. Las próximas elecciones provinciales están programadas para octubre de 2026. Diversos analistas han señalado que el endurecimiento de las políticas de laicidad se da en gran medida como un cálculo de índole electoral para buscar restarle apoyos al Partido Quebequés, favorito en los sondeos.