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El periodismo según Tellado

El dirigente del PP ha pasado de defender con celo su intimidad a jalear las intromisiones de Vito Quiles

El secretario general del PP, Miguel Tellado, este jueves en el Congreso.Alejandro Martínez Vélez (Europa Press)

Sucedió en 2009, cuando Alberto Núñez Feijóo daba sus primeros pasos en el Gobierno gallego y un joven Miguel Tellado se estrenaba en un cargo relevante como jefe de gabinete de la conselleira de Trabajo. El PP había alcanzado el poder tras una atronadora campaña de acusaciones contra sus antecesores socialistas y nacionalistas en las que sobresalieron las denuncias ...

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Sucedió en 2009, cuando Alberto Núñez Feijóo daba sus primeros pasos en el Gobierno gallego y un joven Miguel Tellado se estrenaba en un cargo relevante como jefe de gabinete de la conselleira de Trabajo. El PP había alcanzado el poder tras una atronadora campaña de acusaciones contra sus antecesores socialistas y nacionalistas en las que sobresalieron las denuncias sobre el uso de los coches oficiales. Una fuente informó a EL PAÍS de que Tellado estaba usando de forma irregular un vehículo del parque móvil de la Xunta para desplazarse a diario desde su domicilio en Ferrol a su puesto en Santiago, casi 100 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta.

Para comprobar si era cierto, una periodista acudió a las inmediaciones del domicilio de Tellado. Se mantuvo a distancia, sin acercarse a la puerta, ni abordar al interesado ni a ninguno de sus vecinos. El objetivo era simplemente comprobar si de verdad usaba ese coche de forma indebida y costeaba sus desplazamientos cotidianos con fondos públicos. Por algún motivo, Tellado se enteró de que la periodista había estado en las inmediaciones de su casa. Y se dirigió indignado a este diario. Consideraba intolerable que se le vigilase cerca de su domicilio, una intromisión en su vida personal que no se podía justificar por ningún interés informativo legítimo. Se presentaba él mismo como periodista, apelando a una corta experiencia en medios comarcales en los que tanto hacía información como vendía publicidad. Tellado exigió que la redactora le pidiese disculpas.

El hoy dirigente del PP no negó el uso del coche oficial, pero sabía quién era la fuente de la información, un empresario que supuestamente pretendía chantajear a la Xunta para que le pagase unas facturas por unos suministros que la Administración no reconocía. En vista de que la fuente estaba contaminada y pretendía involucrar al diario en una maniobra sucia, en la redacción de EL PAÍS en Galicia optamos por no proseguir con el asunto.

Estamos en 2026 y un acosador con cámara y micrófono de nombre Vito Quiles, a menudo protegido por guardaespaldas, persigue a políticos y periodistas —nunca de derechas, eso sí— con actitudes provocadoras que solo buscan arrancar alguna reacción destemplada para regocijo de las redes sociales. Lo hace en los portales de sus casas, en los garajes donde aparcan sus coches, en los bares donde toman café, delante de sus hijos o de sus amigos. Tellado, ahora encumbrado a secretario general del PP, lo festeja como un ejemplo de “valentía” y “arrojo”. Quiles lo agradece alborozado: “Por fin alguien en la derecha con cojones”.

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