Feijóo viaja a la foto de Colón con su “marco” de negociación con Vox
El líder del PP marcó distancias con el primer acuerdo de gobierno con la ultraderecha en Castilla y León pero, cuatro años después, asume abiertamente su destino vinculado a los ultras
El mismo día que este periódico informó de la preocupación del papa León XIV por el auge de la “ideología de ultraderecha” en España, el Partido Popular hizo público un ...
El mismo día que este periódico informó de la preocupación del papa León XIV por el auge de la “ideología de ultraderecha” en España, el Partido Popular hizo público un documento marco para la negociación con Vox que asume gran parte de sus postulados, significativamente, en materia migratoria, donde la Iglesia se ha posicionado con claridad a favor de la regularización extraordinaria que el PP demoniza.
En las siete páginas hechas públicas el lunes, Alberto Núñez Feijóo plantea una serie de principios para ordenar las negociaciones en las comunidades autónomas y, de paso, asienta la idea de que el destino del PP está ligado de forma irreversible a Vox. Sin complejos ya, sin rodeos, la dirección nacional de los populares está dando carta de naturaleza a la alianza de PP y Vox, de hecho el líder popular lanzó ese documento después de una larga conversación con Santiago Abascal; de hecho, el propio Feijóo dio cuenta de esa charla, sin esconderse: quiere que se sepa que es él quien está al volante de esta operación después de que los barones fueran por libre tras los comicios autonómicos de mayo de 2023.
Feijóo vuelve a reivindicar su liderazgo justo cuando se cumplen cuatro años del febrero de su mudanza a Madrid, supuestamente, con todas las recetas gallegas para derrotar a la ultraderecha. Recién llegado a Génova, Feijóo plantó a Alfonso Fernández Mañueco en su toma de posesión tras dar entrada por primera vez a Vox en un gobierno e intentó desmarcarse de la etapa de Pablo Casado en su discurso de proclamación en el Congreso del PP de Sevilla, que muy pronto quedó en papel mojado por la vía de las declaraciones y los hechos. El documento marco lanzado este lunes entierra definitivamente aquella declaración de intenciones.
Feijóo se distanció en su discurso de muchos mantras de los ultras y no mencionó a Vox, después de que Pablo Casado se hubiera hecho la foto de Colón con Santiago Abascal, en otro febrero, el de 2019. Su plan para zafarse de ellos no ha funcionado y, siete años después de la sacudida política de aquella imagen, el líder del PP plantea con absoluta normalidad la condición de socio imprescindible de la extrema derecha.
Aquella foto del PP con Vox (también estaba Ciudadanos) le sirvió al PSOE de palanca para ganar las elecciones de abril de 2019. En 2023, los acuerdos autonómicos, con Feijóo cruzado de brazos, volvieron a ser un revulsivo para la izquierda en las generales. Pedro Sánchez pretende que en 2027 se repita la historia, pero el PP cuenta con que llegará a La Moncloa sí o sí, con la suma de sus votos y los de Vox. Eso dicen las encuestas y eso es lo que está ocurriendo en los territorios donde se han abierto las urnas. Mientras proclama en su documento que “el PP tiene identidad política propia”, Génova asume que su plan para gobernar pasa por la ultraderecha y sus marcos en cuestiones tan relevantes como la emergencia climática, la violencia machista o la inmigración. Y sin dar muestra alguna de preocupación parecida a la del Papa en la persecución del fin que parece justificar todos los medios: llegar a La Moncloa.