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El jefe de la investigación a los Pujol admite que siente “animadversión personal” hacia la familia

El mando policial rechaza que el origen de la fortuna oculta en Andorra sea una herencia y declara que la regularización de fondos de 2014 fue “incompleta”

El jefe policial de la investigación a la familia Pujol, en su declaración como testigo en la Audiencia Nacional.

El mando del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) que lideró la investigación contra los Pujol ha admitido este miércoles, en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional, que siente una “animadversión personal” hacia la familia. El instructor ha explicado que ese rechazo procede del hecho de haber estado imputado, a instancias de los Pujol, en la causa abierta por introducir datos bancarios obtenidos de forma ilícita en la investigación judicial. Aunque el mando fue exculpado y no llegó a ir a juicio, el resentimiento sigue ahí. El caso del pendrive, además, costó una condena de un año de cárcel al máximo responsable de la Policía bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, Eugenio Pino.

“Pero esto tiene consecuencias jurídicas”, le ha avisado el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada. Si un testigo muestra algún tipo de interés personal en un procedimiento, la credibilidad de su declaración puede quedar muy tocada. El inspector de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), ahora en Información, ha afirmado, sin embargo, que la ojeriza a los Pujol no le impide contar la verdad. Y su testimonio es importante para la acusación, pues buena parte de los informes sobre los negocios presuntamente ilícitos de Jordi Pujol Ferrusola, hijo mayor del expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, llevan su firma. “Siempre he dicho la verdad. Mis cuestiones son objetivas, en base a un método científico a partir del cual infiero consecuencias”, ha dicho antes de presumir de currículum (“fui auditor antes que policía”) y bajo la atenta mirada del primogénito de los Pujol, sentado detrás suyo, el único acusado que sigue de forma presencial casi todas las sesiones del juicio.

La familia Pujol mantuvo una fortuna en Andorra que, durante más de tres décadas, ocultó a la Hacienda española. Según la defensa, el dinero procede de una deixa (legado) que Florenci Pujol, padre del expresidente catalán, dejó a la familia por si la aventura política de su hijo acababa mal. Pero la Fiscalía Anticorrupción no cree esa tesis, de la que no hay pruebas. Sostiene que los pagos millonarios que Jordi Pujol Ferrusola recibió de diversas empresas por supuestos servicios, y que fueron a parar a cuentas andorranas, solo fueron una tapadera para ocultar el pago de comisiones ilegales a cambio de la adjudicación de obra pública. La fortuna procede, según la Fiscalía, de la corrupción política, y esa es la tesis que ha abonado el instructor.

El inspector 89140 ha estado en la causa desde el principio, cuando la Audiencia Nacional abrió diligencias contra el primogénito a raíz de las declaraciones de una examante, Victoria Álvarez, que describió el ir y venir de billetes de 500 euros a Andorra. Con la ayuda de un ordenador portátil que ha ido consultando, el testigo ha afirmado que trató de “corroborar los datos fácticos” de esa denuncia y comenzó a recabar indicios. Pero ha señalado que lo que de verdad activó el caso Pujol fue el comunicado público del 25 de julio de 2014, en que Jordi Pujol admitió que su familia había mantenido dinero oculto en Andorra. “Siempre tuve la convicción de lo que estaba investigando, pero ese fue un hito desencadenante, sobre todo a nivel procesal”.

La confesión, que provocó un terremoto político en Cataluña y el derrumbe de la imagen pública de Pujol, vino precedida de la publicación, en el diario El Mundo, de un pantallazo de los depósitos que algunos miembros de la familia aún tenían abiertos en Andorra. Días antes del comunicado, éstos regularizaron las cantidades ante la Agencia Tributaria con la correspondiente sanción. Pero esas regularizaciones, a juicio del inspector, fueron “incompletas”. “Hubo bastantes fondos que fueron eludidos de la acción de la justicia”, ha afirmado a preguntas del fiscal anticorrupción Fernando Bermejo.

La corrupción política

El mando policial ha insistido en que la tesis de la deixa no se sostiene. “No había ninguna referencia a la herencia en Andorra, y tampoco coincidían las fechas de apertura. Los datos no cuadran”, ha avisado. El testigo ha ratificado además que, pese a que Jordi Pujol Ferrusola gestionaba las cuentas, uno de los depósitos estaba a nombre del expresidente Pujol, algo que la familia siempre ha negado. En el interrogatorio de la Fiscalía, que se ha extendido durante más de seis horas, ha reiterado las irregularidades en los negocios del hijo mayor y ha afirmado que sus empresas son “instrumentales”.

Sobre la fortuna, el policía ha apuntado que una posibilidad sobre su origen es una comisión por la venta de una sede de Grand Tibidabo (la empresa a la que el financiero Javier de la Rosa llevó a la quiebra) a la Generalitat. Y ha sostenido que movimientos bancarios posteriores están “vinculados a hechos relacionados corrupción”, ha afirmado sobre los pagos, en su opinión no justificados, a Júnior de empresas adjudicatarias de obra pública. También ha expresado sus sospechas sobre unos créditos desde Andorra a sociedades que aparecen en el caso Palau (que dio por probado el pago de comisiones ilegales a Convergència a través del Palau de la Música) y ha señalado que los Pujol formaban una organización criminal (uno de los delitos que la Fiscalía atribuye a la familia) y operaban bajo “el principio de caja única”.

La extensión del interrogatorio hará que este jueves, el inspector 89140 vuelva a sentarse ante el tribunal para responder a las preguntas del abogado de los Pujol, Cristóbal Martell, que fue quien le interrogó en su declaración como investigado por el caso del pendrive, origen de una “animadversión” que no ha querido disimular.

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