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Vox responde con desplantes y ataques al acercamiento del PP

Los ultras amenazan con no investir a Guardiola en Extremadura y en el Congreso tildan a los populares de “cómplices de un Gobierno que mata a cientos de españoles”

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Congreso de los Diputados, este martes en Madrid.Foto: Mariscal (EFE)

El PP multiplica los guiños a Vox, lo emplaza a ser razonable para negociar gobiernos conjuntos y la respuesta de los ultras son desplantes, ataques desaforados y hasta algún insulto. Crecido por su éxito en las elecciones autonómicas de Aragón, el partido de Santiago Abascal no deja d...

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El PP multiplica los guiños a Vox, lo emplaza a ser razonable para negociar gobiernos conjuntos y la respuesta de los ultras son desplantes, ataques desaforados y hasta algún insulto. Crecido por su éxito en las elecciones autonómicas de Aragón, el partido de Santiago Abascal no deja de hacer gestos para subrayar lo arduo que le va a resultar a los populares cerrar los indispensables acuerdos con él. En Extremadura, la extrema derecha aseguró que no apoyará la investidura de la popular María Guardiola si esta no renuncia a sus pretensiones, después de que anunciase su intención de someterse al trámite como ganadora de las elecciones autonómicas del pasado diciembre. Al tiempo, en el Congreso, Vox arrojaba las peores pedradas dialécticas contra quienes deberían ser sus futuros socios. Llegó a acusarlos de ejercer de “cómplices de un Gobierno que mata a cientos de españoles”.

Si alguien se quedase con el flamígero discurso pronunciado este martes ante el pleno del Congreso por la diputada de Vox Patricia Rueda, le asaltarían muchas dudas sobre la viabilidad de los pactos entre las dos fuerzas de la derecha. El PP había presentado, a raíz de la tragedia de Adamuz, una proposición no de ley para reclamar medidas de vigilancia y mejora de la red ferroviaria, así como la reprobación del ministro de Transportes, Óscar Puente. Vox no se contentó con enmendarla. Machacó con las peores descalificaciones al PP, cuyos diputados apenas dejaron escapar algunos murmullos entre la protesta y el asombro por el calibre de los ataques que estaban recibiendo.

“Cómplices” fue la palabra más repetida por la diputada Rueda dirigiéndose a la bancada popular. “Cómplices del sanchismo más corrupto” o “cómplices de un Gobierno criminal que mata a cientos de españoles”, afirmación que justificó por los accidentes ferroviarios, la dana o los problemas de la sanidad (que gestionan las comunidades autónomas, no el Ejecutivo central). Según la diputada, el PP “está más preocupado por atacar a Vox que por combatir a Sánchez”. Y en justa correspondencia, terminó aparcando los reproches al ministro Puente para descargar toda la munición sobre el PP.

La representante de Vox reconvino reiteradamente a los populares por no promover una moción de censura contra el Ejecutivo. Hasta culminar su escalada verbal con la afirmación de que el PP proporciona un “balón de oxígeno” al “sustentar en el poder a un Sánchez corrupto y criminal”. Como cierre, recuperó el lema de “ya solo queda Vox” para presentar a su formación como baluarte frente a un “sistema corrupto” y la “mafia del bipartidismo”. La bancada ultra le dedicó una ruidosa ovación.

En el pleno se había debatido antes una proposición de ley del PP que pretende obstaculizar la permanencia de un Gobierno que no logre aprobar Presupuestos. Los populares pretenden que la ley prohíba la transferencia de determinadas partidas presupuestarias. “Sin Presupuestos no hay control y sin control no hay democracia”, señaló Jaime de Olano en defensa de la iniciativa. Vox dijo compartir la “preocupación y la indignación” de los populares por los tres años consecutivos que ya suma Sánchez con cuentas prorrogadas. Pero su diputado Pablo Sáez, aun con términos mucho más comedidos que los de su compañera Rueda, dedicó casi toda la intervención a criticar lo que consideró falta de rigor de la propuesta popular. Y acusó al PP de participar del “vaciamiento de la Administración central” en favor de las comunidades autónomas. Pese a todo, Vox apoyó la propuesta, que fue tomada en consideración gracias a la abstención de Junts y PNV.

El discurso de Vox, a veces con tics dialécticos contra el bipartidismo que recuerdan, pese a las abismales diferencias ideológicas, al primer Podemos, insiste en equiparar a PP y PSOE. Ya antes del comienzo del primer pleno ordinario del año en el Congreso, la portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, en una comparecencia ante la prensa, sostuvo que si el PP quiere el apoyo de su partido en las comunidades autónomas tiene que romper con el “continuismo” de las políticas socialistas. Millán citó algunas de las habituales banderas de la extrema derecha: el control de la inmigración, el abandono del Pacto Verde, la derogación de las leyes de memoria histórica y de la “ideología de género” o el fin de las ayudas públicas a los sindicatos.

Después de Millán, desfiló por la sala de prensa del Congreso la portavoz parlamentaria de los populares, Ester Muñoz. Y el tono fue muy diferente. Muñoz dedicó palabras conciliadoras a Vox. Es más, dijo que no le importaría que su partido perdiese algún escaño en las generales siempre que Vox ascienda y se garantice así una mayoría de derecha, como ha ocurrido en Aragón. “Si el 23 de julio el PP saca dos diputados menos, pero Vox saca cinco más y estamos en el Gobierno, yo lo preferiría”, manifestó, entre llamamientos a la unidad de las dos fuerzas de la derecha, informa Virginia Martínez. En la misma onda amable, el secretario general del PP, Miguel Tellado, había afirmado en la noche del lunes en esRadio: “Hay más cosas que nos unen al PP y a Vox que cuestiones que nos separan”. Alberto Núñez Feijóo, en un acto en Valencia, se limitó este martes a argumentar la necesidad de formar mayorías para reemplazar a la izquierda.

Ya en el pleno del Congreso, los populares tampoco levantaron la voz frente a los devastadores ataques de Vox en el debate de una propuesta que teóricamente iba dirigida contra el PSOE. Nadie quería interferir en las conversaciones para revalidar los gobiernos autonómicos en Aragón y Extremadura, donde los presidentes populares Jorge Azcón y María Guardiola forzaron elecciones anticipadas precisamente para intentar sortear el bloqueo de Vox a los Presupuestos. El resultado ha sido el contrario: fortalecer a los ultras.

Las conversaciones para formar gobierno en Extremadura siguen encalladas y sin visos de resolverse, siete semanas después de celebrarse las elecciones. Guardiola, presidenta en funciones, anticipó este martes su deseo de someterse ya a la investidura, en una sesión que probablemente se celebraría el 3 de marzo. Pero, a la vez, admitió que las negociaciones con Vox no avanzan porque, según ella, este partido trata de imponer su programa. “El PP no puede travestirse de Vox”, zanjó Guardiola, informa José Emiliano Barrena.

No tardó en responderle el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, para dejar sentado que si Guardiola persiste en su postura, los ultras le otorgarán un “no rotundo” a su investidura. Garriga negó que su formación intente imponer el 100% de su programa, como dice la presidenta extremeña. Afirmó que lo único que reivindica es que se tenga en cuenta la proporcionalidad de fuerzas que han establecido las urnas. Y eso, según Garriga, es lo que “no ha entendido el PP”. “Tienen que ser conscientes de que hay un cambio de paradigma político”, insistió.

El diputado de Vox, Ignacio Garriga, durante un pleno en el Parlament de Cataluña, a 10 de febrero de 2026, en Barcelona, Cataluña (España).Foto: David Zorrakino (Europa Press) | Vídeo: EPV

La ofensiva de los ultras para someter al PP a sus exigencias llegó hasta Bruselas. Allí, los populares votaron a favor de un conjunto de salvaguardas para los agricultores ante el acuerdo comercial con Mercosur, fuertemente combatido por algunas organizaciones agrarias y la extrema derecha española. El eurodiputado de Vox Jorge Buxadé disparó en su cuenta de la red social X: “PP y PSOE consuman su traición al campo español”. Aquí sí encontró la réplica de una dirigente del PP, Alma Ezcurra, quien le recordó que otros grupos ultras como el de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, apoyaron el acuerdo.

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