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Feijóo no rompe con Mazón y el PP aleja el debate sobre su acta

El líder del PP mantiene la defensa del expresident en una comparecencia de la que Génova cree que salió indemne. El PP no ve necesario abrir el debate sobre el acta de Mazón: “Nadie se acuerda de él”

Pese a la fortísima presión interna y al clamor de las víctimas de la dana, que se escuchó a viva voz en el funeral de Estado, Alberto Núñez Feijóo nunca pidió a Carlos Mazón que dimitiera por su gestión de la catástrofe en la que murieron 237 personas. Fue e...

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Pese a la fortísima presión interna y al clamor de las víctimas de la dana, que se escuchó a viva voz en el funeral de Estado, Alberto Núñez Feijóo nunca pidió a Carlos Mazón que dimitiera por su gestión de la catástrofe en la que murieron 237 personas. Fue el propio expresidente de la Generalitat quien quiso marcharse después de escuchar los gritos de “asesino” que le profirieron los familiares en aquella tensa ceremonia en el primer aniversario de la gota fría. Cuatro meses después de la renuncia de su barón, el líder del PP sigue instalado en ese mismo esquema. Feijóo no rompe con Mazón, al que sigue defendiendo y justificando por su ausencia en el puesto de mando en las horas más críticas de la tragedia, como se vio durante su comparecencia en la comisión de investigación este lunes en el Congreso, de la que Génova salió muy satisfecha y con la sensación de haber evitado un gol de la izquierda. Feijóo apenas puso distancia del expresident y esquivó las peticiones para que le obligue a renunciar también al acta de diputado, un debate que de momento no se ha abierto en el PP.

Durante las más de tres horas y media que duró su comparecencia en la comisión de la dana en el Congreso, Feijóo tuvo muchas ocasiones de dejar caer a Mazón y de desmarcarse definitivamente de su malograda gestión de las inundaciones de Valencia, que le ha provocado al PP su mayor crisis política reciente. Pero no lo hizo. Ante los interrogatorios de los diputados de la izquierda, el líder del PP se afanó en defender a su antiguo barón y en justificarle por su gestión de la catástrofe, incluso con más convencimiento que cuando estaba todavía en el cargo. Solo reconoció que fue “honesto” que dimitiera porque la gente “no le dio la razón”, y admitió ―con la misma fórmula que utilizaba durante el largo año en el que Mazón siguió, muy cuestionado, como president― que “ninguna Administración estuvo a la altura de las circunstancias”. Pero siempre, en todo caso, como un pecado colectivo, y en el caso de Mazón, menor que el del Gobierno de Pedro Sánchez.

Los diputados de los partidos de izquierda y los nacionalistas apretaron a Feijóo con el abandono de Mazón de su puesto de mando el día de la tragedia, cuando pasó más de cuatro horas desconectado en una comida con larga sobremesa con la periodista Maribel Vilaplana en El Ventorro. El jefe de filas de los populares insistió en la tesis contra la que ha cargado la jueza de la dana de que el Govern no tenía información precisa del temporal y por eso no pudo actuar con más diligencia, y relativizó la ausencia de Mazón del órgano de coordinación de las emergencias. Nada habría cambiado, sostuvo, si el capitán hubiera estado en el puesto de mando del barco. “El señor Mazón actuó con la información que tenía. ¿Y resulta que el problema de la Dana es justamente en las horas en las que el Gobierno de España dijo que no iba a pasar nada?“, le justificó ayer. ”¿No cree que cuando un presidente observa que los responsables de la Confederación Hidrográfica no están en el Cecopi, él puede preguntarse si su presencia en el Cecopi es imprescindible?“.

“No se puede hacer responsable solo a un responsable político cuando lo que en mi opinión se acreditará es que lo que falló es la información para tomar las decisiones en el momento oportuno”, insistió en otro momento Feijóo, pese a los autos de la jueza de la dana. La magistrada Nuria Ruiz Torralba que instruye la causa sobre la tragedia concluye en uno de esos autos sobre ese supuesto apagón informativo: “Las afirmaciones que fuera del proceso se viertan por cualquier medio o persona, sobre la falta de información de cauces y barrancos, sobre la causa del envío del sistema ES Alert a las 20:11 horas relacionándola solo con la presa de Forata, la ausencia de alerta hidrológica por la tarde en el barranco del Poyo, se han de situar en la mera ficción o en la autoficción, según de quien provengan, y han de rebatirse en su caso en el seno del procedimiento, en el supuesto de que se pretenda hacerlas valer como tesis exculpatorias o incriminatorias”.

El líder del PP se defendió también a sí mismo ante el principal fleco suelto de su intervención en los momentos posteriores a la tragedia, cuando habló con Mazón y le pidió que llevase “la iniciativa de la comunicación”, lo que para la izquierda revela que estaba más preocupado del relato que de ayudar en la gestión operativa. Feijóó se excusó en que se refería a que Mazón “diera información a la gente para intentar liderar esa emergencia”, y no a la estrategia política. Ante las continuas preguntas en la comparecencia sobre por qué sostuvo a su barón pese al clamor de las víctimas para que lo apartara, llegó a decir que “una dimisión en ese momento podía perjudicar y ser más grave que su presencia”.

En realidad, Génova estudió en plena crisis todos los escenarios, pero decidió sostener a Mazón en el cargo ante los riesgos que veía al relevo en la Generalitat, que dependía de Vox. Feijóo priorizó conservar el poder en la Comunidad Valenciana, que ha mantenido con un president sustituto, Juanfran Pérez Llorca. El debate interno ahora en el PP es si Pérez Llorca logrará consolidarse y ser elegido también como candidato a las próximas elecciones autonómicas, un escenario que tiene que resolverse en un congreso del partido que debería celebrarse en el segundo semestre de este año. El PP valenciano está regido por una gestora.

El debate que, en cambio, no se ha abierto todavía en el PP y que Feijóo también rehuyó en la comparecencia en el Congreso es el del acta de diputado de Mazón en las Cortes valencianas. Ese puesto, que le permite seguir aforado, es visto como un agravio por las asociaciones de víctimas, que se niegan a reunirse con Pérez Llorca mientras Mazón lo conserve. Feijóo no apuesta por pedirle a Mazón que renuncie el acta, con el argumento de que el barón del PP ya asumió su responsabilidad dimitiendo como president. Los populares creen que esa tesis se ha reforzado por el hecho de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, no haya dimitido tras el accidente de tren de Adamuz. “¡Si es que solo han dimitido cargos de la Generalitat! ¡Si del Gobierno de España no dimite nadie!“, se quejó este lunes Feijóo en el Congreso.

El líder del PP esquiva el debate sobre el acta de Mazón sabiendo que el partido tampoco le presiona para que lo haga. “Nadie se acuerda de Mazón”, remarca un dirigente del PP en la Comunidad Valenciana, que destaca que el expresident “está desaparecido en combate” y esa decisión de apartarse de los focos ha aliviado tanto al partido que ahora ha ganado respaldo interno: “Muerto el Rey, viva el Rey”.

La sombra de Mazón es, sin embargo, alargada en el PP, aunque Génova salió muy satisfecha de la comparecencia de Feijóo en la comisión de la dana y con la sensación de haber evitado que la izquierda le metiera un gol en plena campaña a las elecciones de Aragón. “Feijóo ha salido indemne del todos contra él”, resumen ufanas fuentes del equipo del líder popular. “No les ha salido el objetivo electoral, que era echar un cable a Pilar Alegría, ha sido una derrota sin paliativos para la izquierda parlamentaria”.

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