Cartas al director

Legítimo Orgullo

Secularmente, como una maldición, las personas del colectivo LGTBI han sido maltratadas, despreciadas, deslegitimadas, perseguidas, encarceladas e incluso asesinadas; y en algunos lugares del mundo lo siguen estando en nuestros días. Hoy proclaman su victoria, esa victoria que ha dado luz a sus casas, a sus guardarropas. Esa victoria ganada con sangre, sufrimiento, lágrimas y amargura. Victoria en la batalla en las tierras difíciles y complicadas de las familias, en los centros educativos, en los lugares de trabajo, en las avenidas y en las callejuelas. Y la proclaman desfilando con alegría. H...

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Secularmente, como una maldición, las personas del colectivo LGTBI han sido maltratadas, despreciadas, deslegitimadas, perseguidas, encarceladas e incluso asesinadas; y en algunos lugares del mundo lo siguen estando en nuestros días. Hoy proclaman su victoria, esa victoria que ha dado luz a sus casas, a sus guardarropas. Esa victoria ganada con sangre, sufrimiento, lágrimas y amargura. Victoria en la batalla en las tierras difíciles y complicadas de las familias, en los centros educativos, en los lugares de trabajo, en las avenidas y en las callejuelas. Y la proclaman desfilando con alegría. Hoy despliegan sus banderas y marchan en multitud liberada, alegre y festiva. ¡Se lo merecen! Aunque haya bocas negras que los sigan señalando, aunque existan salvajes educados en el desprecio y la dentellada; este orgullo, este legítimo orgullo, es ya imparable. ¡Feliz día, queridos y orgullosos hermanos!

José Antonio Martínez Lamoca. Madrid

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