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Animales de granja que se diagnostican con IA y mini termómetros

La herramienta BigGuardian ayuda a detectar enfermedades en las granjas de forma remota a través de la temperatura

Iñaki Espinosa (izquierda) y Jesús Torrijos (derecha), los cofundadores de BigGuardianFoto cedida por la empresa

Iñaki Espinosa (50 años) y Jesús Torrijos (46 años) se conocían de su relación profesional como veterinario y ganadero, respectivamente. Ambos eran conscientes de la dificultad que existe para hacer diagnósticos clínicos en el ganado bovino para prevenir crisis sanitarias. “De esta necesidad surgió BigGuardian”, cuentan ambos por videollamada. Esta empresa comercializa un servicio que permite monitorizar la temperatura de los animales de forma remota. Para eso utiliza pequeños termómetros que se implantan de manera sencilla, por vía vaginal en las hembras y por vía ruminal en los machos. Las temperaturas son enviadas a un sistema informático para su control. Mediante la inteligencia artificial, analizan esos datos para detectar patrones de comportamiento que puedan ser compatibles con alguna patología y así poder anticiparse.

BigGuardian comenzó a desarrollar su actividad en 2022 en España. En marzo van a llevar su producto a una granja de producción de leche en México y esperan llegar a más países. “Este problema de diagnóstico que sufren las granjas españolas es común a las granjas de todo el mundo. La solución es la misma y es muy fácil de instalar en otras”, destaca Torrijos.

Esta empresa, fundada en Cuenca, facturó 165.000 euros el año pasado, pero los cofundadores prevén dar el salto este ejercicio a unas ventas de entre 1,3 y 1,5 millones de euros. Este impulso lo achacan a la ronda de financiación de 1,5 millones de euros que cerraron en enero y que estuvo liderada por el fondo de capital riesgo Swanlaab Innvierte Agrifood-Tech y con la participación de Aval-CLM, una entidad sin ánimo de lucro del Gobierno de Castilla-La Mancha. De momento, no cuentan con beneficios y tienen en nómina a nueve personas, aunque esperan contratar más en el corto plazo.

Los fundadores confiesan que les costó muchísimo empezar. Detallan que lograr transmitir la señal desde dentro del animal hacia un receptor ubicado fuera “se demoró bastantes años”, ya que “había que hacer e implantar la tecnología desde cero”, lo que supuso una gran inversión inicial.

Ambos empresarios señalan que una de las principales ventajas que ofrece su producto es la reducción del uso de antibióticos, ya que “con la prevención, los granjeros solo deberán adquirir aquellos que sirvan solo para curar infecciones bacterianas”.

El dispositivo y el seguimiento en tiempo real de las constantes cuesta 12,6 euros y aseguran que desde que han comenzado comercializándolo han vendido en total unos 20.000 aparatos.

Espinosa y Torrijos reconocen que no solo se van a quedar en la prevención de enfermedades del ganado bovino, sino que van a dar el salto a la lucha contras las enfermedades que afectan a los cerdos, que recientemente se han visto afectados por la peste porcina. Afirman que emplearán los 300.000 euros de la ronda de financiación que han obtenido para desarrollar esta adaptación que esperan tener lista en 2027.

Además de ahorrar costes, aseguran que gracias a iniciativa como la suya se ayuda a generar empleo en las granjas o que haya relevo generacional, “algo clave para que el campo puede sobrevivir”, y sentencian: “Vamos a seguir trabajando para mantener la conexión entre la ciencia y el campo”.

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