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El gas se dispara otro 20% y el petróleo sigue al alza ante el aumento de la tensión en el golfo Pérsico

Qatar mantiene cerradas sus exportaciones de gas licuado tras los ataques iraníes. El barril de Brent sube un 4,71% hasta los 81 dólares, máximo desde julio de 2024

Un incendio provocado por un mísil iraní en un centro de almacenamiento de petróleo en Fujairah (Emiratos Árabes), este martes.Altaf Qadri (AP)

El conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán se extiende en la región y amenaza con enquistarse. Sin solución rápida a la vista y sin que flaquee la respuesta de Teherán, que ha atacado infraestructuras petroleras y rutas de transporte, operadores e inversores pagan cada vez más por la energía. El gas acelera su virulenta subida en los mercados europeos y avanza un 20% en la jornada, tras encarecerse un 40% el lunes. El precio del petróleo, más contenido en sus movimientos, remonta un 4,71% en la sesión y el barril de Brent, la referencia europea, y ha llegado a tocar los 85 dólares, su nivel más alto desde julio de 2024, antes de enfriarse. Ha cerrado a 81 dólares.

La industria energética afronta un complejo contexto, con escasa visibilidad para el suministro. Un escenario confuso porque se entrelazan intereses políticos, económicos, militares y una arquitectura enrevesada de equilibrios de poder. En respuesta al ataque de Estados Unidos e Israel, Teherán ha dirigido su ofensiva no solo a objetivos militares, sino también a plantas energéticas e incluso a buques. El tráfico por el estrecho de Ormuz, bajo influencia iraní y por donde fluye una quinta parte de la producción de petróleo y gas, se ha suspendido casi por completo ante el peligro de bombardeos.

Qatar, el segundo exportador de gas licuado del mundo, ha paralizado desde ayer las entregas después de que los ataques iraníes obligaran a cerrar la mayor terminal del mundo, responsable del 20% de la oferta mundial, y también se ha detenido la refinería de petróleo de Ras Tanura, la mayor de Arabia Saudí. A ello se une la decisión de Irak de recortar la producción prevista de varios importantes yacimientos, y distintos avisos de ataque en instalaciones saudíes.

El caos de suministro y distribución se está dejando notar con particular crudeza en el mercado del gas, más rígido que el de petróleo. El desconcierto ya hizo mella el lunes en los contratos TTF de gas que se negocian en Países Bajos, de referencia en Europa, que marcaron alzas cercanas al 40%. Este martes continúa la inquietud de suministro y los precios superan los 58 euros por MWh, casi el doble que hace un mes y su nivel más alto en tres años. Dada la credibilidad de las amenazas de Teherán y que la capacidad de almacenamiento de GNL es mucho menor que la del petróleo, los expertos consideran inevitable el fuerte aumento registrado en los precios al contado del gas.

Según la agencia Bloomberg, países como Taiwán o Corea del Sur ya buscan proveedores alternativos para asegurar la generación eléctrica, mientras China exige por su lado a todas las partes en conflicto asegurar la navegabilidad del estrecho de Ormuz. Como mayor importador mundial de petróleo y gas, China figura entre los países más expuestos al cierre efectivo del paso, aunque cuenta con amplias reservas.

Con parte de la red de distribución cerrada o trabajando a menor capacidad, la duración y magnitud de la contienda es lo que más preocupa a los operadores de los mercados energéticos. “Sin una rápida desescalada a la vista, con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado e Irán mostrando su disposición a atacar las infraestructuras energéticas de la región, persisten riesgos al alza, que aumentan a medida que se prolonga el conflicto”, señalan los expertos de la firma de análisis IG Markets, en una nota. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha afirmado que la ofensiva contra Irán durará “un tiempo”, aunque no “años”, mientras que el presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos hará “lo que sea necesario” para lograr sus objetivos. Los operadores cuentan con que las hostilidades duren cuatro o cinco semanas como máximo, el plazo que inicialmente estimó el propio Trump.

“El mercado continúa asimilando el riesgo de escalada en Oriente Próximo”, señalan los analistas de ING. “Si bien existe preocupación por los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, un riesgo mayor para el mercado sería que Irán atacara nuevas infraestructuras energéticas en la región. Esto podría provocar cortes de suministro más prolongados”, añaden. De momento, aunque los precios suben y el Brent está en máximos desde julio, la dimensión y efectos sobre el petróleo han sido más limitados que en crisis anteriores, no así en el caso del gas. El gas europeo, con una subida superior al 60% en dos días, supera ya el vertiginoso incremento del 51% registrado el día posterior a la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años.

El gas ha sufrido además otra desventaja de previsión financiera; los operadores no esperaban que Qatar, su principal proveedor, se vería afectado por un hipotético ataque y no contrataron cobertura. “El petróleo parecía estar mucho más preparado”, señala a Bloomberg Nadia Wiggen, directora de Svelland Capital. “Los mercados del gas ni siquiera lo consideraron”.

Un conflicto enquistado podría llevar el precio del barril de Brent a un rango de entre 120 y 150 dólares, advierten los analistas de Bernstein. “A ninguna de las partes les interesa que dure demasiado”, señala Link Securities, “a EEUU por el impacto político si comienzan a repuntar los precios de las gasolinas, mientras que para el régimen iraní sería más interesante llegar a una salida honrosa”, remachan. “Una interrupción total y duradera sería sin duda grave, y parece que el mercado ya lo ha tenido parcialmente en cuenta”, asegura Julius Baer. “Los daños a las instalaciones siguen siendo mínimos hasta ahora, y el mercado ha entrado en la temporada primaveral, en la que la demanda de gas se ve beneficiada de la fuerte generación renovable”.

Por el momento, la administración Trump no tiene intención de liberar reservas de petróleo en respuesta al aumento de los precios del crudo. El país cuenta actualmente con unos 415 millones de barriles de emergencia, lo que representa más de la mitad de su capacidad de aproximadamente 700 millones de barriles. “Las políticas de la Administración Trump han dado lugar a la mayor producción de petróleo estadounidense de la historia, con aún más petróleo proveniente de nuestro nuevo mercado y de los acuerdos con Venezuela”, indicó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un comunicado. “Los Departamentos de Energía y del Tesoro continuarán monitoreando los mercados petroleros y harán todo lo posible para mantener los precios estables”.

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