Cepyme cifra en casi 50.000 las empresas con asalariados perdidas en el último año

Las compañías pequeñas concentran el grueso de los cierres. La patronal exige medidas que palien los problemas de liquidez y solvencia de muchos negocios

Varias personas esperan su turno de compra en una ferretería de Sevilla.PACO PUENTES (EL PAÍS)

La moderada recuperación alentada por el relajamiento de las medidas de contención de la pandemia en el tramo final de 2020 sirvió para que muchas empresas volvieran a respirar después de largos meses de agonía. Esta reapertura de negocios tuvo su reflejo en los datos comprendidos entre los meses de abril y de diciembre del pasado año ―al albor de la desescalada―, cuando 57.000 de las 91.000 empresas perdidas hasta el mes de marzo pudieron recuperar su actividad. Sin embargo, esa recuperación acaba de frenarse en seco. Según ha ...

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La moderada recuperación alentada por el relajamiento de las medidas de contención de la pandemia en el tramo final de 2020 sirvió para que muchas empresas volvieran a respirar después de largos meses de agonía. Esta reapertura de negocios tuvo su reflejo en los datos comprendidos entre los meses de abril y de diciembre del pasado año ―al albor de la desescalada―, cuando 57.000 de las 91.000 empresas perdidas hasta el mes de marzo pudieron recuperar su actividad. Sin embargo, esa recuperación acaba de frenarse en seco. Según ha denunciado este jueves la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), en febrero la Seguridad Social registró cerca de 50.000 empresas menos que en el mismo mes de 2020. Una caída que la patronal asocia directamente a la falta de estímulos públicos.

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El total de empresas con asalariados a su cargo contabilizadas el mes pasado fue de 1.276.090, 48.337 menos que en el mismo periodo de 2020. Esta reducción supone una pérdida del 3,6% en la tasa interanual, y se debe en buena medida a la pérdida de 20.000 empresas en enero y febrero de este año, según Cepyme, que alerta de la peligrosidad de esta tendencia: muchas empresas, dice, empiezan a no tener clara su subsistencia en el corto y medio plazo a pesar de que la salida de la crisis sanitaria empieza a estar cerca gracias al comienzo del proceso de vacunación.

Sin embargo, la causa principal que impide que muchos negocios observen con optimismo el futuro son los problemas de liquidez y solvencia que arrastran como consecuencia de los efectos de las restricciones que siguen presentes desde hace más de un año. Por ello, desde Cepyme solicitan al Gobierno “que se diseñen medidas e instrumentos de apoyo a las empresas eficientes que se adapten al tamaño y realidad de las empresas y que contribuyan a paliar los problemas que manifiestan las empresas que llevarían a la inviabilidad del negocio”.

Golpe a los servicios

La crisis ha castigado duramente al tejido empresarial español, en el que ocupan un espacio predominante las pequeñas y medianas empresas. Son estas la que peor lo están pasando y las que conforman el grueso de los negocios que no han podido seguir adelante en los últimos meses. Según los datos de Cepyme, España cuenta en estos momentos con 1.101.628 microempresas (de hasta 10 trabajadores), 36.200 menos que hace un año; 145.659 pequeñas empresas (de 10 a 49 trabajadores), 10.404 menos; 24.021 medianas (de 50 a 249 empleados), 1.555 menos y 4.782 grandes empresas (250 empleados o más), que han experimentado una rebaja de 178 respecto a febrero de 2020. “Es preciso contar con apoyos más intensos y adecuados, en la línea de otros países de nuestro entorno, con el fin de evitar una pérdida adicional de la competitividad”, remarca la patronal.

Las mayores caídas por sectores, en términos anuales, se encuentran en aquellos en los que la pandemia tuvo una mayor incidencia, como son los servicios (-5,3%) y la industria (-2,3%). Ambos aglutinan 54.500 empresas menos que las registradas en el año anterior. Por contra, solo la agricultura, con cerca de 7.000 empresas más, compensa la caída del número de empresas. Esta circunstancia sectorial tiene su reflejo inmediato en la clasificación por territorios. De ahí que aquellas comunidades como Baleares y Canarias, dependientes del turismo, hayan registrado las caídas más altas, del 6,7% y 6,6%, respectivamente.

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