Análisis:EL ACENTO

Seguir de pobres, siglo XXI

Cuanto más dure una crisis económica más elevado será el número de pobres. Esta es una lógica sencilla. La Encuesta de condiciones de vida 2010, del Instituto Nacional de Estadística (INE), asegura que el número de personas que están por debajo del umbral de pobreza (unos 7.800 euros anuales) ha aumentado desde el 19,8% de la población residente en 2009 al 20,8% en 2010. No es lo mismo pobre que excluido social (un pobre sin hogar ni recursos mínimos), aunque la percepción general supone que el número de excluidos también ha aumentado; basta echar una ojeada ...

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Cuanto más dure una crisis económica más elevado será el número de pobres. Esta es una lógica sencilla. La Encuesta de condiciones de vida 2010, del Instituto Nacional de Estadística (INE), asegura que el número de personas que están por debajo del umbral de pobreza (unos 7.800 euros anuales) ha aumentado desde el 19,8% de la población residente en 2009 al 20,8% en 2010. No es lo mismo pobre que excluido social (un pobre sin hogar ni recursos mínimos), aunque la percepción general supone que el número de excluidos también ha aumentado; basta echar una ojeada a las calles

de las ciudades, donde se han multiplicado los excluidos que viven en las aceras detrás de cajas de cartón o en los cajeros automáticos. Resumen: el INE detecta una caída de la renta media por persona (casi el 2,5% en un año) y

una depauperización de la sociedad española propagada a partir de quienes carecen de pensiones contributivas. La caída de rentas causa un rosario de desdichas familiares. Aumenta el número de hogares que malvive entre mediados y finales de mes, crece el de familias que no salen de vacaciones y suben los retrasos hipotecarios.

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Ahora bien, las sociedades complejas no se dejan explicar por lógicas sencillas. Desde 1945, las naciones europeas (España, entre ellas) han desarrollado (y presumido de ello) Estados de bienestar que, en su descripción más inteligible, significan protección económica y asistencial para los ciudadanos. La recesión no solo ha hundido las rentas y ha acrecentado la pobreza; también ha erosionado la eficacia de las redes sociales. Las del Gobierno central y las de autonomías y municipios, meros decorados para fotos electorales. Esta es la erosión fotografiada en las estadísticas del INE; grupos de población pueden acostarse como clase media baja y despertarse como pobres o excluidos.

Resta por analizar el vértigo en la autoestima de una sociedad autodefinida como rica que se descubre en el umbral de la pobreza. Ya no hay pobres como los de la posguerra, perfilados por Ignacio Aldecoa ("Con mala manta hay buen cobijo, hasta que la coz de un aire, entre medias cálido, tuerce el cuello y balda los riñones"), porque, subraya

el INE, hoy nadie se priva de unas cañas. Con todo, el shock social tendrá consecuencias.

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