El ex presidente de Wall Street, envuelto en un nuevo escándalo

Grasso, acusado de aconsejar la compra de acciones de una aseguradora

Richard Grasso, el ex director de la Bolsa de Nueva York, sigue en entredicho. Tras descubrirse su sobresueldo, lo que forzó su dimisión hace algo más de dos semanas, ahora deberá dar explicaciones de un nuevo escándalo. Al parecer, Grasso pidió a Goldamn Sachs que comprara acciones de la aseguradora American International Group (AIG) para mantener su cotización en el mercado.

The Wall Street Journal publicó ayer que Maurice Hank Greenberg, el presidente de la aseguradora estadounidense AIG, envió varias cartas a Grasso, en otoño de 2002, quejándose de que las acciones de ...

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Richard Grasso, el ex director de la Bolsa de Nueva York, sigue en entredicho. Tras descubrirse su sobresueldo, lo que forzó su dimisión hace algo más de dos semanas, ahora deberá dar explicaciones de un nuevo escándalo. Al parecer, Grasso pidió a Goldamn Sachs que comprara acciones de la aseguradora American International Group (AIG) para mantener su cotización en el mercado.

The Wall Street Journal publicó ayer que Maurice Hank Greenberg, el presidente de la aseguradora estadounidense AIG, envió varias cartas a Grasso, en otoño de 2002, quejándose de que las acciones de su compañía no estaban suficientemente valoradas. Greenberg conocía bien a Grasso: de 1996 hasta mediados de 2002 fue miembro del Comité de Compensaciones, que otorgó al director de la Bolsa (NYSE) las sustantivas recompensas de 187 millones de dólares que finalmente provocaron su caída.

En una carta dirigida a Grasso y fechada el 23 de octubre de 2002, Greenberg indicaba que "la posición de la firma especializada es baja o mínima. Esto es muy poco satisfactorio. Podría ganar mucho más en otro mercado. (...) La pelota está en su campo".

El director del NYSE "sugirió" entonces en varias ocasiones a Spear, Leeds & Kellog, una unidad del banco de inversiones Goldman Sachs especializada en la cotización de AIG, que comprara más acciones, una operación en la que perdió 14 millones de dólares, según el diario. Spear prefirió plegarse a las peticiones de Grasso por temor a perder la cuenta de uno de sus mayores clientes.

Greenberg confirmó al diario haber escrito la carta pero se negó a considerarla como una interferencia. "Si pienso que una firma no está haciendo su trabajo (...) me quejo". El presidente de AIG aseguró que lleva años criticando el sistema utilizado en la Bolsa de Nueva York de recurrir a "especialistas" que hacen de mediadores entre los inversores para equilibrar las órdenes de compra y venta.

Para evitar acusaciones como ésta y nuevos escándalos, el sustituto de Grasso y responsable provisional del NYSE, John Reed, ha prometido un amplio programa de reformas, basado en 27 propuestas. Entre las novedades podrían figurar un mayor independencia del consejo de gobierno y modificaciones en la elección de sus miembros.

Reed parece haber descartado, sin embargo, una de las primeras ideas que se barajaron, la de separar las funciones de órgano regulador de las de mercado, ambas en manos de la élite financiera.

Richard Grasso.

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