Reportaje:

Una demolición en sólo 460 milisegundos

Una voladura controlada echa abajo un edificio de más de 13.000 metros cuadrados

Un estampido seco. Y apenas 460 milisegundos después (menos de medio segundo), lo que hasta entonces era una estructura industrial de 13.000 metros cuadrados se desplomaba como un castillo de naipes. El edificio, de cinco plantas, situado en el paseo de la Virgen del Puerto, quedó reducido a escombros con 60 kilos de explosivo, según Esteban Langa, ingeniero de minas responsable de la voladura controlada. Sobre las ocho de la mañana de ayer, el inmueble, propiedad de la compañía eléctrica Iberdrola, dejó de existir a manos de los dinamiteros de la empresa Demoliciones y Reciclados.

Pese...

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Un estampido seco. Y apenas 460 milisegundos después (menos de medio segundo), lo que hasta entonces era una estructura industrial de 13.000 metros cuadrados se desplomaba como un castillo de naipes. El edificio, de cinco plantas, situado en el paseo de la Virgen del Puerto, quedó reducido a escombros con 60 kilos de explosivo, según Esteban Langa, ingeniero de minas responsable de la voladura controlada. Sobre las ocho de la mañana de ayer, el inmueble, propiedad de la compañía eléctrica Iberdrola, dejó de existir a manos de los dinamiteros de la empresa Demoliciones y Reciclados.

Pese a lo temprano de la hora, algunos curiosos se arremolinaron en las inmediaciones para presenciar en vivo y en directo la demolición, "que se había publicitado bastante con el fin de no crear alarma", señaló Langa. Éste añadió que no creía que la explosión hubiera molestado a los vecinos. Sin embargo, más de uno comentó después que se había despertado sobresaltado por la fuerte detonación, ya que ignoraba que se tratase de una voladura controlada. "Es que en esta zona ha habido varios atentados de ETA durante los últimos años", argumentaba un vecino de la zona.

Los trabajos previos a la demolición duraron dos semanas, en las que fue retirada la tabiquería y la estructura de la planta donde se han colocado las 565 cargas de explosivo de 100 gramos cada una, activadas mediante 16 detonadores, según Langa.

El edificio estaba provisto de sistemas de protección, fundamentalmente de malla metálica, para retener y frenar el desplazamiento de cualquier cascote.

La Delegación de Gobierno y el Ayuntamiento adoptaron las medidas oportunas para eliminar cualquier riesgo y evitar molestias al vecindario. La Policía Municipal cortó el tráfico en la M-30 y otras calles próximas, a la vez que, a través de un sistema de megafonía, los vecinos fueron avisados para que cerraran las ventanas de sus casas para evitar la posible entrada de polvo.

Tras la explosión "se levantó bastante polvo" que, por la ausencia de viento, tardó bastante en depositarse en el suelo, explicó el ingeniero. La demolición de este edificio del paseo de la Virgen del Puerto, entre las calles de Chulapas y Mármol, disponía de la autorización de Delegación del Gobierno.

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