El saneamiento del fabricante holandés de aviones Fokker puede costar 3.000 empleos

La reestructuración de Fokker, el fabricante holandés de aviones que va a ser absorbido por su colega germana Dasa (Dahnler Benz), costará entre 2.000 y 3.000 empleos. Fokker ha asegurado a los sindicatos que no puede recolocar a estos trabajadores. Los despidos, muchos de ellos forzosos, afectarán a todos los departamentos.

En estos momentos, Fokker suma cerca de 13.000 empleados. Según la compañía, la actual crisis internacional del mercado aeronáutico le obliga a reducir la producción de los modelos de 100 y 50 pasajeros (F-100 y F-50). El primero bajará de 59 aparatos al año a 47 y ...

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La reestructuración de Fokker, el fabricante holandés de aviones que va a ser absorbido por su colega germana Dasa (Dahnler Benz), costará entre 2.000 y 3.000 empleos. Fokker ha asegurado a los sindicatos que no puede recolocar a estos trabajadores. Los despidos, muchos de ellos forzosos, afectarán a todos los departamentos.

En estos momentos, Fokker suma cerca de 13.000 empleados. Según la compañía, la actual crisis internacional del mercado aeronáutico le obliga a reducir la producción de los modelos de 100 y 50 pasajeros (F-100 y F-50). El primero bajará de 59 aparatos al año a 47 y el segundo de 27 a 20 modelos anuales.El plan definitivo de reestructuración estará listo a finales de este mes. Las centrales sindicales y la empresa se reunirán entonces para tratar de arbitrar un plan social.

Folkker busca ahora apoyo financiero, en especial a través del Banco Nacional Holandés de Inversiones. Sus problemas de liquidez se han visto agravados en los últimos tiempos por culpa del lento desarrollo de las negociaciones de su compra por parte de la alemana Dasa.

Aunque el acuerdo cuenta con el visto bueno del Gobierno holandés, quedan aún varios detalles importantes por resolver. Ello se producirá en el curso de las próximas semanas. Entre tanto, Folkker no ha recibido ningún adelanto económico procedente de la firma alemana. Dasa aceptó finalmente hacerse cargo de su colega holandés sin que por ello el Gobierno de La Haya tuviera que hacer frente a posibles problemas económicos que la casa holandesa llegara a atravesar en el futuro.

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