Editorial:

Una ocasión perdida

TRAS UNA larga campaña cuya característica más llamativa ha sido la falta de transparencia, la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) acaba de elegir a un nuevo director general. Esta deliberación ha provocado no pocas intrigas y tensiones, reflejo de una sorda lucha por el poder entre grupos distintos, dentro y fuera de la Confederación. La solución que ha triunfado ha sido la del continuismo, lo cual no facilitará la puesta al día de una instituci4n que en teoría controla casi un 40% del sistema bancario.Durante muchos años, en la época en que estas entidades tenían que cubrir unos...

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TRAS UNA larga campaña cuya característica más llamativa ha sido la falta de transparencia, la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) acaba de elegir a un nuevo director general. Esta deliberación ha provocado no pocas intrigas y tensiones, reflejo de una sorda lucha por el poder entre grupos distintos, dentro y fuera de la Confederación. La solución que ha triunfado ha sido la del continuismo, lo cual no facilitará la puesta al día de una instituci4n que en teoría controla casi un 40% del sistema bancario.Durante muchos años, en la época en que estas entidades tenían que cubrir unos elevados coeficientes, el poder de la CECA fue muy importante, pues era en su seno donde se decidía la manera en que aquéllos serían cubiertos. A medida que se redujeron éstos, el papel de la CECA disminuyó en significación, pero algunos de sus miembros comprendieron hace tiempo que la reducción de poder podía compensarse mediante una variada oferta de servicios financieros a las pequeñas cajas asociadas, incapaces, por sus dimensiones, de organizarlos con eficacia. Esta nueva vía contaba con la desconfianza o, cuando menos, la apatía, de las grandes cajas, que por sus dimensiones han sido capaces de organizar estos nuevos servicios y que a su vez necesitaban un nuevo tipo de representación ante los poderes públicos. Estas circunstancias explican la naturaleza de las distintas candidaturas que se han presentado: uno de los candidatos procedía precisamente del Servicio de Estudios y Planificación de las Cajas, mientras que el otro, que retiró su candidatura poco antes de la elección, era un director general del Banco de España y su candidatura contaba aparentemente con el apoyo de las grandes cajas (Madrid y Barcelona, especialmente). La opción que finalmente ha triunfado, es decir, la promoción de¡ director general adjunto, representa el continuismo directo, una manera como otra cualquiera de encerrarse en un mundo que, antes o después, deberá plantearse seriamente su renovación. No obstante, habrá que darle la oportunidad de hacer el cambio sin revolución, corno el nuevo director general ha declarado.

En los últimos tiempos, muchas cajas de ahorro han procedido a un esfuerzo de modernización que les ha permitido penetrar en mercados hasta ahora reservados a la banca. A sensu contrario, desde hace algún tiempo, los bancos españoles vienen compitiendo con las cajas en su propio terreno. Las tensiones provocadas por la elección del nuevo ejecutivo de la CECA demuestran que el sistema de representación de las cajas no ha alcanzado la madurez y funcionalidad que requiere su importancia en el sistema financiero. La aparición de una nueva generación de gestores' profesionales en muchas de ellas y su renovada influencia en la economía requerirán, antes o después, un nuevo planteamiento de la función de sus órganos representativos y, por consiguiente, un debate más transparente sobre el papel de estas instituciones en el orden económico.

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