Tribuna:

Unas décimas positivas puramente simbólicas

La última sesión de la semana no pudo sustraerse a la tendencia de días anteriores, y el dinero brílló por su ausencia en el mercado. Sin embargo, el interés irregular y esporádico de algunos inversores por títulos aislados permitió remontar ligeramente la cadencia negativa, aunque desde un puntó de vista más estadístico que efectivo.El Águila continuó dando que hablar a los habituales, al conseguir una ganancia, hasta cierto punto inesperada, de 7,5 enteros, después del descalabro del día anterior. Algunos rumores apuntaban a que una de las entidades acreedoras estaba comprando importantes ca...

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La última sesión de la semana no pudo sustraerse a la tendencia de días anteriores, y el dinero brílló por su ausencia en el mercado. Sin embargo, el interés irregular y esporádico de algunos inversores por títulos aislados permitió remontar ligeramente la cadencia negativa, aunque desde un puntó de vista más estadístico que efectivo.El Águila continuó dando que hablar a los habituales, al conseguir una ganancia, hasta cierto punto inesperada, de 7,5 enteros, después del descalabro del día anterior. Algunos rumores apuntaban a que una de las entidades acreedoras estaba comprando importantes cantidades de este valor, aprovechando la cotización y en espera de asegurar su posición ante la operación Heineken. Tanbién motivaciones puramente inversoras pueden haber influido en esta decisión, ya que la sociedad tiene la oportunidad de entrar en una nueva etapa de saneamiento.

No deja de extrañar, sin embargo, que la crisis de Wall Street, que horas antes de abrir la Bolsa de Madrid había cerrado sus operaciones con una fuerte caída del dólar y con rumores de crisis en importantes entidades bancarias norteamericanas -lo que se tradujo en que el Dow Jones terminase en el mínimo del año-, pasara casi inadvertida en la plaza de la Lealtad. Los ecos del jueves negro de Nueva York Jlegarán al mercado madrileño, casi inevitablemente, cuando a la otra orilla del Atlántico las cosas ya estén en el camino de solucionarse.

Y es que al mercado le falta flexibilidad. Para esto, o incluso paii a no reaccionar positivamente ante el anuncio de que el borrador del proyecto de ley de Infracciones y Sanciones Tributarias prevé que las entidades financieras deberán facilitar periódicamente a Hacienda una relación nominal de las retenciones efectuadas a sus clientes por rentas de capital.

Aquí le falta sensibilidad al mercado, porque esta vuelta del tornillo fiscal debería suponer una mayor posibilidad para que ese capital oculto optara por entrar más decididamente en la renta variable y ayudase a conseguir una de las cosas que realmente necesita la bolsa: ampliar la cantidad de dinero que se mueve en el parqué.

Por lo demás, la sesión de ayer no dio mucho más de sí. El sector de alimentación y bebidas se convirtió en la estrella gracias a la comentada ganancia de El Águila y a los cinco enteros que subió Ebro, mientras que Tabacalera se limitó a repetir cambio. Los bancos durmieron el sueño de los justos, fijando fretuentes repeticiones, de las que sólo disintieron la ganancia de dos enteros en Vizcaya y la pérdida de tres en Popular y uno en Hispano. Las operaciones de estos títulos, siguiendo la tónica general, fueron escasas y el saldo por caja resultó ser puramente testimonial.

Las eléctricas operaron con más irregularidad, y, a excepción de Saltos del Nansa, que perdió cuatro enteros, los cambios hacia arriba o hacia abajo fueron muy pequeños. No hay que olvidar, por otra parte, la ganancia de dos enteros en Reunidas de Zaragoza.

Finalmente, Cros continuó su marcha ascendente, situándose a 51 (2,5 enteros más que el día anterior), mientras que Papelera cedió cuatro enteros y Telefónica repitió cambio.

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