Tribuna:

Dudas y discreto predominio de las bajas

Las reuniones de cierre de esta semana volvieron a representar una pura solución de compromiso para una bolsa que parece negarse repetidamente a indicar un camino por el que se pueda deducir cual será su comportamiento en un futuro inmediato. Por el momento, y a falta de mayores pistas, los especialistas insisten en atribuir a la resistencia a la baja que vienen manifestando los mercados, un claro significado positivo.Realmente los dos parámetros de mayor significación en los que se apoyó el comportamiento de los mercados de acciones nacionales, lo constituyeron la acusada falta de decisión qu...

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte

Las reuniones de cierre de esta semana volvieron a representar una pura solución de compromiso para una bolsa que parece negarse repetidamente a indicar un camino por el que se pueda deducir cual será su comportamiento en un futuro inmediato. Por el momento, y a falta de mayores pistas, los especialistas insisten en atribuir a la resistencia a la baja que vienen manifestando los mercados, un claro significado positivo.Realmente los dos parámetros de mayor significación en los que se apoyó el comportamiento de los mercados de acciones nacionales, lo constituyeron la acusada falta de decisión que manifestaban los compradores, junto con una presencia casi testimonial de órdenes de venta, que como consecuencia directa de la circunstancia anterior, terminaban generando discretos recortes en los índices generales de las bolsas.

Junto a esto, Telefónica continuó manifestando algo parecido al mal de altura, y aunque sin excesivos esfuerzos conseguía recoger una buena parte de las órdenes de venta que se le habían generado, perdía en. el empeño un entero. Por su parte, los valores del grupo eléctrico continuaron oscilando entre la impotencia y la esperanza, y en cualquier caso debieron dar cumplidas gracias a los vendedores por no poner un mayor énfasis en su actuación. Las impresiones que manifestaban algunos cualificados observadores coincidían en resaltar la actitud confiada sobre la evolución futura del mercado en general y de las eléctricas en particular que, de puertas afuera, manifestaban los especialistas, mientras que su actitud cotidiana dista mucho de reforzar este planteamiento formal.En cuanto a los valores del grupo bancario, resulta curioso destacar la cautela que muestran los responsables de estos títulos a la hora de encarar sus procesos de cambios diarios. Al parecer, mientras los saldos formales que ofrece la caja no resulten demasiado estruendosos, están dispuestos a mantener el juego de los pequeños recortes, mezclados con repeticiones y avances de escasa consideración. La pérdida de protagonismo que ello representa no parece quitarles el sueño y, por el contrario, parecen buscar, en este anonimato, un resguardo para la hipotética corriente vendedora de la que algunos de ellos temen poder ser objeto.

Conforme a este planteamiento, las 64.430 acciones de diferencia negativa que ofrecían en el mercado madrileño el conjunto de las siete grandes entidades del país, junto con las abundantes repeticiones entre las que se mezclaba algún pequeño descenso, representaba un claro ejemplo de las escasas ganas de protagonismo que de forma repentina parece haberles acometido a los más insignes representantes de este sector. El mayor desequilibrio entre las órdenes de compra y las de venta, en favor de estas últimas, correspondía al Santander, con un saldo de 17.831 títulos, descendiendo hasta llegar a las modestas 2.935 acciones del Vizcaya.

Como nota de color, hay que destacar la visita del Principe de Asturias al mercado de valores madrileño, acompañado de algunos de sus compañeros de colegio. La visita no fue realizada en un día excesivamente propicio por cuanto, ni el nivel de actividad que pudo apreciar en los corros fue excesivamente significado, ni tan siquiera las cotizaciones evolucionaron, en su conjunto, de forma favorable.

Archivado En