Oyarzabal lleva a la Real a otra final de Copa del Rey y se cita con el Atlético
El capitán ‘txuri urdin’ marca de penalti el gol de la victoria frente a un Athletic que nunca se rindió y da el pase a su equipo a la final soñada tras la de 2021, sin público en las gradas
La Real Sociedad vuelve a situarse a las puertas de un nuevo título tras alcanzar otra final de la Copa del Rey en una eliminatoria resuelta por un penalti de Mikel Oyarzabal y marcada durante muchos minutos por el equilibrio y la tensión. El capitán txuri urdin volvió a aparecer en el momento decisivo, como ya hiciera en 2021, para decidir un duelo frente a un Athletic que compitió hasta el final. Una semifinal entre Real Sociedad y Athletic siempre se juega con algo más que fútbol. Sobre el césped pesa la rivalidad histórica, la cercanía entre ciudades y la ilusión de dos aficiones que sienten la Copa como un territorio propio.
El primer tiempo transcurrió bajo ese clima de respeto y vigilancia. Real Sociedad y Athletic se midieron con cautela, apostando por el orden y el control antes que por el riesgo. Las líneas se mantuvieron juntas, el ritmo del juego fue contenido y las ocasiones escasearon en ambas áreas. El encuentro se movió durante muchos minutos en un terreno de equilibrio en el que ninguno de los dos equipos lograba romper el guion. La oportunidad más clara fue para la Real Sociedad. Un centro de Guedes encontró a Carlos Soler en buena posición dentro del área, pero el remate no salió limpio y la jugada se diluyó sin consecuencias. Fue una de las pocas veces en las que el partido pareció abrirse ligeramente, porque la tónica general siguió siendo la de un duelo muy controlado, con ambos equipos neutralizándose y evitando conceder espacios.
La segunda mitad mantuvo durante muchos minutos ese mismo pulso contenido. El Athletic trató de estirar el partido con más presencia en campo contrario, mientras la Real buscaba encontrar algún resquicio entre líneas. Sin embargo, la tensión seguía marcando el ritmo del encuentro.
Ese detalle terminó llegando en el tramo final del partido. En una acción dentro del área, Ruiz de Galarreta derribó a Yangel Herrera cuando el centrocampista venezolano trataba de rematar un córner. Soto Grado dejó seguir el juego en un primer momento, pero desde el VAR le recomendaron revisar la jugada. El árbitro se acercó al monitor, observó la acción varias veces y finalmente señaló el punto de penalti ante la expectación del estadio. Entonces apareció Oyarzabal. El capitán de la Real caminó hacia el balón con la serenidad de quien ya ha vivido un momento parecido y conoce su peso. El recuerdo inevitable llevaba al 3 de abril de 2021, cuando su penalti en La Cartuja decidió la final de Copa ante el Athletic y permitió a la Real levantar el trofeo casi 40 años después.
Esta vez la responsabilidad era distinta, pero igualmente decisiva. Oyarzabal tomó carrerilla y ejecutó el lanzamiento con su habitual templanza, engañando al portero y enviando el balón a la red. El estadio estalló en celebración mientras los jugadores txuri urdin se abrazaban conscientes de que ese gol podía valer una final.
El Athletic, fiel a su carácter competitivo, no bajó los brazos tras el golpe. El equipo rojiblanco apretó en los últimos minutos, trató de empujar el partido hacia el área donostiarra y sostuvo la incertidumbre hasta el final. Pero la Real supo resistir, cerrar espacios y gestionar la ventaja.
Cuando el árbitro señaló el final, Anoeta celebró el pase con una mezcla de alivio y alegría. No fue un partido brillante ni lleno de ocasiones, sino uno de esos encuentros en los que cada detalle pesa. El triunfo coloca de nuevo a la Real Sociedad ante la oportunidad de pelear por la Copa. Y esta vez la final tendrá un elemento que faltó en la última gran cita entre ambos equipos. Aquella final de 2021, disputada en La Cartuja en pleno contexto de pandemia, se jugó a puerta cerrada y quedó marcada por el silencio de un estadio vacío.
Ahora, en cambio, el fútbol volverá a escucharse. La final se jugará con público, con las aficiones acompañando a sus equipos y con el ambiente que merece una lucha por el título. Y la Real llegará a esa cita empujada, una vez más, por el pie izquierdo de su capitán.