El Girona somete a un Barça negado en Montilivi
El equipo de Michel jugó un excelente partido ante un adversario muy desafortunado, poco contundente en las áreas y sin centrocampistas, incapaz de hacer valer el gol inicial del central Cubarsí
Abatido en Girona, el Barça cedió el liderato de la Liga al Madrid después de quedar muy malparado en la Copa ante el Atlético. El equipo más fecundo se ha quedado estéril, incluso después de jugar con cinco delanteros en Montilivi, un estadio enfebrecido con el fútbol jovial y ambicioso del equipo de Michel. Negados los atacantes azulgrana, el gol del central Cubarsí no sirvió de nada porque las concesiones defensivas se suceden sin parar en un equipo sin rigor futbolístico y peleado con los arbitrajes, quejoso con el gol decisivo concedido a Fran Beltrán después de un pisotón de Echeverri a Koundé. La dinámica de las malas noticias apresa curiosamente a los barcelonistas desde la salida de Laporta.
A la derrota del Metropolitano por 4-0 siguió la de Girona por 2-1. Ni siquiera Raphinha pudo poner remedio al fracaso de Montilivi. La presencia del brasileño propició que los azulgrana jugaran con un solo medio natural como De Jong. A falta de Pedri y reservados Casadó y Bernal, el centro del campo barcelonista se ha convertido en una zona de paso más que de control de juego por la tendencia a dispararse de Olmo y Fermín. Los partidos se localizan más que nunca en las áreas, una situación que invita a reparar en los delanteros y en los defensas, especialmente en Gerard Martín, titular en Girona. El lateral catalán que también ha ejercido de central sustituyó a Balde, señalado por la derrota ante el Atlético, que encontró el camino de la goleada por el costado izquierdo azulgrana, indefenso en ausencia de Raphinha. Las individualidades acostumbran a ser decisivas en una formación con más dificultades para el juego colectivo a diferencia del Girona.
El sentido de equipo se impone en el plantel de Michel, que respondió al plan de Flick con un matiz: Witsel entró por Fran Beltrán. La idea es innegociable, incluso frente al Barça. Apretaron muy arriba los blanquirrojos, ocupados en bloquear la salida de pelota del Barça, y replegaron rápido en su área cuando no tenían el balón, dispuestos a salir en rápidas transiciones hacia la portería de Joan García. Los movimientos de Vanat mantenían en tensión a los azulgrana, especialmente cuidadosos y pacientes con la pelota, preocupados por las pérdidas, más concentrados que nunca, después de las últimas filípicas de Flick. Las llegadas del Girona eran muy vivas y continuas mientras que las del Barcelona resultaban más selectivas y claras porque tanto Lamine como Raphinha se presentaron con ventaja ante Gazzaniga. Los tres tiros de los delanteros, sin embargo, no encontraron la portería para alivio de la hinchada que llenaba Montilivi.
La intensidad del Girona, excelente en el juego de posición y combinación, muy pendiente de atacar los espacios, obligaba a un sobreesfuerzo defensivo del Barça, que no acertaba a gobernar el juego, condicionado por su falta de puntería y al mismo tiempo perdonado por una oportunidad fallida de Vanat, habilitado por Bryan Gil. El extremo se perfilaba cada vez que recibía la pelota para romper la línea del fuera de juego del Barça. Las ocasiones, en cualquier caso, se contaban sobre todo en el arco de Gazzaniga, redimido dos veces por los postes, a tiros de Raphinha y de Lamine, que falló un penalti de Blind a Olmo.
A pesar de mediar el descanso, el error de Lamine condicionó el fútbol tanto del Girona como del Barça. Los blanquirrojos salieron mucho más aliviados y confiados frente a un apurado equipo azulgrana, que encontró la solución a la sequía de sus delanteros con una acción de dos zagueros después de un saque de esquina a la izquierda de Gazzanigga. El centro de Koundé fue cabeceado por Cubarsí. Acertado en el área contraria, el central azulgrana no atinó a rechazar acto seguido un balón centrado por Vanat y Lemar remató a portería vacía: 1-1. Ni dos minutos duró la celebración del Barça. Nada extraño en un equipo que no sabe cerrar los partidos y se entrega irremediablemente a su portero Joan García, soberbio en cinco remates, hasta que acertó Fran Beltrán. El Girona, que ha dejado de mirar la zona del descenso, reinó en el caos de los azulgrana, enfadados por la concesión del 2-1, por la patada de Joel Roca a Lamine que provocó su expulsión y por su impotencia, rezagados dos puntos en la Liga y con un 0-4 en contra en la Copa.
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
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10
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30 | 24 | 8 | 6 | 10 |
|
11
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29 | 24 | 8 | 5 | 11 |
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12
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29 | 24 | 7 | 8 | 9 |
|
13
|
26 | 24 | 7 | 5 | 12 |
|
14
|
26 | 24 | 7 | 5 | 12 |
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
1
|
60 | 24 | 19 | 3 | 2 |
|
2
|
58 | 24 | 19 | 1 | 4 |
|
3
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45 | 23 | 14 | 3 | 6 |
|
4
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45 | 24 | 13 | 6 | 5 |
|
5
|
41 | 24 | 11 | 8 | 5 |