Lamine tampoco descansa en Albacete
El extremo fue decisivo para que el Barcelona se clasificara para semifinales de Copa en el Carlos Belmonte ante un equipo serio y competitivo
Lamine Yamal no descansa, ni siquiera en la Copa, para suerte del Barça y desgracia del Albacete. La preciosa aventura del equipo manchego, el mismo que eliminó al Celta y al Madrid, se acabó cuando la pelota llegó a pies del extremo azulgrana, autor del 0-1 y gobernador del partido del Carlos Belmonte. El campeón del torneo y también el líder de la Liga agradece especialmente el excelente momento de forma de Lamine. El 10 del Barça acabó con la imbatibilidad del Albacete, ganador de los cuatro últimos partidos, y clasificó a su equipo para las semifinales de la Copa.
El Albacete no se venció ante Lamine ni se rindió hasta que el árbitro pitó el final después que los azulgrana se hubieran concedido un sorprendente descanso a partir de un segundo gol de Araujo. La energía de los manchegos jamás menguó, ni siquiera con la falta de puntería de Jefté, el héroe de la eliminación del Madrid, sino que perseveraron hasta que marcó Moreno. El empate no llegó porque Gerard Martín sacó un balón que ya se colaba una vez superado Joan García. El juego colectivo del Albacete fue muy serio y competitivo como siempre en la Copa.
La presencia de Lamine relativiza la mayoría de las alineaciones que pueda presentar Flick. Ausentes por lesión Pedri y Raphinha, el técnico cambió a medio equipo, con novedades en las diferentes líneas, especialmente en la defensa, inédita y presidida por Araujo mientras Bernal comparecía en la medular con De Jong y Olmo. La línea de centrocampistas parecía garantizar un juego fluido para suerte de Rashford, que se presentó en dos ocasiones consecutivas ante el portero nada más empezar el partido del Carlos Belmonte. La desidia de Rashford en el tiro fue contagiosa porque el equipo se mostraba demasiado pusilánime en los duelos y falto de consistencia en la zaga ante los arrebatos del Albacete, muy bien organizado y trabajado por Alberto González.
Las llegadas se sucedían en las dos áreas en un partido de ida y vuelta sin que ningún futbolista supiera rematar ante Lizoain y Joan García. A los dos equipos les faltaba precisión para culminar sus transiciones, la mayoría concentradas en el costado del campo por el que atacaba Lamine y defendía Cancelo. El Albacete volcaba el juego de ataque hacia el lateral portugués, siempre rezagado y blando, sancionado muy pronto con una tarjeta por una entrada a destiempo a Bernabéu. Cancelo tampoco enlazaba con Lamine y el encuentro discurría muy abierto, sin el control ni la jerarquía que se le suponía al Barça, falto de pase, de juego interior y de profundidad, muy pendiente del desequilibrio individual de Lamine, certero en el primer tiro entre los tres palos del Barcelona.
Muy tibio en ataque, Rashford se activó para presionar la salida de balón del Albacete, recuperar la pelota y combinar para De Jong y la prolongación del holandés fue rematada por Lamine, excelente en el chut de rosca con la zurda al palo derecho de Lizoain. El extremo azulgrana marcaba las diferencias en una contienda sin chutadores ni gobernadores ante la excitada hinchada del Albacete. Los futbolistas de Alberto González no culminaban los desmarques del omnipresente Puerta ante el desajustado Barça. A Flick no le quedó más remedio que cambiar al vulnerable y amonestado Cancelo por Cubarsí. Las rotaciones quedaron limitadas por el mal encuentro del portugués, superado por el partido e inadaptado todavía al juego en su regreso al Barça.
Rashford mantuvo su actividad y solidaridad a la salida del descanso y habilitó a Olmo. El volante, sin embargo, perdonó un remate que era gol o gol y que acabó con un rechazo de Bernabéu. Tampoco disminuyó la carga de Puerta y del Albacete porque la zaga azulgrana no lograba cerrar la portería de un intranquilo Joan García. La igualdad se rompió a balón parado, a la salida de un saque de esquina botado por Rashford y cabeceado en el primer palo por Araujo, poderoso en el área rival, feliz por su titularidad y agradecido con Flick.
El gol del uruguayo relajó al Barça y envalentonó al Albacete, que no paró de percutir con Jefté. Aunque el gol se le resistió durante un rato, acertó a tiempo de cuestionar la victoria del Barça. Un gol anulado a Ferran aumentó la incertidumbre barcelonista hasta la prolongación para subrayar la importancia de Lamine.