Mark Fenwick: “Buscamos una arquitectura de género en los estadios de fútbol”
El creador de tres de los ocho recintos del Mundial 2022 explica cómo estas construcciones pueden adaptarse a una mayor presencia femenina, sobre todo, por el fútbol practicado por mujeres
El arquitecto Mark Fenwick asegura orgulloso que para el Mundial de Qatar 2022 creó algo que nadie había hecho antes en su sector a la hora de construir estadios: “Eso es algo muy raro en la arquitectura. Abrimos un melón e hicimos un recinto desmontable”. Se refiere al estadio conocido como 974, levantado junto a la bahía de Doha con 974 conte...
El arquitecto Mark Fenwick asegura orgulloso que para el Mundial de Qatar 2022 creó algo que nadie había hecho antes en su sector a la hora de construir estadios: “Eso es algo muy raro en la arquitectura. Abrimos un melón e hicimos un recinto desmontable”. Se refiere al estadio conocido como 974, levantado junto a la bahía de Doha con 974 contenedores y que, si se cumplen los planes, en un futuro próximo se trasladará, al menos en parte, a otro lugar del mundo aún por desvelar. Su estudio (Fenwick Iribarren Arquitects) firmó tres de los ocho recintos de la última Copa del Mundo, y ahora desvela que anda dándole vueltas a cómo adaptar este tipo de moles a una mayor presencia de las mujeres en las gradas gracias, sobre todo, al fútbol femenino.
“Buscamos una arquitectura de género en los estadios. Cuando hay un evento de unas 60.000 personas con mayoría de mujeres, hay que resolver ese cambio de porcentajes”, advierte este arquitecto londinense de 70 años, pero con un castellano perfecto después de media vida en España.
“Son pequeños detalles, matices, para tener en cuenta la nueva realidad”, puntualiza Fenwick. “Por ejemplo, crear aseos flexibles con solo cambiar un rótulo. En un momento, podemos pasar de 60% [para hombres] y 40% [mujeres] a 40-60. Y un detalle un poco tonto, pero la temperatura de la luz en un baño de mujeres es distinta. Más agradable, más cálida. Para el hombre, más blanca. También es importante la seguridad y el confort. La idea es que los espacios estén más iluminados, que sean más sencillos, donde la mujer se sienta segura cuando circule por ahí. Que no haya recovecos”, detalla este arquitecto, que forma parte del Comité de Estadios de la UEFA.
La idea es que los espacios estén más iluminados, que sean más sencillos, donde la mujer se sienta segura cuando circule por ahí
En paralelo a este proceso de adaptación a la nueva demografía en los estadios, Mark Fenwick añade que también les están pidiendo recintos más pequeños pensados para el equipo femenino. “La asistencia a estos partidos es todavía menor y es una pena ver una instalación grande medio vacía. Pero esto no significa que haya estadios para hombres y otros para mujeres. Eso no es válido, no son dos cosas distintas”, subraya con énfasis. “Los estadios grandes y pequeños valen para hombres y mujeres. Las mujeres pueden jugar en los grandes porque los pueden llenar. Hay que hacer estadios grandes mejorados para la mayor presencia femenina. Y luego unos más pequeños, complemento de los otros y que cuando jueguen mujeres se sienten más arropadas”, insiste.
Desde el RCD Stadium del Espanyol, su “opera prima”, Mark Fenwick cuenta que su estudio ha diseñado 60 estadios y ha construido 12. Para la cita mundialista de Qatar fueron tres (Education City, Al Thumama y el modular 974), y ahora afronta el proyecto del Nou Mestalla, la reforma del José Alvalade del Sporting de Portugal, y ultima el nuevo Estadio Nacional de Serbia, un recinto jardín forrado de árboles y vegetación. En todos ellos, puntualiza el arquitecto, están incorporando las adaptaciones por la mayor presencia femenina.
“Con los estadios”, proclama Fenwick a modo de enunciado general, “volvemos a las catedrales antiguas. Antes no solo cantaban misa, sino que daban de todo. Había gente que dormía allí, hacían mercados… Ahora los estadios van hacia edificios complejos que funcionan todos los días para dar un uso desde la cuna hasta la muerte. En algunos, de hecho, tenemos columbarios. Estamos viendo estadios donde el terreno de juego desaparece, como el Bernabéu, o se cubre y se organizan eventos. El otro día, estudiábamos la posibilidad de llenar uno de agua en una piscina y hacer surfing con una máquina de olas. O convertirlo en pista para coches. En otro, los palcos se usan a diario como habitaciones de hotel. No sé, muchísimo”, enumera.
Estamos viendo la posibilidad de fachadas móviles. Existe un problema en los estadios de acústica, y no solo en el Bernabéu
Es lo que Fenwick llama “estadios transformer”, instalaciones al servicio de la versatilidad. “Nosotros, por ejemplo, estamos viendo ahora la posibilidad de fachadas móviles. Existe un problema en los estadios de acústica, y no solo en el Bernabéu. Si tengo un mecanismo donde consigo que una fachada se mueva y se cierre en un momento determinado, me permite celebrar más eventos. Empieza un concierto y cierro. Termina y abro. Los estadios son de los edificios con más innovación. Son excitantes”, exclama en su despacho, a las afueras de Madrid.
Todo empezó, indica, con el Coliseo de Roma, mucho más moderno de lo que luego se construyó. “Tenía muchos tipos de asiento. En cambio, los estadios iniciales, que eran hormigón, acero y una cubierta, solo servían como contenedores de personas”, lamenta. Y con el tiempo, añade, estos recintos han ido volviendo hacia el espíritu del Coliseo. “Lo primero fue introducir elementos de seguridad después de alguna tragedia. Luego entró la arquitectura y ahí, posiblemente, el primer estadio potente fue el Allianz Arena de Múnich. Después se avanzó hacia el mundo comercial. Había que rentabilizarlos y apareció el Emirates, del Arsenal. ¿Lo siguiente? La tecnología, la experiencia, la videocámara. Luego hemos pasado por una etapa de salud debido a la covid. Por ejemplo, cómo hacer baños donde no toques nada. Después llegamos a la industrialización, con la modularidad del 974. Todas las piezas se hicieron en una fábrica, se llevaron, se montaron, se enchufaron y funcionó. Y la última fase es el estadio transformer”, concluye Mark Fenwick.